El flamenco es un arte y pertenece a los artistas. Lo demás, es un exudado de su propia condición.

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lunes, 20 de junio de 2016

¿EXISTIERON DOS VENTAS DE ERITAÑA EN SEVILLA?


                Una duda ha crecido en mi entendimiento. Yo siempre había tenido por cierto que la venta se situaba en la esquina que hoy ocupa el antiguo “Palace hotel Eritaña”, construido para albergar visitantes a la Exposición iberoamericana celebrada en la ciudad en 1929-30. Por cierto, no llegó a inaugurarse. Incluso leo en el diario El Mundo, en un articulo del 18 de junio de 2010:

“El Palace Hotel Eritaña reunía 500 habitaciones en sus ocho plantas, incluido el sótano sobre el solar de la antigua Venta Eritaña donde los señoritos corrían sus juergas flamencas a las afueras de Sevilla. Hoy es sede de la comandancia de la IV Zona de la Guardia Civil.”

LA LEYENDA

                Un sitio emblemático del flamenco, lugar de juergas y “cuartitos”, ampliamente citado en prensa, coloquios, numen de pintores y poetas.  

                Aparece en 1811 en  “Apuntes para la historia o Verdaderos y únicos principios de la imprevista y milagrosa revolución de Sevilla”, tres de marzo de 1811, obra de Nicolás Tapia y Núñez de Rendón, una serie de fascículos aparecidos en Cádiz y que narran la sublevación del pueblo sevillano contra los franceses en mayo de 1808:

                <<Durante la antecedente operación no se había descuidado Ayús en arreglar cartuchos; pero concluida le dixo Tap pasase a la ventilla de Eritaña a unirse con Esquivel…>>

                Son numerosas las referencias en prensa a lo largo del XIX y XX, aunque por su belleza, me gustaría destacar éste, un maravilloso texto que aparece en La Época, de 1882:

                “Bécquer se olvidó de ella: verdad es que, si prefirió la de los Gatos para escenario del más melancólico de sus cuentos, fue porque cuadraba mal a su propósito la alegría que aquí reina. En esta venta es donde suenan mejor las cuerdas da la guitarra: aquí la caña es más limpia y trasparente, la manzanilla compite en color con el ámbar y las aceitunas con el de la esmeralda.
                Cuando se avecina el mes de Abril, aquí es donde embriaga más el olor del azahar de los naranjos y limoneros. Bajo estos emparrados, secos hoy, pero frondosos en la estación de las golondrinas, las horas resbalan tan apacibles como las aguas del rio vecino. Y en las noches de verano, en esas noches en que abrasad caliginoso vaho de la tierra y la atmósfera pesa como tapa de plomo, llegan aquí,—viajeras que se han extraviado en el camino las brisas del Océano; mueven las hojas de las parras, como pretendiendo despertarlas de su sueño; se arrastran por los suelos, como si la vergüenza las siguiera, y, sacando fuerzas de flaqueza, se hacen superiores á sí mismas y refrescan el ambiente, dando aliento á los cantadores, que se acompañan con la guitarra al entonar seguidillas jitanas y soleares: los cantes de las noches de verano en Andalucía.”

                La duda surgió, al leer en la página “manquepierda”, un diario de un equipo de fútbol de Sevilla, unas interesantísimas líneas escritas por Don Enrique Añino Cañal, donde revela que al menos, existieron dos ventas de Eritaña, muy cercanas en su ubicación, dice:

                “La “Venta Eritaña”  estaba situada en lo que hoy en día es el nº 1 de la calle Colombia con el chaflán de una tienda  que hace esquina con el nº 83 de la Avenida de la Borbolla-casa particular-propiedad de una aficionada sevillista; y finalmente en frente al kiosco de prensa “Eritaña”, y detrás de éste hacia el “Hotel Eritaña Palace” de los Marqueses de Angulo; después Casa Cuartel y actualmente la IV Comandancia de la Guardia Civil en Andalucía.
No confundir con la que estaba en tiempos de la Exposición Iberoamericana de Sevilla-1929, ésta abarcada el área comprendida entre el Prado de San Sebastián hasta la “Venta Eritaña”, ajardinada, adquirida por don Simeón Escabia, en donde se estableció la Sociedad Club Hispania, con un salón amplísimo con vistas a un Casino.”

                Tenemos, pues, una venta, la clásica, que aparece en casi todos los blogs y a la que estamos acostumbrados, que estaría ubicada en la esquina formada por Avda. de la Borbolla y calle Colombia. 
 
