El flamenco es un arte y pertenece a los artistas. Lo demás, es un exudado de su propia condición.

jueves, 26 de junio de 2014

TRIANA EN ESTADO PURO



Dicen que pasó a la historia
y es recuerdo y añoranza,
que vivimos del pasado,
que ya es memoria lejana,
que esa Triana no existe,
que es sentimiento y nostalgia…
si esto no es Triana pura,
¿dónde tengo que buscarla?



Carmelilla Montoya baila en la orilla del río. Veinticinco de junio de 2014.


lunes, 23 de junio de 2014

UNA JUERGA EN ERITAÑA DE GARCIA RAMOS


EL MARQUESITO



Relato de Francisco Navarro Ledesma, con una ilustración de Narciso Méndez Bringa para la Revista Blanco y Negro en 1902. Otra joya de las que me remite Manuel, de “Postales y fotos antiguas de Sevilla”.


Para leerlo mejor es conveniente ampliar el tamaño de la página en el navegador, o bien descargar la imagen  para verla en el visor de windows.

jueves, 19 de junio de 2014

TRECE




Trece custodias contigo
y mil silencios ausentes;
trece devotos fervientes
fueron con su aliento abrigo,
sudario para el amigo
y luz en su travesía.
La tierra que te acogía
clavó el  rejón de tus horas
en ausencias desertoras:
mil ausencias… y la mía.

José Luis Tirado Fernández

jueves, 12 de junio de 2014

¿LA ANDONDA TENÍA UNA HERMANA GEMELA?




                Dice mi amigo Pepe que cree que se trata de La Andonda, la mítica solearera. Me remite estas imágenes que no sé dónde consigue, pero que son muy merecedoras de prestarles la atención debida. A lo mejor todo el mundo lo sabe -para mí es una noticia-, pero si la María que consta en estas partidas de nacimiento-bautismo es la Andonda, ésta que nace media hora antes, del mismo día del mismo año, en la misma calle “de los gitanos”, del mismo padre y madre, etc.…, Pepe no anda muy equivocado y en efecto, se trata de la hermana gemela de María la Andonda.


                No es una cuestión que me preocupe mucho. Yo le digo que este blog, y lo saben todos los que lo visitan, no está dedicado a la investigación flamenca, sino al enaltecimiento y contemplación mística y sensual del arte flamenco y la poesía. (Sensual significa perteneciente o relativo a las sensaciones de los sentidos) Pura anécdota que pone y quita poco en el arte flamenco. Nada. Lo que cantaba María, y lo que adivinamos a través de lo grabado (Aguilera, Talega, etc.), es lo importante. Ese es su legado, y no otro. Pero en este caso, por su carácter sorpresivo –al menos, repito, para mí- he decidido insertarlas en esta entrada.
                Además me ha dicho que piensa que La Andonda es una deformación de “María la de Ronda”, que la ha encontrado en Cartagena en 1889 y en Triana, claro, en 1895 viviendo con un hijo, Manuel.
                Y dice también que la tiene, a Ana, la gemela, viviendo en Triana, en la calle Evangelista, en 1898 y en Febo en 1899. Pues muy bien.

José Luis Tirado Fernández

sábado, 7 de junio de 2014

ANTONIA LA GAMBA

                Antonia Torres Díaz, bailaora gaditana, nacida en 1863?  asentada en Sevilla, desde 1880?, donde llegó posiblemente acompañada de sus hermanas Fernanda (Utrera, 1866?) y Carmen (Cádiz 1879?). Vivió en los alrededores de la Alameda, (Jesús del Gran Poder, Juan de Oviedo (Corral de Esquivel)) zona fundamental de domiciliación de los artistas de aquella época.















En estas dos imágenes que aparecen en el libro de Fernando el de Triana “Arte y artistas flamencos”, podemos verla en su juventud y en el ocaso de sus días. La segunda está dedicada a Fernando.

