El flamenco es un arte y pertenece a los artistas. Lo demás, es un exudado de su propia condición.

viernes, 7 de octubre de 2011

LOS SOLES DE ESPERANZA

Dedicado a Estrella en honor a su "nomadejado"
            He estado en El Centro Cultural de Cajasol para ver y oír a Esperanza Fernández dentro del ciclo “Jueves Flamencos” que organiza dicha Fundación. Yo no hago críticas de flamenco, no me considero capacitado ni preparado para estos menesteres, doctores tiene la ciencia; sólo voy a expresar mis opiniones, esta entrada llevará las etiquetas de flamenco, opinión y vivencias, que eso es en suma lo que voy a exponer en ella.
Lo mismito que un candil
se va apagando una vía
lo mismito que un candil,
cuando quema su torcía
se va empezando a morir
aunque amanezca otro día
            Con esa letrilla de fandangos, que acompasaban a la percusión por soleá Joselito Fernández y Jorge Pérez, comenzaba el espectáculo, que fue ganando enteros a medida que iba avanzando, según se calentaba el ambiente. Esperanza estuvo acompañada de toda su familia, sus padres estaban acomodados en las últimas filas y uno de sus hijos, Miguel, salió en dos ocasiones para acompañar a su madre en una caja pequeñita de percusión.
            Después de esos fandangos hizo unos tarantos cumplidos, en sus letras nos habló de la luz del día y de las bocas de las minas, temas un tanto manidos en este tipo de cantes. Miguel Ángel Cortés, su guitarrista habitual, la acompañaba suministrándole certeras y límpidas notas.
AHUYENTANDO LA SUPERSTICIÓN
            La petenera, para algunos gitanos, tiene mal bajío, por lo que no la cantan o cuando alguien lo hace, se persignan o dicen: ¡Lagarto, lagarto! Quizá sea por su origen, posiblemente sefardí, o por sus letras lastimeras y doloridas, pero de eso también tiene el flamenco mucho y muy amplio. Yo sé que Pastora las cantaba, y eso relega la maldición hacia otros campos; lo que Pastora hacía, lo tengo por puro. Además Camarón las grabó y las interpretaba sin problemas.
            Esta noche, Esperanza ha hecho filigrana de este palo, “Por las calles de Judea” ha erizado algunos cabellos en la sala Turina; luego se ha ido a Fabié y ha dicho “Niño que en cueros y descalzo”, desalojando el alma de algunos trianeros que por allí andaban.
            Unos cantes un poco abandonados, si no del todo, fueron recuperados por la trianera para fijarlos y darles esplendor, las marianas, en los que los matices de su voz rayaron a la altura a que nos tiene acostumbrados.

TRIANA MARINERA Y UNA VOZ DE ÉBANO
            Nunca escuché unas alegrías que no sacaran a colación a Cái, hoy lo he hecho y me han parecido dignísimas, hablaban de una Esperanza marinera y de un barrio que se asoma al mar. Intercaló alegrías de Córdoba, creo que el mejor momento que he vivido en esta actuación, pues Esperanza se sacó del fondo del corazón una voz aterciopelada, profunda, y demostró que los graves también son lo suyo, porque los acunó como quiso, cuando decía
Pregúntale al platero
que cuánto vale
 ponerte a mis zarcillos
tus iniciales
            Luego, unas malagueñas aliviaditas, donde la percusión tomó el sitio que no le pertenecía y donde Miguel Ángel bordoneaba más de la cuenta. Me hubiera gustado escuchárselas más jondas, ella sabe.
EL SOLO DE GUITARRA
            Miguel Ángel Cortés se quedó al mando del teatro y lo puso en pie al final en aplausos, y es que el público, cuando se toca de esa manera, lo agradece. Comenzó con unos melodiosos  y suaves arpegios para continuar haciéndole señas a los palmeros para que entraran por bulerías, palo que dejó sentado que domina. Terminó en un vertiginoso compás que arrancó muchos óles.
            Apareció de nuevo Esperanza con un vestido blanco con un amplio velo al hombro de color fucsia-anaranjado, que, en su conjunto, parecía una especie de sari, con lo que su aspecto era el una diosa gitana. Entonó unas siguiriyas de Triana que pusieron el listón allí donde lo queríamos los flamencos y el alma de los Cagancho sobrevolaba el escenario cuando el ¡ay! traía aromas de la calle Betis y de la orilla del rio.
PASTORA VIVE EN ESPERANZA
            Lo que íbamos buscando los de Pelay Correa no apareció, en cambio hizo los tangos de Pastora con un aplomo y una pronunciación exquisita. Ella ya lo había dicho: "La Niña de los Peines nos lo ha puesto fácil a todas la mujeres cantaoras"; es toda una sentencia de quien sabe, comprende e imparte, ya que Esperanza es profesora de flamenco en el Centro de Arte y Flamenco de Sevilla, en la calle Torreblanca, nº 1 de Sevilla. Hizo unas letras de la Repompa de Málaga, aquellas celebres de:
Dios mío, ay Dios mío,
ay Dios mío.
Dios mío dame paciencia
pa' aguantar yo a este gitano
me falta la resistencia.
            Sin embargo, en este video la tenemos haciendo los tangos del Titi:

            Cuando empezaron las Bulerías el teatro era un puro compás, la gente vibraba, hacía son con los nudillos por lo bajini y se lo pasaba en grande. Demostró que también puede bailar aunque Dios nos la conserve muchos años para el cante. Entre otras muchas  letrillas populares y de su  cosecha, dijo una muy bien estructurada, creo que de origen popular:
Que Dios te va a castigar
si hablas así de los buenos
de los malos qué dirás.
            Su familia la jaleaba desde los asientos de atrás, ella, muy gitana y cabal, hablaba para su gente, para nosotros y para su familia, que son sus puntales y para quien vive, y para su marido y sus hijos, Miguel, que intervino como ya hemos citado anteriormente, y David, que son los soles que iluminan su vida y su carrera. Que Dios le siga dando esa suerte de la que hoy muchos adolecen. De su cariño, de su apoyo y de su luz. Gloria para Esperanza.

miércoles, 5 de octubre de 2011

LA DAMA DEL UNICORNIO


Mujer con unicornio, de Rafael

No te esperaba a ti, mujer-promesa,
constructora del desdén y su obediencia.
Dime, infeliz,
¿Qué vienes a buscar en mi carrera?
¿Es que acaso fui yo quien te abatiera?
¿Te deje  yo tirada en la trinchera?
Yo te pinté de luz para que fueras
blanco ideal y que las perdigueras,
apasionadas,
sacien su avariciosa sed de estrellas
en el lívido satén de tus ojeras.
Olvídame en tus noches lisonjeras,
inscríbeme en tu olvido y aligera
el peso inoportuno en tu cartera.
No vengas a por mí, tan tempranera,
que más que a pretenderme pareciera
que acudes a endosarme tus tristezas.
Tu tacto son témpanos que hielan,
y más que transparente cristalera
enardecida,
son antítesis de la primavera.


martes, 4 de octubre de 2011

¿CUAL ES TU GRACIA?

            No es un chiste. Cuando alguien llama hoy a una muchacha con uno de esos nombres de origen extranjero: ¡Lorena¡ o  ¡Vane! o ¡Jenny! no es extraño que vuelvan la cara varias a la vez, dada la proliferación de esos nombres desde algunos años acá, posiblemente por la influencia de los medios foráneos, por supuesto no leídos, sino audiovisuales, en cuyo contexto son patronímicos totalmente naturales, dado el origen de la mayoría de películas, series o documentales donde se pronuncian.
             Pero una tendencia errónea a dar como ordinario estos patronímicos en nuestra realidad originaria, con una lengua mucho más rica, más concreta, más precisa y más hermosa que la inglesa, nos lleva a este castigo que sufrimos los que añoramos otro tiempo en que no sólo los nombres de pila, sino otras muchas cosas se llamaban por su nombre. Aquel que se sienta orgulloso de los “Cuentos de Canterbury”, escritos en el  siglo XIV, debe comprendernos a nosotros, que, no ya remitiéndonos a las “Glosas Emilianenses”, escritas entre el siglo X y XI, compuestas en el Monasterio de San Millán de la Cogolla, sino directamente a todo un poema épico, rimado y de gran calidad literaria, escrito a finales del XII – principios del XIII, el “Cantar de mio Cid”, y que, para entender y apreciar el idioma que actualmente hablamos, debería ser de obligada lectura por los estudiantes de hoy día.
            Al hilo de los nombres propios e impropios, como a mi parecer son estos que cito, creo tener claro que cualquier nombre de origen bíblico tiene más historia, más calado y más antigüedad que la mayoría de los que hoy se escogen para bautizar -si lo hacen, quiero decir dar nombre-, a sus hijos. Baste el ejemplo de Lorena, que es una castellanización de Lorraine, comarca o región francesa, Vanessa, inventado por un escritor como apodo de una de sus pupilas en 1713, fecha en la que escribió su libro “Cadenus and Vanessa”, o Jennifer, que es una forma en la que en Cornualles llamaban a la reina Ginebra, esposa del Rey Arturo.
            Hemos adoptado para nuestros hijos nombres extranjeros y hemos desechado los de siempre, como algo arcaico, demodé e incluso atrevido. En el bautizo de mi hija María de los Reyes, varios niños eran puestos en fila por sus padrinos. El cura les iba preguntando uno a uno el nombre que iban a imponerle; cuando le preguntó a mi cuñado David el nombre de la niña y este se lo indicó, hizo un gracioso mohín y dijo: ¡Hombre, menos mal!
            ¿Dónde están los Juanes, los Antonios, los Luises, los Joaquines, los Fernandos, los Manueles, los Josés, los Franciscos, los Enriques de toda la vida?
            ¿Dónde quedaron las Rosarios de la calle Feria, las Esperanzas de Parras y Pureza, las Pastoras de San Luis y Pelay Correa, las Cármenes de todas las parroquias, y las Marías… de los Ángeles, de la O, Auxiliadora, del Mar, de los Reyes, las Anas de Triana, todas las de mi familia, las Encarnaciones, las Amparos y las Asunciones?
            ¿Y dónde, dime, compañero, dónde, las María Dolores?

