Estos
son trozos de conversaciones o soliloquios que los clientes “colocan” al
camarero, tomadas a vuelapluma si la pluma, en este caso, fuera una oreja que
gravitara el espacio en el momento oportuno.
No son literales, ni me identifico con todas, aunque algunas me han
parecido maravillosas. Creo, que son trozos de la vida que el viento lleva y
que, si alguien no los capta, mueren en el limbo del olvido. Ahí va la segunda parte.
***
…
he comprado un panteón y lo he mandado construir en mármol, pero italiano, me
ha costado un pico… también he mandado que el pongan una estatua con una
alegoría, una especie de ángel con las alas abiertas y unas letras en bronce
con mi nombre…
-Pare,
si yo tuviera un panteón como el suyo, me moría tres meses antes…
***
…ando
buscando novia, pero no tengo prisa. Estoy esperando que llegue una que me
guste, pero que sea delgadita, que mi padre me ha dicho: “canija siempre, que
gorda y guarra se pone sola”…
***
…caballero,
haga usted el favor de socorrerme, que
llevo tres días sin comer…
-¿Tres
días? Pues siga usted jugando con el estómago…
***
…los
que aprenden antes a comer solos son los niños de las guarderías, porque les
ponen la comida y les dan la cuchara, y ahí te apañes. No sólo aprenden antes,
sino más rápido, antes de que le quiten el plato…
***
…voy
al psicólogo porque me da miedo la oscuridad. –A mi me da miedo la luz, sobre
todo cuando llega el recibo…
***
…cubrir
con el pelo de los lados de la cabeza la calva de la parte superior, ya sabes,
como Anasagasti, creo que le llaman el cruzado mágico, me parece ridículo. Pero
en un sacerdote, sospecho que es pecado de vanidad…
***
…Me
dice viejo a mí… y tiene seis meses menos que su abuelo...
***
…un
café con leche y me corta usted un mollete, la parte de abajo muy finita… y me
pone usted la de arriba…
Es el título de una puesta en escena de José Luis Ortiz Nuevo y que cerró la Bienal
de 2004. Tuve el gusto de estar presente con mi padre y Paco Menudo, el que,
junto conmigo, aparece en esta foto de 1976, en el que estamos colaborando con
una de tantas causas que en aquellas fechas se prodigaban. El sitio, la
Asociación de Vecinos “Unidad” del Polígono San Pablo; el escenario, una
humilde tarima, un pupitre y unas sillas de colegio en las que se celebraban
las famosas asambleas de vecinos de aquel tiempo un tanto revuelto. Y flamenco,
claro.
El dominio del compás
Paco Menudo no es un guitarrista académico, pero tiene un
sentido del compás que para sí quisieran muchos guitarristas, y yo. Puede
mantener una conversación mientras toca, nada le entretiene el reloj. Es la
teoría de Rafael Mendiola puesta en práctica. <<Niño, dile a quien
presume de compás que te haga uno por soleá; háblale mientras lo hace, y
comprueba si lo pierde o no.>> El reloj interno es algo con lo que se
nace. A mi precisamente no me lo dejó mi bato como herencia.
Vuelta a la foto
Me ha parecido un buen pie de foto para este documento: lo
que el tiempo da, lo que el tiempo quita, lo que el tiempo pone, puede ser un resumen
del primer vistazo con que se contempla. Nos dieron ese tiempo para gozarlo, el
tiempo nos quitó esas cosas tan maravillosas que vivimos y nos puso luego otras
más accesorias e intrascendentes y sin las que sin embargo, hoy, no sabríamos
vivir. En fin, un jirón de nuestras vidas que, por casualidad, hoy he
encontrado. El único espectador que aparece en la foto es un viejo anarquista
que frecuentaba la Asociación y al que apodábamos “Durruti”.
Estos
son trozos de conversaciones o soliloquios que los clientes “colocan” al
camarero, tomadas a vuelapluma si la pluma, en este caso, fuera una oreja que gravitara
el espacio en el momento oportuno. No
son literales, ni me identifico con todas, aunque algunas me han parecido
maravillosas. Creo, que son trozos de la vida que el viento lleva y que, si
alguien no los capta, mueren en el limbo del olvido.
