En el documento publicado con anterioridad, de fecha 19 de marzo de 1888, se dice: «el primero (José Sánchez) dice: es dueño del establecimiento café cantante situado en esta ciudad y en calle del Rosario número cuatro» , y es cierto porque en el documento que vamos a leer a continuación, Silverio se lo había cedido dos días antes para pagar una deuda. El único elemento ambiguo y que produce dudas de calado sobre quién era el dueño del local de Rosario 4. ¿Qué significa «dueño del establecimiento»? ¿Dueño del negocio, dueño del local, dueño del edificio, todo a la vez?
El documento que publicamos en esta ocasión, es la dicha cesión en pago de deudas, de fecha 17 de marzo de 1888. Según lo leído en el mismo, -«el primero (Silverio Franconetti) dice es dueño de un establecimiento café cantante situado en esta ciudad y su calle Rosario número cuatro, así como lo es también de todo el mobiliario,», podemos sentar que el dueño del café cantante, tanto local como enseres y bebidas, es Silverio. O no. La estructura de ambas operaciones nos sugiere una práctica mercantil muy utilizadas en el siglo XX, y que conocimos durante los setenta y ochenta, y que se denominaban las letras de «peloteo». En este caso se salda una deuda existente o imaginaria con una serie de enseres, de negocio y domésticos y bebidas y liquidar la deuda para dos días después establecer el arrendamiento de local, enseres, viviendas y ajuar. Las interpretaciones son libres.
EL SEGUNDO MATRIMONIO DE SILVERIO
El dolor del artista duró lo que un caramelo en el patio de un colegio. Veintiocho días después de su muerte, tomaba segundas nupcias con Salud Sánchez Morán. Hasta ahora se ha venido especulando con que ella era artista -no hay constancia alguna- y que conoció a su marido en el ambiente de las tablas.
Leyendas populares le atribuyen una belleza superior, y lo cierto es que estar casada con un hombre que en aquellas fechas se consideraba un anciano, por las condiciones de vida de entonces, bien podría haber significado un cané por intereses de uno u otro sentido. Si su padre era un acomodado propietario, bien podría ser por amor, pero si estaba seco como una mojama, tenemos índices de carácter espurio. Veamos los datos con los que contamos.
El artista tenía en la década de los ochenta y en su domicilio de Rosario 4, sirvienta y cocinero, aunque posiblemente fueran trabajadores del café -ya sabemos que allí se servían comidas- con derecho a vivienda en la planta superior. También, y según la lectura del siguiente documento que publicamos, dada la ostentación del ajuar doméstico de Silverio, y la casa tan elegante donde habitaba, se adivina que ese servicio era para la vivienda. El documento es bastante explicito.
LA CASA DE SUS SUEÑOS
Silverio Franconetti vivía en 1888, siempre según este documento, en el 9 de la calle Rosario.
La pregunta es: ¿Porqué viviendo en semejante morada se mudó a una casa de apartamentos? Se fue a la llamada Casa de los genoveses, construida en 1833, sobre el solar donde estuvo una lonja de comerciantes italianos.
La diferencia es brutal, a la vista de la imagen de dicha fachada.
LA MUERTE NO ES EL FINAL
Para un personaje del calado de Franconetti, de cuya muerte hubo reseñas numerosas, incluso internacionales, ese día puede ser el comienzo de su historia. En los enterramientos de la capital, en un rollo hallado en el Archivo Municipal, signatura R/557
«Como capellán del cementerio de San Fernando certifico: haberse dado sepultura al cadáver de Don Silverio Franconetti y Aguilar, hijo de Don Nicolás y Doña Concepción natural de Sevilla, casado con Dª Salud Sánchez y Morán, de 55 años murió de hipertrofia del corazón en la plaza de San Francisco Nº 30 parroquia del Sagrario y se inhumó en la sepultura de 2ª clase nº 25 grupo 6º San José izquierda 4º cuartelada. Sevilla 31 de Mayo. Manuel Bencano»
Acabaremos esta historia, con algunos trancos diversos, pero desde el principio. Arrendamiento del Café Silverio de Tarifa uno, quién era el propietario del establecimiento, quiénes eran los socios, constitución de la sociedad, que se convierte más tarde en disolución de sociedad, tres se convierten en dos y al final, quedó uno.
El documento puede verse aquí:
Honores a Salud, posiblemente feliz durante el tiempo que convivió con Franconetti, pero casi todos los finales son tristes y ella también lo tuvo. Aparece en los padrones, con 57 años , trabajando como ama de llaves en casa de un ferroviario. Sic transit gloria mundi.
José Luis Tirado Fernández



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