             Conocida en el mundo flamenco por haber sido compañera de Manuel Torre, con quien tuvo dos hijos, Tomás (1901) y Juan (1906), y con quien aparece conviviendo en 1920 en la calle Amapola en los padrones, pertenece a la pléyade de artistas que vivían de trasnochar en los sitios de arte de la Alameda y la Europa, aunque se sabe que actuó en el “Novedades”. lugar donde conoció a Manuel por haber coincido en una función.


Pie (SIC) Las bailaoras Carmelita Borbolla y Antonia -La gamba-.  Fotografía hecha por el Gabinete Fotografía Artística en 1857

Foto que me remite Manuel, de “Fotos y postales antiguas de Sevilla”, donde aparece una jovencísima Antonia junto a otra bailaora, Carmelita Borbolla.

José Luis Tirado Fernández



viernes, 30 de mayo de 2014

MUERE MAYO


Muere mayo y concede en las alturas
al sino caluroso del verano
-rabioso Febo en sus temperaturas-
el cetro del sofoco y el secano.
Nácar triste, promesa de sosiego,
pleamares amarillas, donde el grano
doblega el tallo, inclinación que luego
va endulzando el ocaso de la espiga
que cede por el peso de su ego.
Hiere mal este cíclope, atosiga,
tiempo de anticiclón y de azotea,
barreno de pasión que desperdiga
ese blanco jazmín en flor, que ondea
al viento el jaspe de su plata fina.
Bellísimo blasón de su presea,
bandera elemental de su doctrina,
encanto y alegría de su huerta,
frescura de la parra, marquesina
que adorna la esmeralda de su puerta.
Se vela en su color la vara verde
 y Pandora del sueño se despierta;
brutal esta canícula que muerde
al uso peculiar de su maldad
y exige al  hemisferio que recuerde
cuatro desgracias de la humanidad,
a saber, por este  orden de querencia,
hambre, sed,  frío, tristeza y soledad.
¿Quién puede recibir mejor herencia?


¿MUERE MAYO?

Muere mayo y en las fuentes del olvido
menudos gorriones al nidal
regresan, después de haber bebido.
El gato ansía, tras las ramas del rosal

jugoso almuerzo, y como buen bandido
procura el desahogo de su mal,
no mantener las tapas del sentido
pendientes del rugido abdominal.

Feliz perseguidor el que consiga
en lance afortunado acomodarse
los pájaros a salvo en su barriga.

No es pecado mortal alimentarse,
porque aquel que disfrute buena vista
dará cuenta de aquel que se despista.

José Luis Tirado Fernández


domingo, 25 de mayo de 2014

PÁJARO NEGRO

LA CAITA

                María Ángeles Salazar Saavedra 'La Caita',gitana extremeña nacida en 1964  que comparte ADN flamenco con la familia de Porrinas, que se prodiga poco en sus actuaciones y que no está dentro de los circuitos comerciales del ámbito de promociones, subvenciones, etc.… y desde luego, estoy seguro de que porque ella no lo quiere, porque según mi opinión se trata de una gran intérprete, con jondura y capaz  de acometer cantes por derecho, ya que sin ser un cantaora larga, al menos no conozco esa faceta, posee un rajo y un dominio de los altos que me recuerda los matices de Macanita. Es referente claro de los jaleos y los tangos extremeños, cuyo primer certamen ganó.



LATCHO DROM

                Tony Gatlif, más recordado por haber dirigido “Vengo” (2000) protagonizada por Antonio Canales y en la que La propia Caita interpreta unos tangos llamados “La calle del aire” la dirigió. Se trata de un documental de 1993 galardonado en el festival de Cannes y dedicado al pueblo gitano, su música y su danza, desde la India hasta España, donde aparece nuestra trianera Remedios Amaya, en el que La Caita interpretó un tema llamado “Pájaro negro”; esta es la letra:


Ay, tú eres una cigüeña

que rozó la tierra.

Yo soy un pájaro negro

caído en ella.

 

¿Por qué me escupes en la cara?

Qué más te podía hacer ser yo

que por ser morena y gitana?

 

Que más remedio compañera

que por ser morena y gitana?

 

Desde Isabela La Católica

Desde Hitler hasta Franco

fueron víctimas

de sus guerras

toitos los gitanos.