El número uno de Colombia sería la parte que están formando los setos de esta postal. La fachada principal, la Borbolla.

                Y la mejor que he podido ver, y que aparece en el foro cofrade “La Sevilla del ayer” y que dice:
<<“VENTA DE ERITAÑA”, bautizada así en honor del arroyo del mismo nombre y enclavada en lo que hoy serían los finales del Parque de María Luisa, una miaja pasada la Glorieta de México…>>


                Por otra parte, y si el Señor Añino está en lo cierto, la segunda, ambientada en un paraje frondoso y cuajado de jardines, señorial, majestuosa, a la usanza de la “Venta de Antequera”, por la existencia en su interior de pabellones – de los cuales existe una amplia y detallada explicación de formas, usos y autorías en la página de Julio Domínguez Arjona “La Sevilla que no vemos”, estaría situada en la Avenida de Eritaña, frente a "La casa rosa", entre la casa cuartel de la Guardia Civil y el Pabellón de Méjico. En esta postal podemos apreciar la situación exacta.

En esta ilustración de la Revista Blanco y Negro de 1921 podemos apreciar la Venta y al fondo la trasera del edificio del actual Museo Arqueológico de Sevilla

Aquí, también



Y una muestra de esos pabellones





José Luis Tirado Fernández




sábado, 26 de diciembre de 2015

EL DERRIBO DEL NOVEDADES. Una duda.


                En la fototeca de la Universidad de Sevilla, aparece esta foto de La Campana, del fotógrafo José María González-Nandín y Paúl  con el café cantante Novedades, todavía en pie. Reza una leyenda: “Plaza de la Campana: Derribo del Café Teatro-Salón Novedades, el 24 de marzo de 1923.”
                Teniendo en cuenta que el Domingo de Ramos ese año fue el día 25 de marzo, me parece muy difícil que en un solo día se pudiera –con los medios disponibles en aquellas fechas-, acarrear todo el material de derribo de la mitad del edificio, pues el Miércoles Santo, día 28, aparece a medio derribar, pudiéndose apreciar parte de los arcos todavía en pie, en la parte central de la foto, entre los nazarenos de la hermandad de San Bernardo.


                Esos mismos arcos que puede usted contemplar en este cuadro de Sorolla, titulado “Baile en el Café Novedades de Sevilla, 1914”.


Este pintor realizó varias obras que tenían como motivo la Semana Santa y las  costumbres sevillanas.
                En la página “La Sevilla que no vemos”, de mi admirado Julio Domínguez Arjona, aparece la misma foto, con un poco menos de calidad, en la que se data el derribo el día 19 del mismo mes y año. No conozco la fuente del dato, aunque en la página cultural de ABC, del 19 de septiembre de 2014, Alberto García Reyes aporta el mismo dato:
“Fue derribado el 19 de marzo de 1923 y hasta entonces no pudo realizarse el ensanche proyectado en 1895. El «alcalde palanqueta», Antonio Halcón y Vinent, logró comprar el inmueble a la propietaria, Salvadora García de Leániz, después de años de pleitos y resistencias. El día de su demolición se congregó una multitud en la Plaza de la Campana para ver el comienzo del derribo portando una pancarta que decía «Novedades nunca te olvidaremos». No en vano, allí había visto Sevilla a la Coquinera, Juan Breva, la Niña de los Peines, Antonio el de Bilbao, Pastora Imperio, el Niño Medina, Rita Ortega, Manuel Torre, La Malena, La Macarrona y unos jóvenes que aprovecharon la oportunidad que daba este café de que salieran a cantar los aficionados y que pronto se convirtieron en grandes figuras históricas: Pepe Marchena, Pepe Pinto, El Carbonerillo...”
                Una mijita más creíble, aunque me siguen pareciendo poco seis días para tamaño desalojo. Por cierto, en esta otra foto, del mismo autor –la sombra le delata- aparece el torreón, su arcada y la taberna “La campanilla”, y de manera increíble, gente en el balcón, viendo el discurrir de los pasos.


