“Los «Niños Sevillanos» pusieron de moda el baile
andaluz, y poco después " no había salón ni saloncete en que señoritas más
ó menos distinguidas no hicieran sonar los palillos bailando sevillanas ó
panaderos.
Surgieron entonces los profesores de baile,
y de ellos los que tuvieron más lecciones fueron Matilde Prada y Adolfo Medina.
La Prada y Medina formaban una pareja excelente, y su baile, reproducido por
fotografías, ha servido para explicar en centones y enciclopedias las
diferentes figuras de las danzas andaluzas. Adolfo Medina murió trágicamente,
suicidándose en su casa de la calle de Colón, frente á un altar que tenía
instalado en su propia alcoba. Y no se crea que Medina fue entre los boleros el
único suicida.”
Revista Por
esos mundos (Madrid). 1/2/1902
Esta reseña de
primeros del siglo XX es una visión periodística del auge que tomó el baile de
palillos hacia finales del XIX en España. Sería arduo hacer un listado de los
artistas que trabajaron en esa época, y más sin dejar alguno fuera.
Parece que Matilde
Prada Mercé, (Sevilla, 1973) era de armas tomar. Nació en el barrio de San Julián en las huertas que en aquellas fechas circundaban el barrio, desde las traseras de Santa Lucía hasta la Puerta de Córdoba. Estaban en pie también la Puerta del Sol y las murallas adyacentes. Nació el mismo año que Salud Rodríguez Álvarez, la hija del Ciego, y en el mismo barrio.
Según la noticia de 1902, ante
el ataque furibundo de María Fernández, y en legítima defensa, se quitó un zapato
y, a taconazos en la cabeza, la dejó como al Señor. Vaya redaños.
Una
vez hallada su partida de nacimiento, podríamos asegurar que su carrera, más
que corta fue mínima, ya que tenía ocho años cuando cerró El Burrero de calle
Tarifa y doce cuando murió Silverio. La única opción para debutar debió
tenerla, a través de su padre, el maestro Robles, tocador en ambos café
cantantes, en el Burrero de Sierpes, que permaneció abierto hasta 1895.
Mundo Gráfico 13 de mayo de 1931
Justo
ese año aparece en una bocacalle de la Alameda viviendo en compañía de sus padres
y de un torero, Manuel Blanco Ruiz (a) Blanquito, con quien se casaría para
trasladarse al pueblo de Gerena, donde tuvieron un hijo que estuvo también dedicado
a la tauromaquia.
El hijo de La Robles, José Blanco Robles
del blog "De hombres, toros y caballos"
Se
la cita en reseñas periodísticas y revistas como coetánea de bailaoras que
vestían vestidas de majo, como Juanaca, La Cuenca, La Agueda etc., cuando en
realidad pertenecía a otra generación distinta. Nació el 19 de julio de 1877 en
la calle Bustos Tavera, en uno de los corrales de vecinos en los que se
transformó el extinto convento de la Paz. Su nombre de pila era Rosario Bernabea.
Poco más sobre
la actividad artística y vital de La Robles, cuyo padre, sí, llegó a Sevilla procedente
del Garrobo en 1875 a trabajar en las fábricas de corcho existentes en Santa Marina
y San Julián hasta que pudo abrirse hueco entre los guitarristas que se
alternaban en los locales de flamenco existentes en la época. Su padre, José María, era de Burguillos y su madre, Rocío, de Gerena.
En
los archivos de la BNE, aparecen una serie de relatos escritos con el nombre
figurado de “Fray Gerundio” por el
periodista y escritor Modesto Lafuente (Palencia, 1806), cuya obra más célebre
es “Viage aerostático de Fr. Gerundio y Tirabeque” DE 1847.
Entre
la ingente cantidad de relatos, poemas, artículos de opinión, cuadernos de
viaje, epístolas y filigranas literarias aparece, dentro de un viaje general a
la baja Andalucía, realizado durante el mes de marzo, y publicado el 26 de ese
mismo mes, en 1841, un episodio donde el fraile y su ayudante o acólito “Tirabeque”
cruzan el puente y acuden a Triana.
Allí, según narración
real o supuesta, que todo pudiera suceder, son invitados por Juan Rodríguez el
Gallego.
Eran
muchos los fragüeros que estaban ciegos o tuertos, debido a las pavesaso a las esquirlas de su oficio. Existían
lentes, caras y escasas por lo lento de su fabricación, pero gafas de trabajo
propiamente dichas, no.
