No
suena el llanto roto en tu guitarra,
ni
vibrará la fiesta, bulería,
ni
la vid cantarina, ni la parra
florecerán
de nuevo en tu armonía.
El
mástil de la luna como amarra
y
el caldo jerezano como guía,
el
viento de tu pueblo, que desgarra
la
vela de tu amarga lejanía.
¡Qué
bardo, que bohemio se traslada
a
las anchas inquietudes del futuro!
Tu
frente sin laureles es marcada
tabla
de una marina en claroscuro.
Regresarán
los genios, más seguro
que
no tendrán tu gracia en la mirada.
Se incustra en los adentros, muy logrado, José Luis.
ResponderEliminar¡¡¡GRACIASSSS!!!!