José Luis Tirado Fernández

domingo, 6 de enero de 2013

CUATRO CONSIDERACIONES SOBRE LA ARQUITECTURA DEL HIERRO (II)

LA ARQUITECTURA DE HIERRO Y SU ÉPOCA

         Cuando, para deshonra del patrimonio arquitectónico de Sevilla asolaron el Teatro San Fernando, los niños tuvimos que cambiar de acera cuando pasábamos por la calle Tetuán; allí, donde entrabamos a mirar las carteleras o a aporrear el teclado del piano de pared que había en el recibidor, se alzaban las ignominiosas vallas metálicas que a lo largo del siglo XX hemos padecido los sevillanos y que han acabado con buena parte del legado arquitectónico que sobrevivió hasta los cincuenta. Al pasar por enfrente, podíamos ver desnudas las vigas de hierro que formaban su estructura. Efectivamente, fue el primer edificio de la capital con estructura metálica. Ello fue producto de aquella efervescencia que supuso para el mundo civilizado el dominio sobre los metales al que había accedido la técnica de los humanos, y que se tradujo en la proliferación de edificios, puentes, estructuras industriales y toda clase de construcciones de exterior, que gracias al descubrimiento del galvanizado, eran sólidas, resistían el paso del tiempo y eran todo lo bellas que les permitía el material con que estaban construidas.

SEVILLA Y SU CUOTA ARQUITECTONICA

         Si antes hemos citado el mercado de San Miguel madrileño, y que es imposible no ver si se pasa por la calle Mayor en dirección a la Almudena o el Palacio de Oriente, a la izquierda según se avanza, que por cierto es el último testigo en Madrid de aquella  moda, hemos de señalar que en Sevilla, aparte de la reseñada nave del barranco, siguen en pie algunos testigos mudos de esa arquitectura, como el garaje Laverán, de la calle Baños, que por si ustedes no lo sabían, fue la primera gasolinera estable de la ciudad, las dos estaciones de tren ya en desuso y que albergan comercios, las de Cádiz y Córdoba, otros desaparecidos como la Pasarela, los antiguos kioscos de hierro y cristal, como los de la Alameda, el parque o el paseo de las Delicias.
 
Kiosco en laAlameda,hierro y cristal
La pasarela o"pasadera"
          Y, por supuesto,  nuestro puente, el puente más universal, el de Triana, fruto también de aquel movimiento.

Puente en Estrasburgo (No sólo se construyeron puentes a imitación del Carrusel de Paris en Sevilla)
         A nivel internacional, el más claro prototipo y representación ideal, modelo y universal ejemplo de la arquitectura del hierro, es la torre Eiffel parisina, construida con la técnica del remache en caliente, arte que merece página aparte.

LA NAVE DEL BARRANCO, MERCADO CENTRAL DEL PESCADO
         Esta nave, proyectada también por Eiffel, el diseñador de la famosa torre parisina, aunque algunos años antes, fue construida como lonja de pescado; los que por su edad aun puedan recordarla cuando estaba dedicada a esa venta, seguirán teniendo impregnada en su pituitaria el fuerte olor a pescado que despedían la nave y su entorno. Recuerdo en su fachada un gran bullicio y gran movimiento los días laborables, con los vehículos de carga aglomerados en la acera, esperando su carga. Muy cerca, el mercado central de abastos, en Pastor y Landero, ocupaba el solar del antiguo convento del Pópulo, y que posteriormente fue utilizado como prisión.
 

Entorno del Barranco en los treinta. Los edificios que están entre la nave y el rio fueron viviendas hasta principio de los años setenta. Lo sé porque en ellas vivía un amigo mío. Se ven arriba a la izquierda la estación de Córdoba y abajo a la izquierda, ya construida, la capilla del Carmen del Puente, símbolo de otro estilo arquitectónico en el que predominaron el ladrillo visto y la cerámica.




El edificio está compuesto por cuatro naves cubiertas por bóvedas de cañón. Curiosamente, en los años treinta existían en el muelle de la sal unas naves de almacenamiento sospechosamente parecidas a la del barranco. ¿Serían también obra de Eiffel. No lo sé. Para el que disponga de mucho tiempo, un buen tema de investigación

 
          En la acera de enfrente, de la misma calle Arjona, varios quioscos de bebidas, de los que ha llegado a sobrevivir uno, que continua abierto al público,  daban abasto a la sed y al hambre de los trabajadores de aquel mercado, entre los que se encontraba un tío de mi padre llamado José y apodado “El Larguiri”, por su estatura. Cuentan de él que quitó mucha hambre a la familia en los años de la escasez.
 

Así se quitaban el frio los trabajadores del barranco las mañanas intempestivas.
        Y por ahora, no se me ocurre nada más, sólo añadir que ojalá la UTE (unión temporal de empresas) que se adjudique la gestión del mercado gourmet del barranco, conserve el edificio tal cual y que en el nombre del progreso no haga una “gracia”, que supongo el Ayuntamiento que entre todos mantenemos se encargará de impedir. Me refiero a añadidos “estéticos” que “mejoren” lo habido. Y basta de comillas. Ustedes me entienden.
 