INVITADOS
De su familia, y los más conocidos, su hermano Manuel y su sobrino Tío Antonio Cagancho, El Fillo y su familia, los novios Candelaria y Curro Pabla, el jovencísimo Curro Puya, en fin, qué fiesta. Juan de Dios y el Brujo vivían en Sevilla, aunque bien podrían haber hecho la cortesia de su presencia. Y sobre las bailaoras mencionadas en el relato, “Niestra”, que es el nombre con el que se asentaban las Hiniestas en aquellas fechas, muchas, o la Juana Vargas, que por ser nombre y apellido abundante en Triana en aquel tiempo, se quedan en la inopia de esta historia.
Por supuesto que no se bautismaba a ningún hijo de Juan, ya que su benjamín, Antonio, nació en 1830 y no creemos que éste lo celebrara a los once años. Parece ser que el neófito era su nieto Juan Miguel Rodríguez Bermúdez, que había nacido el diez de los corrientes. Por cierto, en Castilla, catorce. Eso me suena. A lo mejor alguien le dijo a alguien que allí se celebraban fiestas. Y hasta asambleas.
Así
te dije, Rafael. El enunciado sería “El arte se come al arte”. El mundo cofrade gira dentro del universo del
arte, y en él alarga sus tentáculos. Se
desarrolla, no ya como un planeta autárquico y alejado de las disciplinas simultáneas,
sino como una enfermedad invasiva que impone su ley. Y lo hace libremente, sin medida y sin freno,
porque no lleva caminando detrás suyo ninguna otra actividad que pudiera sustituirlo
o recortarlo.
FLAMENCOS CONTRA VIENTO Y MAREA
El
arte flamenco se nutre de múltiples y diversas actividades, las consabidas y fundamentales
cante, guitarra, piano, baile, sobre todo baile, donde se tienen en cuenta otras tales como poesía, pregones, percusión, teatro, pintura, etc. El ámbito de los núcleos
familiares de siempre, trasladados a otros barrios, a otros pueblos, en el caso
de Triana y Sevilla, es el que sigue aportando la calidad en todas esas
disciplinas. Llámense Granaíno, Fernández, Moraos, Vizárraga, Reyes, perdón por las
omisiones, y poco más.
Farruquito y familia.
Se han dado débiles
intentos por ampliarlo hasta el rap, fomentados por académicos y gente de
cátedra (dibújese aquí un icono de admiración), que llegan a comparar a ¿artistas?
que desafinan descaradamente con Pastora. *(Aquí los alegatos contra la pureza, pero mejor en Navidad, para que os feliciten). Sólo han conseguido el asombro de la
afición y la desazón y el desaliento entre los que luchan por lo nuestro.
El flamenco sí
tiene feroces competidores. Desde la ópera –Sevilla es una ciudad que llena
teatros cuando hay funciones, y hay muchas- al rock, el funk, el pop, tantas y
tantas… Viene Bob Dylan a Sevilla y me agrada, pero me meto a ver las entradas ¡y
sale por 130 pavos la más barata! Y se llena.
Compite
también con otras, que se suponen pertenecen
a nuestro mundo. Como es el caso de los grupos que son llamados “nuevo flamenco”
y los que más grima me dan los “flamenkitos” y esa puede ser una competidora
más feroz aún porque trabaja desde dentro.
COFRADES VS. TODO
El
primer cofrade, admirador de todas sus facetas, entusiasta y militante, sería
yo. A mi me gusta hasta el olor de la cera en el suelo cuando ha pasado una cofradía. Pero
los capillas somos legión, y hemos vendido tanto y tan bien nuestro espacio,
ritos y costumbres que hemos creado una fiera, una soguilla que se enreda al
cuerpo sin saberlo.
Es
muchísimo más antiguo que el flamenco, pero aunque ambos están vivos y
coleando, su cuerpo luce joven y ágil y se encuentra en un momento de reproducción
activa.Ha sobrevivido al tiempo y las
modas y crece en aspectos conocidos y tradicionales como orfebrería,
bordado,talla y dorado, costura, carpintería
artística, lencería, pintura religiosa, floristería, música.
Además se está
colando en otros aspectos tales como la moda, el merchandising, la asistencia social
y sanitaria, construcción y mantenimiento de hospitales y escuelas en el tercer
mundo, bolsas de trabajo propias. Y en política incluso, ya que los políticos no
se olvidan visitar hermandades en épocas electorales, y cada cual pertenece a
una, incluido los de izquierda, Kichi del nazareno de Cádiz, Susana Diaz de la
O, en fin una hornada diversa y fiel hasta los huesos.