***
…un
vendedor de mi empresa se dedicó a asegurar a los vecinos de la vega de Triana,
humildes habitantes de las casas construidas alrededor de los antiguos tejares…
….al
año siguiente me tocó a mí ir a cobrarles las primas, que en aquellas fechas
eran anuales. Les informé de que no tenían cubiertos los daños producidos por fenómenos
de la naturaleza, puesto que en la póliza quedaban exentos por tratarse de terrenos inundables. No creían que pudiera
haber alguien tan honrado… querían linchar al agente que les aseguró… por
supuesto nadie me pagó la prima…
***
…me
han trasplantado de medula y sé que esto no se acaba aquí, pero estoy
preparado. Considero todo este tiempo
como un cominito que Dios ha querido adjuntar al árbol de mis días… No me quejo
de nada… la vida es un don maravilloso que
no nos pertenece…
***
…los
amigos malos son preferibles a los
amigos buenos, porque se ven venir.
***
Una
señora entra en el bar y se dispone a entrar en el retrete (léase W.C. como
eufemismo) Pregunta: ¿Dónde está la luz? En el techo… contesta el camarero.
***
…me
dio un infarto pero me duché y se me quitó enseguida. -Pero, ¿habrá ido usted
al hospital, no? -¿al hospital, para qué? le estoy diciendo que me duché y se me
quitó…
***
…el
“imposible” era un zapatero remendón que recogía los zapatos en mi pueblo. Se
le quedó ese nombre porque los vecinos
le entregaban los zapatos para arreglar en muy mal estado…
… algunos le entregaban sólo los cordones…
***
…pare, préstame usted cien euros pa ´pagar la
luz.
…pos ´no se va a llevar tiempo la luz encendía…
***
…la
noria la inventaron los chinos por necesidad, aunque en realidad parece de
procedencia y uso árabe, - la que llora-, del que procede el vocablo na‘úra –cuánta
poesía-, ya que el agua al resbalar por ella evoca el llanto en su sonido.
No nació este blog para
la crítica del flamenco ni ninguna de sus actividades, tanto artísticas, como
de opinión, prensa o e enseñanza. He narrado alguno de los espectáculos a los
que he acudido explicando –a mi manera- lo que he visto. No sé si estoy
capacitado para ello. Después de diez o doce horas tras la barra de mi bar, me
sirve de desahogo. Como los poemas que escribo.
Estas líneas son
producto de mi asombro, en principio, y de mi incredulidad, en segundo lugar,
tras haber leído en ocho días tres columnas de Manuel Bohórquez –critico de
flamenco del Correo de Andalucía- en los que ataca duramente el libro de Ángel
Vela “Triana, la otra orilla del flamenco”, cuya presentación fue anunciada en
este blog hace un par de semanas. El corto espacio de tiempo y la reiteración sobre
el tema me llevó a sospechar un posible plan para aumentar la venta del libro -de
hecho yo ya tengo dos amigos que quieren que se lo mande-, pero cuando deseché
la idea, porque creo que ambos personajes son absolutamente honrados, aprecié
un ensañamiento por parte de Manuel que todavía no me explico. Vamos al turrón.
La crítica.
Toda actividad humana
es susceptible de ser criticada debido a que los seres humanos no somos
perfectos, y por lo tanto, nuestra obra tampoco. Esa crítica puede ayudar a
aquel a quien se hace, siempre que esté fundamentada y se haga dentro de unas
formas correctas y cordiales. Cuando se apartan de la razón o pierden esas
maneras, dejan de ser críticas y se convierten en agravios personales.
La crítica es, también, una forma de comunicación entre
personas, y por lo tanto, en ella debe prevalecer la educación y el respeto por
el criticado. Cuando Bohórquez utiliza palabras como “no hay por donde cogerlo”,
está faltando a esas normas y convirtiendo su escrito en un libelo cruel.
La investigación y el flamenco.
En el comienzo del libro de Stephen Hawking “Historia del
tiempo”, en los agradecimientos, dice el autor: <<Alguien me dijo que
cada ecuación que incluyera en el libro reduciría las ventas a la mitad. Por consiguiente,
decidí no poner ninguna en absoluto>>
Ignoro si es posible
acometer la escritura de un libro sobre flamenco sin aportar ninguna fecha o lugares
de referencia, me parece imposible; pero aburren. A mí me aburren. Los soslayo
y paso a otra cosa. En libros de Bohórquez he leído auténtica literatura sobre
la vida de Tomás, El Canario, Gerena, etc.… y muy buena por cierto, salida de
su pluma. En qué año nació tal o cual cantaor, me da lo mismo. Si me habla de
su estilo, atiendo más. Si me explica si era un buen ligaor, o largo, o cita su
escuela, me ilustro. Si incluye un Cd explicativo, aprendo.
