Me apetece documentarlos, a pesar del tinte rosa de la cuestión, porque ellos fueron los primeros. Luego siguió la historia. Su propio hijo, Rafael, con Pastora Imperio, la de Aparicio con Maleni Loreto, hasta la contemporánea, de Paquirri con Isabel Pantoja...
Fernando el Gallo y Gabriela Ortega unieron sus vidas a principios de los ochenta del XIX. La leyenda dio lugar a interpretaciones y habladurías que han llegado hasta nuestro días sin una base sólida. Sin obviar dichas leyendas urbanas, intentaremos una aproximación a la biografía de ambos, añadiendo datos, y la interpretación lógica de los mismos.
FERNANDO EL GALLO Y SU ESTIRPE TRIANERA
Su primer oficio fue el de zapatero, pero un día decidió seguir los pasos de su hermano y consiguió establecerse como uno de los toreros de moda. Como tal, vivía y disfrutaba de su status, y en el ambiente de la época, Se dejaba ver, y entre toro y toro visitaba los sitios de flamenco en Sevilla. Hubo un poeta que le dedicó un poema.
La marisma es un ruedo sin fronteras.
Es la plaza de toros donde Fernando el Gallo
le corta las orejas al toro de San Lucas.
Aquilino Duque
LA GITANA
Ella empezó en el “Recreo” que entonces estaba en manos de Silverio Franconetti, que es como el cantaor bautizó el local, que antes se había llamado la “Escalerilla” y que terminaría siendo el famosísimo “Burrero” a partir de que Manuel Ojeda cogiera el traspaso y lo convirtiera en el centro del universo flamenco.
Allí comenzó la historia de amor entre ella y Fernando, y también las
habladurías y chalanerías del pueblo, o lo que actualmente conocemos por fakes-news. Habladurías. Se marcharon a Madrid, donde nació su hijo Rafael en 1882, luego conocido en tauromaquia como El Gallo o el Divino calvo. Eran solteros y como solteros tuvieron más tarde y en Sevilla, donde vivían en la calle Trajano a Fernando (1884) y Gabriela (1885) Gómez Ortega.
En 1884 comenzaron a mover papeles para casarse, y en su expediente matrimonial, consta que Gabriela, de 22 años, considerada entonces menor de edad, tuvo que solicitar la licencia paterna, en este caso de su madre, viuda de 55 años y que se habia mudado a Málaga, junto a su hijo Enrique, en la calle Higuera 7. En el expediente consta, por error, que Gabriela tenía 19 años.
Solicitan el matrimonio secreto, que se celebra en la parroquia de San
Martin el 4 de mayo de 1885... “para evitar disgustos, ya que viven como casados y tienen tres hijos...”
Lo demás, es de sobras conocido. El nacimiento de otros tres hijos, el quinto fue Joselito, considerado por la afición como el rey de los toreros.
José Luis Tirado Fernández