Si la historia
del flamenco fuera una naranja, la historia de las cofradías se aproximaría a un
edificio de muchísimas plantas. Sus raíces se hunden en el XIII, ya que San
Fernando entró en Sevilla y existían unas hermandades de santones que a pesar
de no tener demostración científica, se supone que virando en sus creencias,
sustentaron algunas, existentes hoy en día o no, pues esa sería la ápoca
hermética y menos conocida de su protohistoria. Diversas, porque ya en el XIV se
fundaron hermandades de negros y otras de mulatos, existentes. Democráticas, porque en todas las épocas las decisiones se tomaron en cabildos con los hermanos levantando el dedito.
Pedro el Granaíno se entrega al Señor de los Gitanos
"Que se callen las cornetas
y que espere la mañana
porque está entrando en Campana
Jesús con la cruz a cuestas
y tiene sangre gitana.
Y poseen los
cofrades un cante, inscrito en el árbol del flamenco, que les pertenece por
derecho. ¿Qué sería si no de las saetas sin cuaresma y sin Semana Santa? Y lo
mejor, o lo peor, según quien lea, es que no tiene quien empuje, como indicamos
al principio. Las otras religiones, son mucho más estrictas en esos sentidos. Austeras,
adustas y como Dios manda. Así que ni flores. ¡Ah! además tienen detrás a la
Iglesia, ¿me has entendido, Sancho?
Jesús Despojado. La Esperanza de María.
La imagen de Jesús Despojado fue realizada en la cárcel de Sevilla, durante la posguerra,
Antonia Pacheco Gutiérrez, Bailaora del Burrero, procedente de Rota, emparentada con la familia de los Santos a través de su
abuela Antonia.
En 1885 vive en la Alameda de Hércules, vecina de patio de Paco la Luz y sus hijas, las Serranas. Se afinca en la capital, donde aparece en los censos de hasta 1902. Sus dos hermanas se llamaban Manuela y María.
En diciembre de 2020 nos preguntábamos quién sería esta bailaora de la Alameda. Y por ahora, una de las preguntas formuladas, ¿actuaría en los cafés cantante? parece estar contestada en el siguiente texto, un tranco del libro "Ecos de un rincón de España (impresiones de un paseo) de 1890 y cuyo autor se llama Silverio Dominguez.
Allí está la Nicanora, mujer de buten, de mucho aguante y buenoscimientos, frescota y rosada másque la flor que adorna su peinado:cara picaresca, ojos zaragateros porlo grandes y rasgados, mirada asesinaque produce choque, cintura dejunco, píes tan chiquititos como enredadores.
Viste de percal la falda que le arrastra, y ceñido al exuberante busto, un pañolón de Manila de largo fleco,que no se atina como puede quedartan artísticamente colocado, para sinocultar la cintura y parte del seno,venir á darle unaire tan retrecheroque cautiva a todo el que la mira.
Principia a oirse el rasgueo de laguitarra,acompañan los palitroqueschocando en las sillas, empiezan laspataditas de las niñas, brotan losolés! en el tablado, y la Nicanoramoviendo con majestad sus anchascaderas se planta en el centro yqueda por unos momentos como unaestatua digna del cincel de Fidias.
Se oye el repiqueteo de sus pies,se ve el culebreo de su cuerpo,ondulan sus caderas, principia elmovimiento de sus rosados brazos,empieza el zarandeo, juega su alabastrinocuello y su cabeza fascinadora,y ora sacudiendo las palmas,ora retorciendo sus remos y agachándosey estirándose como lasciva tentación,y avanzando y retrocediendocomo la lujuria, y animándose porgrados hasta el molinete, llega almomento culminante en que haciendotodo a la vez, y retorciendo sutalle como flexible junco, y respirandoaceleradamente, estallan los Olepor tu marel!... ¡Bendita sea tu grasial!...¡Ole por lo güenol ¡Ole por la jembra é trapío! y brotes calurososde entusiasmo que enardecenmás y más á la bailaora y enloquecen a todo el público, que no pierdemovimiento ni postura, ni escarceo nipatadita, ni quiebro, ni taconeo.
He
descubierto, aunque había leído en facebook algunas prendas de su pluma
diversa, a un gran poeta. Su libro, un ramillete fresco y apasionado de dardos
que duelen al leerlos, siempre con el flamenco presente
La soleá de Triana
sólo la cantan los duendes
que nacieron pa cantarla
y por supuesto, Triana, su barrio
Vinieron porque vinieron
y se quedaron prendidos
de los besos que mi barrio
pone en la orilla del río
en la técnica de moldear o el dominio del metro y el encaje
Se me ha caído el alma
por la baranda del puente
y se ha perdido en el agua
El tiempo, el
dolor, las luces y las sombras van apareciendo según uno avanza en su lectura, que se me antoja un
prado verde, donde van apareciendo moras y naranjas, que dejan en el paladar
este dulzor:
El sábado 9 de
octubre debuta en el teatro Reina Victoria, acompañado de un buen tocador de
guitarra, el cantador de flamenco “Niño de Marchena”.