El
modelo matemático que propone Manuel en estos últimos artículos no me complace.
En uno de ellos llega a decir: “Con Frasco el Colorao, que era el primer
misterio que había que resolver…” Esto es lo más grande del mundo. Le está
diciendo a un tío lo que tiene que escribir en su libro…
El dogma del rigor histórico de los datos
Conozco poco a
Bohórquez y no he convivido con él lo bastante –prácticamente cero-, como para
hacer un análisis exhaustivo de su personalidad. Le leo, sí, desde mi juventud,
en el correo, como critico de flamenco y hasta ahora, nunca me había dado
muestras de esa intolerancia cuyo penacho ha ostentado estos últimos días.
Le he jaleado en su blog
y me he identificado con él a menudo a través
de su pasión por Tomás Pavón y su escasa –ya quisiéramos los flamencos disponer
de más cositas del genio- obra, pero eso no significa que tenga, como han hecho
algunos de sus seguidores, decir que no voy a comprar el libro sólo porque él
ha dicho que es malo; todo un pontífice. Supongo que de ahora en adelante el
que escriba un libro de flamenco deberá contar con el “nihil obstat” de Bohórquez, o enunciar en el prefacio el juramento
de “derramar hasta la última gota de sangre si ello fuera necesario en el afán
por hacer resplandecer la veracidad de los datos que en la obra se aportan”. Demasiado
para el cuerpo.
La luz del entendimiento
Sigo
sin entender el porqué de estos artículos, pero creo que, si de verdad han sido
alguna vez amigos, como yo tenía entendido, Manuel y Ángel deberían hablar.
Nada más; de ahí puede salir alguna luz. Y digo que no lo entiendo porque,
además, y de golpe, Bohórquez se ha enemistado con mucha gente que antes
admiraba su obra y opiniones y me temo que, a partir de ahora, en cualquier dato que aporte,
va a tener que cerciorarse muy mucho de la veracidad, autenticidad y carta de
naturaleza del mismo, ya que va a tener muchas escopetas cargadas esperando el
patinazo. Yo no tengo escopeta; como digo, los datos los leo pero no los considero.
En mi opinión, vale más una patá del Carpeta que cien artículos de investigación
flamenca.
Si
damos por bueno lo que dice Manuel sobre que Ángel ha aportado poco o nada a la
historia del flamenco, él, con destruir, ha aportado menos. Saludos para todos.
Ángel
Vela presenta el miércoles dia 17 un interesantísimo libro, como todos los que
publica, pero que en esta ocasión tiene al flamenco como referente. Y a Triana
como telón de fondo; una combinación que a los que amamos esto y lo otro, nos
puede hacer felices en su lectura. Será en el hotel Zenit, en Pagés del Corro
90, a las 21.00 horas. Yo voy.
Me
lo dijo El Moli, en una conversación relajada y amable: “Esos cantes son
anteriores a mi abuelo Joaquin, se cantan en mi familia desde hace muchos
años”.
A
diferencia de los tangos del Piyayo, personales y que utilizan también tonos
menores, aunque realmente se tratan de una recreación de las guajiras en cuya
base se inspiran, los tangos del Titi tienen un poco más de calado. Durante
mucho tiempo pensé que eran de autoría personal e, incluso para alguna consulta
que hice los resultados fueron idénticos: esos tangos eran de Joaquin. Pero la
afirmación de El Moli tenía su fundamento, no sólo por hacerlo desde dentro del
meollo, sino porque a través de un recorrido por sus distintos fragmentos
aparecen indicios de una obra común. Como
uno de los tangos puramente corraleros, cargados de gracia y compás, se ha ido
transmitiendo a través de distintas generaciones, aunque por la diversidad de
sus estrofas, de tan variada gama melódica y que acumula tal cantidad de
letras, debe, necesariamente, de haberse ido transformando y evolucionando. Una
de ellas, la de “Por debajo de aquel balcón…”, puede tener su ascendencia en el
carnaval gaditano, según esta página:
y no parece tan descabellada la teoría, porque
la letra es la misma, aunque desconozcamos la toná de la copla carnavalera y además
porque algún cante puramente trianero, como las chuflillas, sí tienen su origen
en el carnaval. Pero de algo estoy seguro y es de que en Triana fue refinada
como todo lo que toca esta tierra. Así lo afirma el viejo cantaor granadino
Evaristo Heredia Maya: «En Triana siempre se ha cantao muy serio. Los cantes de
los Puertos subían a Triana embrutecíos, y en Triana se hacían más asequibles,
en esos patios de vecinos donde se cantaba que quitaba er sentío...».