martes, 27 de septiembre de 2011

LOS POETAS QUE ENVIDIO (II)

BOB DYLAN



 BLOWING IN THE WIND

¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre
 antes de que le consideréis un hombre?
 Sí, y ¿cuántos mares debe surcar una paloma blanca
 antes de que pueda dormir en la arena?
 Sí, y ¿cuántas veces deben volar las balas del cañón
 antes de que sean prohibidas para siempre?
 La respuesta, mi amigo, está soplando en el viento,
 la respuesta está soplando en el viento.

 ¿Cuántas veces debe un hombre mirar hacia arriba
 antes de que pueda ver el cielo?
Sí, y ¿cuántos oídos debe tener un hombre
antes de que pueda oír llorar a la gente?
 Sí, y ¿cuántas muertes serán necesarias
 hasta que comprenda que ha muerto demasiada gente?
 La respuesta, mi amigo, está soplando en el viento,
 la respuesta está soplando en el viento.

¿Cuántos años puede existir una montaña
antes de que sea  arrastrada hasta el mar?
Sí y ¿Cuántos años pueden vivir algunas personas
 antes de que les permitan ser libres?
 Sí y ¿cuántas veces puede un hombre volver el rostro
 fingiendo que simplemente no ve?
 La respuesta, mi amigo, está soplando en el viento,
 la respuesta está soplando en el viento.


lunes, 26 de septiembre de 2011

LAS FOTOS DE JOSÉ LUIS GALVÁN (II)


La gracia de los poetas

No la tienen los que escriben,
 los que riman, los que expresan,
 la tienen los que con arte
 en sus obras las concretan.
 No se preocupan de cuándo,
 ni de cómo ni de dónde,
 sino de encontrar la cueva
 en que la gracia se esconde
para sacarla hacia fuera.


El detalle es su hermosura
y en cualquier rincón la encuentran,
no caminan por el aire,
se arriesgan por amplias sendas,
por caminos de locura
y por rutas de belleza.


Y a quien de letras presume
 o de rimas se alimenta
le descubren con sus obras
que no sólo la tormenta
es portadora de rayos,
sino también de promesas,
que la luz que le prosigue
finalmente se presenta.

Ven con los ojos del alma,
que dicen que los poetas
sólo ven desde sus versos,
son ciegos en su tristeza.
Ellos, con ojos de niño,
arrancan toda la esencia
a las obras de los hombres
y de la naturaleza.

Vienen a estrenar matices,

y a completar la paleta;
encuentran la poesía
en ocultas madrigueras.
Van a descubrir el mundo,
no a descubrirle su pena,
sino a sacarle colores
a las flores y a la tierra.