José Luis Tirado Fernández

 

miércoles, 2 de enero de 2013

CUATRO CONSIDERACIONES SOBRE LA ARQUITECTURA DEL HIERRO (I)


         Los recientes anuncios sobre la habilitación de la nave del Barranco como mercado gourmet, me han hecho reflexionar sobre este edificio, al que han querido endosarle también usos varios, como por ejemplo un “espacio de acogidas de información turística”, buen sitio, sí señor, en Sevilla y al lado de Triana, o bien un “Centro de interpretación de la Semana Santa”, como si la Semana Santa fuera susceptible de ser interpretada fuera del contexto de su celebración en su fecha y en las calles sevillanas. Interpretar, ¿Para quién? Ya de hecho fue utilizado como oficina de información turística, luego de haber sido morada de gatos e indigentes, y ha sido también alojamiento de una oficina de información turística.
 
         Con respecto a este uso, el de mercado gourmet, término que está de moda y que parece tener su antecedente en una experiencia gastronómica llevada a cabo en el Mercado de San Miguel madrileño, debo hacer alguna parada obligatoria en lo que se cuece –valga la expresión- en torno al término, en la contienda por su comercialización y en lo que opino sobre esta vaina.

         Se supone al gourmet como una persona de gusto exquisito, que distingue, valora y consume productos comestibles, preferentemente embutidos, salazones o crustáceos, o bebibles, que también los buenos caldos y licores pueden considerarse como objeto del deseo del gourmet. Yo creo que es una variante del sibaritismo, asociada al concepto de lo que entra en el cuerpo y produce digestión, ya que hay otras cosas que entran pero no son digeridas, y no piensen ustedes mal, me estoy refiriendo, por ejemplo, a los cepillos de dientes, a los bastoncillos, a la goma de mascar, etc., y a todo cuanto entra por vía parenteral, que es la manera de administrar medicamentos más rápida y de mayor eficacia.

Foto del diario ABC de Sevilla
         Pero, acudiendo de nuevo a la nave, que parece ser, definitivamente, va a estar destinada a este uso, a albergar este mercado, he leído y releído que hay dos empresas que han participado en el proceso de adjudicación de su  –por usar un sutil eufemismo- gestión, como son la formada por los socios Carlos Herrera y el torero Francisco Rivera, que parece va a ser la que se lleve finalmente el gato al agua, y otra, detrás de la cual están otro torero, José María Manzanares, y el futbolista Sergio Ramos.

         ¿Qué me dicen? Cuatro triunfadores–cada uno en lo suyo-, que movidos por el amor de entregarnos y ofrecernos el placer de degustar productos de elevada calidad y demostrada excelencia, se asocian o alían para meterse en fregados como este,  del que, que yo sepa, el único que hasta ahora ha dado muestras de algún que otro conocimiento gastronómico ha sido el periodista, así que yo me huelo que esto es una mina… pero ¿Por qué no se arrojan empresarios sevillanos de la hostelería, de los que tan buena y archiconocida profesionalidad tenemos muestra? La inversión debe ser fuerte, he leído números, pero soy malísimo con ellos, así que no me meto en esas consideraciones económicas.

Templo del gourmet de los sevillanos de mi tiempo
          Volviendo a la cuestión… ¿Puede ofrecernos Herrera en su mercado mejor loncha que la que nos cortan en cualquier abacería sevillana, o mejorar con sus conservas los garbanzos con acelga que sirve en Bormujos Pepe Girón? ¿Qué queso viejo tiene que venderme Sergio Ramos que yo agradezca más que el que le compro a Cristóbal en su modesto establecimiento de chacinas? ¿Qué mágico caviar va a traernos Manzanares que mejore el sabor de una sardina arenque recién sacada de su caja redonda de madera puesta a la puerta de cualquier tiendecita de ultramarinos del casco antiguo? Y ¿Acaso sabe Fran Rivera de los grados de aquel aceite de oliva que venden donde usted sabe y que amarga, pica y da sabor, como Dios manda? ¿Venderán allí torta de chicharrón, que no encuentro en ningún sitio desde hace varios años? A saber...

Esto si que es un mercado gourmet
         No me resistiré a dar una vueltecita por allí cuando lo tengan montado, pero me temo que el paladar del sevillano, a base de cosas sencillas, es muy exigente. Algo habrá para mí, y seguro que a buen precio. En la próxima entrada, abordaremos más ampliamente el tema de la nave del barranco. Y otras consideraciones, sí, sobre la arquitectura del hierro.
 
José Luis Tirado Fernández