2.- Apogeo de los tangos del Titi.
En
1975 Camarón de la Isla graba, incluyéndolo dentro de su disco “Arte y majestad”,
NO NAQUERES MÁS DE MI (Tangos del Titi), tal y como aparece en los títulos de
crédito. Se trata de una serie de letras de Antonio Sánchez Pecino, el padre de
Paco de Lucia, que es el guitarrista en este caso, adobadas para que se luzcan
José y su propio hijo. Fue el diseñador de la carrera de ambos. Son cuatro
estrofas al estilo de “Tú los quitas y yo los pongo”, seguidas e iguales de
tono, muy bien servidas de guitarra y palmas. La última estrofa la hace según
los tangos de Pastora “Que te calles, que te calles…”, malogrando el intento.
Pero lo importante fue su trascendencia.
El
momento y el interés que en aquel tiempo suscitaba el de San Fernando a
nivel nacional y de ventas, y con Manuel en vida, hicieron que estos tangos se popularizaran, aunque
con anterioridad ya se habían cantado y propagado, evidentemente por cantaores
trianeros, como por ejemplo Naranjito, que en este video, acompañado por Paco Cepero,
nos deja una estrofa genial:
Qué te vi a queré
le das tu comía a un probe
tú te quedas sin comé.
Estos sí serian los tangos del Titi
con muy pocos añadidos, si acaso algún adorno característico de José.
Prácticamente los mismos, pero un poco más personalizados, los hace Paco Taranto
en este video, a partir del minuto 5.50:
Y entre los despropósitos más señalados, el de
Poveda, curiosamente número uno del flamenco y de lo que él se proponga, y también
lo que más gente consume y más escucha. Además hay batiburrillos de casi todos
los cantaores donde mezclan la jambre con las ganas de comé, y primeras figuras
que lo siguen usando sin citar el nombre del Titi y mucho menos el de Triana.
Con su pan se lo coman.
Esta es una de las versiones
con más talento, la de Esperanza Fernández, aunque se haya acomodado la letra a
su manera. La letra original la canta el Moli en el video de la entrada
anterior. No obstante, y a pesar de haber ralentizado un poco el compás, a mi
entender, es lo mejor que se ha edificado sobre la base de estos tangos del
Titi.
El
flamenco es contagioso; no se aprende, se contagia; no se enseña, se transmite.
¿Puro? Nunca hago nada por mantenerlo puro, porque a mí me gusta el flamenco
que se mueve y no el de armario y cajón, un producto para ponerle naftalina y
guardarlo. ¿Para qué sirve una cosa que no se usa? Admiro profundamente a los
clásicos, adoro a Tomás y a Pastora, y a todos cuantos han cantado en Triana, pero
esto tiene que circular, y no quedarse agarrotado. Beber de las fuentes, pero
aportar, siempre aportar. Un artista toma una obra ya creada y reconocida y le
pone algo suyo; la cosa funciona –debe funcionar- de esa manera. Unos la calcan
y la reproducen tal cual; los imitadores, los copistas -de los que Bohórquez algo
chanela- abundan en nuestro panorama flamenco, sobre todo en el cante. Otros destrozan la obra, la mutilan o
la deforman y la venden como algo nuevo. Los genios, gracias a Dios, la enaltecen
y a veces la mejoran. El sello personal es lo que distingue a los unos de los
otros. En los tangos del Titi, hay mucho de eso.
Pacheco,
el suegro de Velázquez, enseñaba pintura en su taller; cuando no hallaba
palabras para describir determinado procedimiento, decía a sus alumnos: Hacedlo
igual que mi yerno. Y podría funcionar, pero lo que pintaba Diego tenía su
sello personal, incluso dejó de firmar algunos cuadros porque sabía que nadie
los superaría. Ver esta página:
Considero
que este ejemplo puede ayudar a entender cómo a partir de los tangos de los
patios, y poniendo, quitando, creando, re-creando, imaginando, en fin, puede
establecerse un estilo propio del que gozamos en la actualidad y que da soporte
a muchas interpretaciones de esta variante del tango de Triana.