 

Algunas noches

Algunas noches

como otras noches

me muero de envidia

viendo como acaricias

a tu perro.


 

             A algunos de los seguidores de los hermanos Amador, Raimundo y Rafael, y de quienes yo me declaro ferviente admirador, les resultará familiar, por haberla visto con anterioridad en este vídeo, que grabó con ellos, en este caso, acompañándose de la guitarra. Aparecen, jovencísimos todos, varios trianeros de lujo,  un Bobote de pobladísima cabellera, un Rafael el Eléctrico -más que nunca- un Changuito inspiradísimo y genial, y una Carmelilla Montoya pa´comersela -que en este tramo no aparece-, poniendo la pica del Pirolo allí donde la concentración de arte trianero lo requería.

                Y para los muy sevillanos, señalarles como emotivo en este video el paseo que Raimundo se pega por el jueves, hace ya un montón de años y en el que aparece la  casa de los artistas y su patio, encontrando todavía ocupados los pequeños talleres que allí se ubicaban.

 



José Luis Tirado Fernández

sábado, 17 de mayo de 2014

OIDO EN LA BARRA DEL BAR ( VI )


                Cuando era un niño, mi primer trabajo fue arrear una mula. Iba con ella repartiendo pan a domicilio; el animal sabía el camino de memoria  e incluso se iba parando por sí misma en cada puerta. La vara que yo llevaba en la mano no era para el arreo, era para espantar las manos que intentaban llevarse alguna pieza de las angarillas…
***
                …El Lequi llegó a su casa después de dos días de juerga y le dice a su mujer: “He estado descargando un camión” -¿Cómo, descargando un camión dos días? –Sí, mujer, es que era muy largo, fíjate si era largo que se ha tenido que volver a Madrid marcha atrás…
***
                A la orilla del río, garbanzos verdes, que buenas lagartijas son las mujeres, yo no me aparto, que también son los hombres buenos lagartos…
                No tengo vicio ninguno, nada más que el del tabaco, y una manilla as las cartas y el demás tiempo borracho… y las mujeres me matan….
                Mi suegra a mi no me quiere porque no tengo carrera… en mi casa tengo un galgo, que lo coja cuando quiera, que yo pa´ corré no valgo…
***
                Ése sí, ése era un médico del pueblo. En la época de la escasez entraba en una casa a curar  un enfermo, cobraba una peseta y casualmente, se le caía del bolsillo una moneda de cinco duros…
***
                En el año cuarenta, aquello tuvo que ver… la gente con los palos empinaos… a causa de no comé… dejaba el burro en la calle, se echaba a dormir la siesta, con cuchillos y navajas, vienen y lo despiertan, y el borrico salía dando patás…



José Luis Tirado Fernández      

viernes, 9 de mayo de 2014

LETRAS FLAMENCAS


Unas

Al campo, niña, que ya es de día,
va estrenando ilusiones el alma mía,
y el balanceo
 que te doy en la bamba
te da mareo.

De volantes tu falda y en vendavales
se recrea mi vista cuando tú sales,
que yo a los vientos
agradezco en el alma
lo que estoy viendo.

Olas de rizos blancos tu enagüillas,
son de las malas lenguas la comidilla;
con el festejo
que no notara nadie
que te cortejo.

Si tú me amaras,
la flor más bella
que yo regara.

Otras

Los metales de tu voz,
arietes que desmoronan
los muros de Jericó.

Porqué no llega el cartero
a traerme la encomienda
de la mujer que más quiero.

Pasa este cáliz de mi,
maresita de la O,
mi pena no tiene fin.

Calores del mes de abril,
mocitas de la plazuela
con el cántaro al cuadril.


