El cuatro de marzo de mil ochocientos ochenta y uno, Silverio Franconetti y Manuel Ojeda ponen negro sobre blanco lo que suponemos hacía tiempo que se venía fraguando: la disolución de la sociedad de ambos. Al final de esta página, hay un enlace a una transcripción del documento, con una datación previa. Es un texto tecleado, sin corregir, porque las faltas de ortografía las he dejado tal cual, y otras se las ha comido el corrector.
El proceso fue así: ellos venden el contenido del café cantante, muebles, enseres, bebidas, etc. a Bonilla por mil quinientas pesetas, las cuales reciben. Luego, Manuel Ojeda, recibe el dominio sobre el establecimiento a razón de setecientas pesetas anuales de alquiler. Manuel Ojeda entrega el importe del primer año y recibe carta de pago. Silverio queda sin responsabilidad. Así firman excepto Ojeda que no sabe, y poco más en lo legal.
Pero el documento contiene datos muy interesantes, como la profesión de Silverio, “artista cantante”, cuyo último deseo y último del escrito es que el título de “Salón de Silverio” existente en la puerta, se retire de inmediato. Y firma de su puño y letra poniendo “Silberio Franconetti”.
En cuanto a las curiosidades, son diversas y algunas sorprendentes, como la existencia de cuatrocientas sillas. Supongo que le vendrían bien a Manuel para su café de verano. El local era mucho mayor de lo que yo suponía. Nos ilustra también sobre cómo se iluminaba el establecimiento, cómo se hacía el café y que no sólo se bebía vino sino que se elaboraban ponches.
José Luis Tirado Fernández