LOS TANGOS DEL TITI
1.- Joaquin y Manuela
“El
Titi” le llamaban a Joaquin, un vecino de Pelay Correa que vivía en la casa de
los Palos, muy cerquita del Morapio. Entre el Morapio y la casa de los palos
estaba nuestro corral, al que unos llamaban el “corral pistola” y otros, como
mi familia, el “corral nuevo”. En este tramo de Pelay Correa, entre el 49 y el 53 -números de aquellas fechas-, se
concentraba un porcentaje de arte muy alto por metro cuadrado de Triana. Entre
mis mayores se recuerda con mucho cariño a Joaquin y Manuela, por buena gente y
por su simpatía. Tenían dos hijos que eran bailaores, Manuel y Carmen En este video que con anterioridad fue insertado en este blog, aparece Manuel el Titi, bailando con Pepa la Calzona.
Impagable. Por un error, la que aparece rotulada como Carmen la del Titi es
Pepa la Calzona. La otra gitana que baila se trata de Amparo, hermana de Pepa, y le acompañan a las palmas Carmen Montoya y El Morito.
2.- Manuel “El Titi”
Manuel
bailaba en la parrilla del hotel Cristina, a diez minutos de su casa cruzando
el puente de San Telmo. Allí compartía cartel con una bailaora llamada Pepi Candil, aunque alternaba el baile
con otros trabajos, como el de descargas en el muelle. Se casó con una prima de
mi abuelo Carlos, Esperanza, y se vinieron a vivir a nuestro corral, justo al
lado de mis tíos Pepe y Mercedes, sin cuya colaboración –la de ella-, esta
entrada no hubiera sido posible. Le recuerda con mucho cariño, y dice que era
una magnifica persona. Además y, como en aquellos corrales se escuchaba a través
de la pared lo que decían los vecinos de al lado, cada vez que paria un hijo (antiguamente
la gente nacía en su casa), El Titi la felicitaba por su valor. “No te hemos
escuchado ni respirar”, le decía cuando acudían a ver al niño al día siguiente.
En esta foto familiar y que, por supuesto me ha facilitado mi tía Mercedes, aparece
“El Titi” junto a mi tío Pepe y un grupo
de amigos.
3.- Pelay correa, El Morapio y aquellas mañanas
de arte
Algunos
días al volver de trabajar, cuando Manuel había prolongado su jornada en un “cuartito”
de algún cliente de los “jartibles” de la época, o bien se había dado su propio
homenaje, venía a parar al Morapio, donde remataba la faena. Entonces se corría
la voz entre el vecindario y venían a verlo. El invitaba a todo el mundo, se sentía
feliz allí y en aquel momento y entregaba todo su arte a su gente. Eso sí que
es ser flamenco. En este video realizado por Televisión Española y de los que
voy a recomendarles apenas ocho minutos, canta el Titi, un poco mayor, los tangos, en
el Alcázar de Sevilla. Es en el minuto 30.20. Entra con un ligero temple, y deja dos
estrofas-monumento, concisas y sin adornos:
A la mare mía,
del medio me la quitaron
cuando más falta me hacía.
Prima vámonos p´a Roma
que el Pare Santo es mú güeno
y al que es malo lo perdona.
Luego
canta el clásico “peros y manzanas orejones y brevas” mientras bailan dos gitanos
viejos de la cava a la usanza de los bailes corraleros. Irrepetible. Después, Herejía
hace una fantasía por tangos de Triana sobre un cuplé “La lumbre de tu cigarro”;
baila Pepa la Calzona. En el minuto 35.00 entra el Moli con unos altísimos tonos,
empieza por el pase misí, pase misá, una letra de un antiguo juego infantil, hasta
llegar a los propios tangos del Titi, la letra
Le decía mi agüelo el
Titi
a mi agüelita Manuela
arréglate que nos vamos
a tomar cafelito a
Utrera
Ahí
se levanta El Titi a bailar y se produce el momento mágico, quizá lo mejor de
todo el video. Acaba en el minuto 38.10.
Como me resulta imposible insertar el video, os dejo el enlace:
El tango flamenco es uno de los
palos pertenecientes al árbol de los
cantes, y, de cuya evolución o inicios a partir de orígenes africanos,
americanos o de otra disposición no entramos a analizar en esta entrada, por
ser tema de otra distinta y de posible y futura aparición en este blog. Está
lejos, aunque pueda compartir ciertos entronques, con los tangos americanos,
aunque el nuestro lleva compás de cuatro por cuatro, es la base de otros palos
de compás binario, y los temas de sus letras suelen ser de carácter alegre e
ingenioso.
Se diferencia además, del tango
argentino, porque éste tiene un compás
de dos por cuatro. Popularmente, a este tango, se le conocía como “el llanto
del cabrón”, por el contenido de sus letras, casi siempre relativas al desamor
y a la traición promiscua. Gracias a Gardel y al auge que tomó en su época, se
ha universalizado, existiendo academias y clubes en todos los países.