José Luis Tirado Fernández

sábado, 3 de mayo de 2014

LOS CUADROS DE GENARA BARRANQUERO





                Me enseñó algo que no sabía. Cuando se pasa de los cincuenta, uno se cree viejo y sin nada que aportar, y piensa que a partir de entonces, se debe dedicar el tiempo a las sopas y el buen vino. Me enseñó, y ahora lo sé, que mientras late la caja de cambios y fluye la sangre presurosa, uno es un niño y que a veces son más las luces que antaño, y que la experiencia aporta mucho más de lo que calculamos, porque para algo tiene que servir lo vivido. Me mandaba un millón de besos en cada escrito, me descubría un futuro posible que yo ni adivinaba, por lo lejano, me decía en cada mensaje que lo que poseemos debe servir también a los demás, y compartirlo, y que jamás debe quedarse en el tintero, o como en este caso, en la paleta, y hacerlo flor, y barro y tejas, y sol y soles, y sentimiento, y destinarlo no sólo a sentirnos mejor sino también a entregarlo a los demás.
                Esta niña de ochenta y tres años, me sigue enseñando hoy, que los seres humanos somos más allá de nosotros mismos, más allá de nuestra vida y nuestra obra, una proyección sobre los que amamos, incluso con los que ya no están, y que hay algo más allá de tener un hijo y plantar un árbol.          
                Me envió, hace algún tiempo, estos cuadros que hoy inserto en este blog, para que todos puedan verlos. Decía:

Son nueve los que llevo pintado, si no van me lo dices para repasarlos, a mis ochenta y tres años le faltan días, y sin haber cogido nunca un pincel, eso me lo puso Dios en mi camino  para salir del pozo donde estaba,  eso le debo a Dios, pues hace más llevadero mis días, además de tener un solo ojo pues me entró hace un año una enfermedad macular degenerativa.”

              Uno se siente tan pequeño, tan poca cosa junto a estos gigantes anónimos que conviven con nosotros, que respiran el mismo aire, que pasean por nuestras calles y beben nuestra misma agua, que a veces nuestra capacidad artística se nos antoja tan simple y anodina, tan incapaz de conmover el alma de nadie, de tejer una sonrisa, de fraguar una lágrima, que aflora la duda consecuente de si tendrán algún valor. La de Genara, pueden apreciarla aquí. Ella se la atribuye a Dios.



Con un millón de besos te recibo
cada vez que tu nombre, pinturero,
encuentro alborozado en el  rimero;
y al mar de gentileza que concibo
como obsequio de este mundo que suscribo 
y embellece esta morada.Trovero
 me sentí,  siempre que tu lucero
surgía tal y como lo describo
en la magia del negro sobre blanco.
¡Sublime edad la tuya, majestuosa!
Enseñanza notable, que apalanco
para dar a los míos, jubilosa
muestra de humanidad a la que arranco
su dulce fuerza,  su ánima amistosa.















Grande.






José Luis Tirado Fernández

domingo, 20 de abril de 2014

MIÉRCOLES SANTO

                Marca la hora el campanario. Se derraman por los vanos de los vetustos muros estas desacostumbradas luces, meciendo extraños perfiles, labrando contornos que trastornan el equilibrio acostumbrado de tantos Miércoles Santos y ofreciendo en singular perspectiva charol de altares, cegador ojo de buey, ascua de candelería, luz de luz, Dios verdadero por la luz de los siglos.  ¿Quién da más luz?
                Se advierten nervios de última hora, trasiegan varas, insignias, arrugan sus túnicas los nazarenos sentados en los bancos que quedan libres, pasan a toda prisa monaguillos, portando canastos negros, avientan los mayores sus carbones en los incensarios, buscan su sitio los rezagados, anhelan la salida los prebostes, aprieta el calor. Se palpa el miedo a que algo salga mal, pero este templo fue y sigue siendo centinela del orden, a fuerza de años y de muchos miércoles de emociones y entusiasmos. El, desde su atalaya, donde todo lo ve, todo lo sufre, todo lo consiente, carga su cruz humildemente, y también, por qué no, desea con nosotros hermosear la calle y repartir misericordia.
                Arden las llamas en seda de su escudo, las suaviza la caricia de su mano. Ella, en la tibieza de su piel, también alumbra y sostiene este empeño. Nazarena. Es, sin haber hecho la primera comunión, quien ofrece el testimonio más sincero, más fervoroso, más bello, en el minúsculo cirio de su fe. Calcetines y guantes blancos, moño alto, sonrisa. Si hermosos los bordados, más su cara. Si  primoroso el exorno, la más perfecta flor no la iguala. Si limpia va la plata, más su alma. Jamás hubo tanta ilusión contenida en un corazón tan pequeño.
                A la calle, por fin. Barrio milenario; el solar, el viejo solar que custodia la franquicia de lo nuestro, se abre para que al cabo de ciento cincuenta años lo ocupemos de nuevo. Con estos insólitos acentos puestos sobre las páginas de nuestra historia, se me antoja ser testigo de hechos importantes. Baños de la Reina mora, sol alto, avanza el calvario de nuestros amores hasta quedar anclado a los adoquines, delante del antiguo Convento casa grande del Carmen. Aquí debería sonar una saeta ¿A alguien se le habrá ocurrido?