Perfuman con ilusiones
felicidades y fiestas,
y al llanto le ponen coto
con su risa y sus quimeras.
Nos procuran la alegría,
plantando la primavera;
y allí donde la luz falta,
sol, para que la sostenga.

viernes, 23 de septiembre de 2011

CHARLOT, POETA Y GITANO Segunda parte


LUCES DE LA CIUDAD 1931

            Para mí, esta es una película especial. Y mi favorita, por diversas razones; Chaplin toca fibra muchas veces a lo largo del film, y a veces me he revolcado de risa en otras escenas; es por tanto, modelo de lo que en la primera entrada referente al gran vagabundo dije sobre su entrega de sensaciones, risa, llanto, dolor, ternura.
            Dos escenas trepidantes al principio, la inauguración del monumento y la del escaparate, la tercera, ternura… el encuentro con la vendedora de flores:


            La música que suena y el tema principal de la película se trata de “La violetera”, compuesta por José Padilla, autor también de “El relicario”. Curiosamente, Chaplin no citó su autoría, por lo que Padilla interpuso un pleito que ganó. La canción fue popularizada por Raquel Meller en los años 30.

Raquel Meller

             El nudo es otra de las genialidades de Chaplin. Un borracho al que salva de morir cuando intenta quitarse la vida ahogándose en el río le lleva a su casa y le da calor de amigo. Lo malo es que cuando despierta no le reconoce. Luego, tropieza con él en una nueva borrachera y vuelve a invitarle. Fresco, vuelve a ignorarle. Cuando está borracho, le adora. Luego de un episodio complicado, Charlot acaba encarcelado no sin antes haberle proporcionado a la chica dinero suficiente para operarse y recuperar la vista. Cuando sale de prisión, va al sitio donde conoció a la florista, pero no la encuentra. Unos chicos que suelen hacerle burla en la calle le irritan. Vuelve la cara hacia un escaparate y allí está ella. Quizá la mejor escena del film.
            El final es abierto. Ella le reconoce por el tacto de su mano cuando le entrega una rosa y después le obliga a aceptar una limosna. “¿Tú?” El vagabundo afirma con la cabeza… “¿Puedes ver?”  “Si, ahora puedo ver”, dice ella,  mientras un fader cierra con una sonrisa de Charlot. No se la pierdan:

TIEMPOS MODERNOS 1936
            Escogió para esta película a Paulette Goddard, quien posteriormente se convertiría en su esposa. Dicen que a Chaplin le gustaban las mujeres muy jóvenes por una obsesión que tenía con la sífilis, enfermedad que temía y abominaba quizá porque la padeció su madre; por tanto, las mujeres que no hubieran tenido mucho contacto sexual, serían menos proclives a padecerla, y por tanto, a contagiársela. Puede tratarse de una leyenda.


Charles Chaplin y Paulette Goddard
            Ambientada en el entorno de tristeza y depresión que trajo el crack del 29, del que algunos países no se recuperaron hasta mediados de los treinta, es una mezcla de cine mudo y sonoro, ya que Chaplin incluyó algunos sonidos como voces, música y el sonido infernal de las máquinas. Al final, interpreta una canción, en la que puede escucharse la voz de Chaplin,  que es una versión de “Je cherche après Titine” de Léo Daniderff, a la que le monta una letra, batiburrillo de francés, italiano y algo de inglés, pero sin ningún sentido prosaico, que fue conocida por “Charabia”. En este video pueden escuchar (y ver) a Charles Chaplin y otra de sus genialidades.

 LA GRAN CAZA DE BRUJAS
            El macartismo veía sospechas de ideas subversivas en cada manifestación de arte que, como en el caso de Chaplin era transgresora y que se identificaba con ideas de justicia, democracia y honestidad, tildándolas de comunistas y cercanas al régimen de la Unión soviética. Y resulta que Charlie ejercía su actividad en Estados Unidos, y además se relacionaba con Picasso, Mahatma Gandhi, Winston Churchill, Albert Einstein… por lo que tuvo que abandonar ese país en varias ocasiones, hasta que, agobiado, se estableció en Vevey, Suiza, donde vivió y murió el día de Navidad de  1977.