ESTRUCTURA
DEL TANGO DE TRIANA
1.-
El baile
El tango de Triana es de las fiestas de los patios y su razón de
ser el acompañamiento de los bailes. Mi tía Mercedes, rememora aquellas veladas nocturnas como de
“los bailes de las viejas cachondas” –cachonda, en Triana, deber ser traducido
como divertida y ocurrente-, por ser estas las que al final de la jornada de
lavadero, cocina, plancha y fregado, encontraban un poco de diversión en un
tiempo en el que no existían los programas del corazón, móviles ni internet, y
un buen lugar donde entretener el estómago antes que la mente. Era un baile
que, sobre todas las cosas, buscaba la alegría y la felicidad de quien lo
contemplaba o de quienes participaban, sencillo, sin pretensiones, natural, de
gráciles y sensuales movimientos, de desplantes y gestos un tanto irreverentes
y que no comprenden ni comparten algunos ortodoxos, que no perciben que en
ellos está la gracia y el salero del baile por tangos, y no en las sobriedades
de las academias. Allí estaba la cátedra, en el patio, al fresquito del adoquín
recién regado en verano o alrededor de la candelá las frías de invierno, donde
la impartían aquellas mujeres, que adornaban su pelo con flores o jazmines de
los arriates, sin volantes, sin arreglar y buscando nuevas formas cada noche,
de las que luego mamaron y aprendieron tantos.
Creo que este video es una buena
aproximación a lo que allí se vivía, y aunque en este caso sea por bulerías, Pastora está recreando un ambiente trianero auténtico con esa forma de bailar. Está rodeada de estrellas, lástima que le falten los lebrillos,
las macetas, el pilón y algún que otro acompañante.
2.-
La melodía.
Aunque no constituya ninguna regla
fija, el tango de Triana suele utilizar la escala árabe, para ello, puede
servirnos la tonadilla del famosísimo y más que celebrado
Triana,
Triana,
qué
bonita esta Triana…
aunque
en algunos casos y en estilos personales, como en el del Titi, que trataremos
ampliamente en una entrada próxima, pueden utilizar distintas tonalidades y
escalas.
En este video, nuestro Naranjito,
en la velá de 1989, acompañado de Manolo Franco, los canta magistralmente.
Aunque los enmarca con un largo temple, en los corrales se hacían sin templar,
entrando directamente a la letra y repitiendo el primer verso varias veces. Muy
típico también el recorte en el compás, guitarra y palmas en los tangos de
Triana. Aquí se pueden apreciar. Aunque el video esté rotulado como
tientos-tangos, en realidad se trata de tangos y nada más.
3.-
las letras
Los temas casi siempre hacen
referencia al ingenio, a la chispa, al gracejo, aunque Antonio Mairena los
grabara con temas más que trascendentes, muy serios. Siempre han servido, como
se ha dicho más arriba, para la diversión y la fiesta. Suelen hacer referencia
al arrabal, a su gente, a la alegría, a los sucesos cotidianos y picantes, al
galanteo y, en fin, a todas las cosas bellas, genuinas y entrañables del barrio
más universal.
Como los cantes de fragua, ha
servido también de base y ejemplo para otros estilos, está incluido en el repertorio
de todos los cantaores y bailaores, y ha sido inspiración de músicos y
compositores, tanto y de tal manera que
está llegando a sentar cátedra en esto de los tangos flamencos, y si no,
díganme ustedes, después de ver este video -merece la pena-, grabado en
Gasteig, Múnich, por Miguel Iven, un alemán que ha vivido en España y
perfeccionado su estilo, incluso fue guitarrista fijo durante tres años en la
academia de Manolo Marín, en Sevilla. Este es el reparto:
Miguel
Iven (Composición & Guitarra), Conny Sommer (Percusión), Carmen Martín
(Cante), Friederike von Krosigk (Castañuelas), Sebastian Ude (Violin,1st Solo),
Theodor Toschev (Violin,2nd Solo), Hans-Günther Thomasius "Tomate"
(Viola), Wolfram Stephan (Cello)
Canta Carmen Martín, con poco
empaque, una letra pobre y escasa, sólo dos
veces a lo largo de la interpretación:
Ay, Triana,
el aroma de tus noches
el
brillo de tus mañanas…
Pongan especial atención a
Friederike von Krosigk, ¡Como toca las
castañuelas la alemana!