Siglo y medio de grandeza…
Convento viejo del Carmen,
bendita sea tu puerta
por donde salió mi Cristo
el miércoles de tinieblas.

                Calle Goles, barrio, barrio, barrio. Se abren las puertas y asoman caras conocidas, de siempre, de toda la vida. La Hermandad conquista, vuelve a seducir a su pueblo. El cuchillo de la memoria rasga las cortinas del olvido y afloran viejos momentos, vivencias, claras señales de vida, de lo pasado, de lo sentido. Hoy estrenamos palio, pero yo, en este barrio, no veo más palio que el triunfo de su cielo sobre nuestras devociones.

José Luis Tirado Fernández



viernes, 18 de abril de 2014

LA SAETA, un apunte poético y musical


                Hace cien años que Don Antonio Machado escribió el poema "La saeta", incluido en “Campos de Castilla”, pero que originalmente apareció publicado en “Mundial Magazine” dentro de un conjunto titulado “Semana Santa en Sevilla”. No tengo nada que descubrir sobre la talla del poeta sevillano, aunque la propagación de esa letra, incluyendo una saeta popular al principio, que también Don Antonio acomodó a su credo, cambiando la tercera estrofa, fue extraordinaria a partir de que el cantante catalán Joan Manuel Serrat la musicara, convirtiéndola en una canción. Juan José Fernández Trevijano, en El Correo de Andalucía, hizo hace unos días un esbozo del hecho:

                        <<Serrat solía llevar siempre encima un libro de Machado. Hacia 1967, se hallaba grabando uno de sus discos en catalán en un estudio barcelonés cuando le surgió una idea para La saeta. «Le dije al técnico que pusiera una cinta y canté esos versos con la melodía que se me acababa de ocurrir. Una rareza, porque la inspiración no me suele visitar en los estudios». >>

                Cuando yo era niño, recuerdo que, a fuerza de escuchar la melodía por la radio, la gente la tatareaba por la calle. Los chavales, que nos impregnamos a toda velocidad de las cosas nuevas, la cantábamos a coro en el patio del instituto, y después fue ampliamente versionada, incluso aflamencada por Camarón a su estilo y que a mí personalmente no me dice nada.
                Don Antonio Burgos, en una reseña de sus “recuadros”, nos recuerda, sobre el contenido del poema, la escasa afición del gran poeta por nuestra Semana Santa, confundiendo al Cristo de los Gitanos con un crucificado y dejando entrever una crítica sutil hacia nuestras aficiones iconográficas:

                <<¿Qué más Sevilla hay en la obra de Machado? ¿La saeta, dice usted, que hasta la tocan las bandas de cornetas y tambores? Pero esa saeta que tocan no es la de Machado: es la de Serrat, el máximo divulgador de sus poemas. Esa saeta, en efecto, habla del Cristo de los Gitanos. ¿Pero de qué Cristo y de qué Gitanos? ¿De los de la calle Verónica? ¿Del Señor de la Salud? Lo dudo. Debe de ser el Cristo de los Gitanos de otro lugar de Andalucía. Machado habla de una imagen procesional que no es de aquí: "Oh, la saeta, el cantar/al Cristo de los gitanos/siempre con sangre en las manos, /siempre por desenclavar". Machado habla de un Crucificado, no de un Nazareno. No puede ser el Señor de la Salud de Los Gitanos de ninguna manera. Y si es por el "anda pidiendo escaleras/para subir a la cruz", me pido la saeta de Machado para el Cristo de la Salud, sí, pero el de La Carretería, el del misterio de las Tres Necesidades de la Virgen de la Luz. Pero la saeta de Machado, en el fondo, implica un profundo desprecio a Sevilla y a su Semana Santa, y nadie lo ha dicho. A Machado no le gustan nuestros Cristos: ni nuestros Nazarenos con la cruz al hombro, ni nuestros Crucificados clavados en ella. Oigan, si les dejan las cornetas y los tambores de la versión serratiana: "¡Oh, no eres tú mi cantar, /no puedo cantar, ni quiero/a este Jesús del madero/sino al que anduvo en la mar!". "No puedo cantar ni quiero"... ¿Lo han leído bien? La saeta de Machado es contra la Semana Santa, Bueno, pues a este texto donde el poeta se declara objetor de Semana Santa se parte la gente las manos aplaudiéndolo cuando lo toca el corneterío con música de Serrat, por aquello del izquierdo por delante…>>

                El poema “La saeta” de Machado, es una maravilla poética. La canción de Serrat edificada sobre el mismo, es una hermosa melodía, pero no pasa de ser un éxito de los cuarenta principales. Las versiones como marcha procesional sobre esa canción son discretas y forzadas de compás y no constituyen ningún himno de nada, porque el himno de la Semana Santa de Sevilla lo hizo suyo el pueblo de Sevilla hace muchos años y no hace falta que lo nombre porque el que chanela algo de esto ya sabe al que me refiero. El que quiera entender que entienda. El que quiera escuchar que escuche. Lo que quiera.


José Luis Tirado Fernández

jueves, 3 de abril de 2014

LA LLUVIA Y EL NIÑO



Amanece el Jueves Santo,
alba de nubes inciertas;
el lienzo del cielo, triste,
las alturas cenicientas,
y sus sutiles encajes
son cortinas pasajeras
que deposita el destino
donde el viento se las lleva.

Amanece el Jueves Santo
y cuando el niño despierta,
se asoma por la ventana
y se lo come la pena…
todo el año está esperando
deseando que amanezca
 un jueves de sol radiante
y… mira lo que se encuentra.

Está llorando San Pedro
y por  más que el niño reza
sigue el apóstol regando
los campos y las cosechas,
que bien merecido tiene
el labrador su riqueza,
y que remedien las nubes
la sequía de la tierra,
y que se vistan de verde
las anchuras de su hacienda,
y que bendigan los cielos
 las plantaciones aquellas,
que subsistan todo el año
con este favor  que llega…
pero el llanto de este niño,
¿con qué pañuelo se seca?
Con las aguas de tu llanto
las campiñas reverdean,
satisfacen los arroyos
y remozan las riberas.
Se agradecen y se aplauden,
son lágrimas que consuelan:
las lágrimas de este niño
son lágrimas verdaderas.

Están sedientos los campos,
que llueva,  madre, que llueva,
pero que llueva el domingo,
cuando pasen estas fechas,
que se llenen los pantanos,
y que caigan cien tormentas,
son como el oro molio,
son agradecidas cuentas,
pero explícale a este niño
para qué sirvió la espera
si no saldrá su misterio
con su medida cadencia,
ni acompasara su metro
con tambores y cornetas,
ni la Virgen bajo palio
perfumará la alameda,
porque no llevará incienso
ni flores que la embellezcan,
ni trasminará el aroma
de la bruma de su cera,
ni desgastará adoquines
la alpargata costalera,
ni  habrá gente en los balcones,
ni se escucharán saetas.
No volverán las insignias
 tradicionales y añejas,
ni vendrá la cruz de guía
abriendo la callejuela,
ni ofrecerá el estandarte
sus hilvanes y sus hebras,
ni encenderán los faroles
los dogmas de la pureza,
ni retorcerán su lienzo
el guion ni la bandera,
ni engalanarán sus filas
varas ni libro de reglas…
y la tradición de siempre,
pondrá en la calle la ausencia
y se come el aguacero
los ciclos y las secuencias
 de muchos siglos de culto
con Sevilla por enseña.