Mañana (domingo 19) habrá en el
teatro Victoria una gran función de “cante jondo”, tomando parte en el flamenco
espectáculo la friolera de doce “cantaores” y doce tocaores”.
En
Unión Radio, Longitud de Onda 400 metros, programa para hoy martes 19 de
octubre: 10.- Flamenco por la Niña de San Román y guitarrista Señor Escamilla. Viernes
22 de Octubre: 6.- Flamenco por J. Moreno y guitarrista Señor Escamilla. Sabado
23 de Octubre: 12.- Flamenco por Pepe el Limpio. Cierre. Domingo 24 de Octubre 5.-
flamenco cantador J. Abadía, y guitarrista Escamilla. Viernes 29 de Octubre
flamenco por Currito de San Julián y guitarrista Escamilla.
Miércoles
20 de Octubre. Puerto de Santa Maria. Un éxito grandioso ha tenido en su
segunda presentación ante el público portuense el notable conjunto de cante
flamenco que como espectáculo tiene organizado el señor Vedrines. Tanto los cantadores como los guitarristas
escucharon muchísimos aplausos.
Utrera.
Actuaron en el Rodrigo Caro varios “cantaores” de flamenco siendo el mayor
atractivo del programa la actuación del Niño de Marchena. Todos conquistaron
muchos aplausos.
Teatro
Cervantes. Inauguración del concurso de cante flamenco y popular. Anoche se inauguró el concurso de cante
flamenco y popular, concurriendo al espectáculo numeroso público. El programa
que era muy extenso lo componían Angel el de las Marianas, “Finito”, el Niño de
la Flor, La Niña de Linares, El Canario
de Madrid, Antoñito Garcia Chacón y el Niño de Marchena. La Niña de Linares
cantó con mucho estilo, mereciendo los aplausos del público y el Canario de Madrid
fue también muy celebrado por su excelente ejecución y buena voz. Antonio
Garcia Chacón cantó varias “seguiriyas” y malagueñas con estilo grande, siendo
ovacionado. Por último, el Niño de Marchena, de todos conocido, estuvo hecho un
coloso, distinguiéndose en las tarantas y fandanguillos que cantó con su
peculiar estilo, que el público premió con constantes y entusiastas aplausos.
El
entorno del Valle: Ora colegio que los de mi generación conocimos, ora convento
en cuya iglesia hubo una intensa actividad cofrade en el XVI, ya que en el
citado convento franciscano tuvo capilla propia la hermandad delGran Poder
Foto de Beauchy
siendo allí precisamente donde
adquiere reglas de hermandad de penitencia la que hasta entonces había sido cofradía de
luz.
Ese
entorno se circunscribiría desde la plaza de la Paja (actual Ponce de León)
hasta el Perneo y la fábrica de salitre, situados en lo que fue nuestro cine Alcázar,
frente a la calle Trinidad, y desde Conde Negro (extramuros) hasta Los Marteles
y San Marcos.
PRIMEROS ASENTAMIENTOS DE
FAMILIAS GITANAS
En
este mismo blog, se consideró la llegada de los primeros pobladores de esta
etnia a Sevilla durante el siglo XV. Tradicionalmente se ha tenido al sur
de Triana como el barrio de los gitanos sevillanos y es verdad que la mayoría allí moraban, sin embargo, en esa misma
entrada se da como primer lugar de llegadaprecisamente a la zona de Valle-Santa Catalina-Puerta Osario. Ver aquí:
Si
es verdad que el nombre de la calle Juan de Jáuregui a principios del XVI era
“Gitanos”, también habrá que considerar como zona de asentamiento la zona antes
citada. En el plano de Olavide se pueden apreciar estos detalles:
En
1771, si bien el trazado de las calles se ajusta al actual, algunas no se
rotulaban como ahora, siendo que Valle era la actual Verónica, Muro del Valle
era la actual Valle, y Barrio Nuevo, Artemisa. Si ese año hubiéramos subido al
campanario del santuario, mirando hacia el Este, lo que se vería es un prado
llamado de Santa Justa, a la izquierda los edificios de los citados Perneo y
salitre, y a la derecha la parroquia de San Roque. En la lejanía, la Cruz del
Campo y los caños de Carmona.
SIGLO XIX
Al
llegar mediados del XIX, varias circunstancias acrecientan los asentamientos de
familias gitanas, fundamentalmente de herreros, que ejercían sus labores en las
fraguas de la zona, pelaores (esquiladores), que trabajaban ambulantes o a domicilio
y cortadores, picadores o tablajeros (carniceros), que ejercían tanto en el
cercano Perneo como en el matadero de la Puerta de la Carne, extramuros.
Una
de esas circunstancias, a mediados de ese siglo, fue la persecución y expulsión
de Triana de los gitanos, sus casas fueron asaltadas y las agresiones fueron
numerosas.
4 de julio de 1856 Diario La Iberia
No se lo creen ni ellos. Parece
que incluso familias enteras fueron desplazadas a Cádiz y sus pueblos, tal es
el caso de uno de nuestros mejores
siguiriyeros, Francisco la Perla, que junto a sus padres aparece en los
padrones de Cádiz en fechas posteriores. Qué debió pasar entonces, qué horror sufrirían
esas familias, que para hacernos idea de lo que valía entonces sus vidas, valga
esta partida de defunción “de un gitano”, de 1856.
Que porque he nacío gitano no pienses que soy malo, que habemos malos y buenos y también somos cristianos. Camarón.
En
los padrones de San Román, parroquia de este distrito, son abundantes los registros
de apellidos y profesiones relacionadas con los calés, siendo la calle Pinto entre 1850 y 1860 casi en la totalidad de sus números donde más abundan, como en Butrón, Sol y en la
calle construida en paralelo al muro y que ya hemos citado, Muro del Valle.
PATRIA DE LA NIÑA DE LOS PEINES
En
1895, aparece una familia apellidada Tirado Rodríguez, domiciliada en Butrón
19, la casa donde se cree que nació pastora Pavón. La Niña de los Peines. El
cabeza de familia, Francisco, de profesión trajinero, es a la sazón tatarabuelo
tanto mío como de mi primo, Salvador, un devotísimo
hermano de la corporación y por cuya salud escribo esta entrada. Lleva, por cierto, sus mismos apellidos. Por lo que he
podido saber, Francisco pertenecía a una familia de chalanes de La Algaba, que
llegaron a Sevilla alrededor de 1860.
EL OLIVARITO DEL VALLE
Tomás Pavón, hermano de Pastora, tenía una letra de una toná que decía:
Hasta el olivarito del Valle
acompañé a esa buena gitana,
y yo le eché el bracito por encima
y la traté como a mi hermana.
Tomás, nacido también en la Puerta Osario, cita el que debió ser huerta del convento, posterior recreo del colegio y actuales jardines del Valle.
Y como
resulta de un dicho que utilizan los arquitectos, que afirman que el entorno nunca se pierde,
ejemplo de nuestro hospital de las Cinco Llagas, que pasó en unas décadas de
hospital a parlamento, aunque el hospital se construyó detrás, y recuperó su
entorno, asimismo el santuario del Valle pertenece a los gitanos y les
corresponde por derecho, ya que según lo expuesto, por historia, tradición y por arte. Porque quien es gitano, lo es hasta vestido de nazareno.
Este
año la recibí en la Magdalena. No sé si entró por el costero izquierdo o por su
contrario. Supe que en mi tierra se puede oler la luz y concederse uno mismo
ese derecho. Venían en sus rayos voces de añoranza y de recuerdo. Fue un golpe eléctrico,
un fogonazo intenso y cegador.
Me
hizo cambiar el paso, regresar a donde siempre, asomarme a los balcones del
sueño.
Fui
consciente entonces de lo imperceptible, y maduré los pasos para hacerlos leves, suaves y pausados, para no dañar un segundo de tan descomunal momento.
Y
volví atrás a recuperar ese tiempo, a ese noviciado que nunca debemos
renunciar, y volver a andar los viejos caminos; así supe quien soy o quien
quiero ser, en esa enseñanza, en esa forma ineludible de entenderlo.
Pasé
otra vez por su sendero, mágica proporción del amor y su universo. Y viví de nuevo lo amado.
Volver
a tu morada, saber de Ti
Complacerme
en tu color, tu mirada, tu bramante, ser nuevamente el niño que iba a verte a San
Antonio, y ser feliz de nuevo.
Si
la belleza está en los ojos de quien mira, la poesía está en el corazón de
quien la siente. Creo saber por dónde, y por dónde no. Mi tiempo no ha pasado y
me siento libre. Creo saber porqué, y porqué sigo insistiendo. Y creo que hallaré más
luz allá donde la adivino. Lento. Y mi dolor es también entender que existe
gente que no sabe de qué va la primavera.