El niño espera el deleite
que tú, San Pedro, le niegas;
el niño suplica a Dios
que llegue la ansiada fecha…
y mira tras los visillos
la humedad en las aceras
y cómo se lleva el tiempo
su ilusión y sus quimeras;
se lleva su confianza,
se lleva la luna llena
y prendida en sus entrañas
lleva luceros y estrellas,
y se lleva su alegría,
y otras cosas también lleva:
se lleva  su sueño en flor,
y sus primera promesas,
el asiento de su fe,
y el timón de su creencia,
y al hilo de estos sucesos,
y otros que no debieran,
está esperando en su palio
la luminaria más bella,
amparada entre varales,
sitiada de flores frescas
que ambicionan su fragancia
y el olor de su pureza.

El fue contando los días
para que Marzo volviera
y vestir de nazareno
como su padre lo hiciera,
con el júbilo en el alma,
su túnica blanca y negra,
que está lavada y planchada
y  colgada de su percha
con la ilusión de su madre
y  de la familia entera.

Bellos antifaz y escudo,
fino cíngulo de seda,
seguirá esperando el niño
salir de la calle Feria,
ver el palio deslumbrante
que a  la señora pasea,
y cómo sobre la plata
los rosarios tintinean,
y se acercan sus gladiolos
a la ventanita aquella
donde se apaga la vida
de una niña que está enferma.

Ya no pasas, madre mía,
que la lluvia no te deja,
no vas a posar tus ojos
sobre ese hogar de tristeza,
donde ésta pálida rosa
el sol de tu cara espera;
esa flor que se complace
con el don de tu presencia,
la merced de tu ternura
y de tu amor sin  reservas,
y solo siente alegría
ese jueves que tú llegas.

¡Cuánto esplendor de este día
los sevillanos recuerdan,
qué dolor de aquellos cielos,
qué pena que no volvieran!
y qué lástima del niño
que estrena ilusiones nuevas
y que sufrió en un mal sueño
del fracaso y su crudeza;
aprenderá, bien seguro,
que Dios es quien da la seña
y que no hay nada en el mundo
que impida lo que El resuelva…

Y como Dios está arriba
y Dios es cofrade y poeta,
este jueves sus renglones
trazó con líneas derechas,
y amaneció el firmamento
limpio como la patena…
el sol, en todo lo alto,
la brisa se tornó queda,
volaron los gorriones,
se pararon las veletas,
se disiparon las nubes
y brillaron por su ausencia,
ganó la luz la batalla,
el vendaval dio la vuelta
y el Señor le dio a Sevilla
sus bendiciones inmensas….

Amanece el Jueves Santo…
despierta, niño, despierta,
la gloria de la pasión
esta llamando a tu puerta
para ofrecerte el regalo
de este gozo que se acerca;
no te dará la amargura
del dolor de la experiencia,
ya te lo dará la vida
cuando tú vengas  de vuelta…
viene a poner en tu savia
fundamentos de certeza,
cuando sostengas tu cirio
con la fe de tu firmeza
y des a los cuatro vientos
el clamor de tus creencias…
cuando te ajustes la capa
y sobre tus carnes sientas
el orgullo sevillano
 por las tradiciones viejas
que dejaron nuestros padres
como principal herencia:
¡¡¡ser nazareno en Sevilla,
la mejor de las riquezas!!!

El niño sigue soñando
las emociones auténticas,
las que su pueblo le otorga
cuando llegan esta fechas,
y a sus entrañas acuden
recuerdos que dejan huella,
momentos de la memoria
que hieren cuando regresan,
que entran en lo más adentro
y dejan su  marca impresa.

Pero ha terminado el sueño…
despierta, niño, despierta,
que donde el sueño termina,
tu felicidad comienza…
amanece el jueves santo,
despierta, niño, despierta,
que el  sol llama a tu ventana

¡¡¡y luce la primavera!!!