EL GRAN DICTADOR 1940
            Tuve ocasión de verla de estreno; y digo bien, porque a pesar de no haber nacido cuando se estrenó oficialmente, en España no pudo verse hasta 1976. Es una parodia cómica, claro, pero que tiene profundidad suficiente como para haberse convertido en el tótem de los demócratas de un tiempo definido por la imposición de las ideas por la razón de la fuerza. De unas ideas demenciales, donde unos hombres serían superiores a otros según la familia, la religión o el país donde hubieran nacido, y la aniquilación de aquellos que no cumplieran con los requisitos; la historia es muy conocida. Charlot, en su rebeldía y su lucha por la igualdad entre los seres humanos, nos hace un descarnado manifiesto en contra de esas injusticias, de las que por su carácter, era enemigo. Un barbero judío, es confundido por su parecido físico con el dictador, y usurpa sin querer, su puesto. Las escenas, en su mayoría son memorables; me quedo con la “danza húngara” y ese especial afeitado.
            La vi junto a unos amigos en el cine Llorens- qué sitio…-; nos conmovió el discurso final. La gente, a 36 años vista, se levantaba de los asientos y aplaudía hasta que acababa. Salíamos del cine profundamente emocionados:

"El reino de Dios está dentro del hombre, no de un hombre ni de un grupo de hombres, sino de todos los hombres..."

GITANO

            Considero a Chaplin un hombre honrado, fiel a su pensamiento, generoso, consecuente y transmisor de sensaciones, y eso sólo se puede dar en un genio, posiblemente, y a pesar de lo que otros afirmen, el único que ha dado el séptimo arte, y no lo digo yo, que lo decía George Bernard Shaw.
            Pero hay un trasfondo muy particular en la vida de Chaplin,  ya muy divulgado y conocido. Sus padres eran gitanos; su madre, cantante de cabaret y su padre, actor, pero ¿cómo se averiguó dicha ascendencia? Sus biógrafos nunca encontraron el certificado de nacimiento, ¿porqué?
            En 1971, seis años antes de su muerte, recibió una carta; la firmaba Jack Hill, que aseguraba que conocía el auténtico origen de "Charlot" gracias a su tía, una reina gitana. Decía: “si quieres saberlo, naciste en una caravana. Era una buena; pertenecía a la reina gitana que era mi tía. Naciste en el Black Patch (mancha negra) de Smethwick (localidad a las afueras de Birmingham)". Esa carta permaneció hasta 1991 en un cajón en el que Chaplin la guardaba. Una hija suya mandó a un cerrajero abrir un  viejo mueble y la encontró.
            Observen el compás que tiene Charlot en el anterior video de la “Charabia”. Dicen que los gitanos nacen con el compás en el alma, desde pequeños lo demuestran.
            Lo cierto es que, por suerte para la humanidad, Chaplin, naciera en Londres, en Birmingham o en Triana, es un regalo para sus semejantes, alguien a quien Dios puso en nuestro camino para hacerlo más llevadero. Mi admiración, homenaje y eterno agradecimiento a su persona.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

LOS POETAS QUE ENVIDIO (I)



BAUDELAIRE


El reloj

Los chinos ven la hora en los ojos de los gatos. Cierto día, un misionero que se paseaba por un arrabal de Nankín advirtió que se le había olvidado el reloj, y le preguntó a un chiquillo qué hora era.

El chicuelo del Celeste Imperio vaciló al pronto; luego, volviendo sobre sí, contestó: «Voy a decírselo.» Pocos instantes después presentose de nuevo, trayendo un gatazo, y mirándole, como suele decirse, a lo blanco de los ojos, afirmó, sin titubear: «Todavía no son las doce en punto.» Y así era en verdad.

Yo, si me inclino hacia la hermosa felina, la bien nombrada, que es a un tiempo mismo honor de su sexo, orgullo de mi corazón y perfume de mi espíritu, ya sea de noche, ya de día, en luz o en sombra opaca, en el fondo de sus ojos adorables veo siempre con claridad la hora, siempre la misma, una hora vasta, solemne, grande como el espacio, sin división de minutos ni segundos, una hora inmóvil que no está marcada en los relojes, y es, sin embargo, leve como un suspiro, rápida como una ojeada.

Si algún importuno viniera a molestarme mientras la mirada mía reposa en tan deliciosa esfera; si algún genio malo e intolerante, si algún Demonio del contratiempo viniese a decirme: « ¿Qué miras con tal cuidado? ¿Qué buscas en los ojos de esa criatura? ¿Ves en ellos la hora, mortal pródigo y holgazán?» Yo, sin vacilar, contestaría: «Sí; veo en ellos la hora. ¡Es la Eternidad!»

¿Verdad, señora, que éste es un madrigal ciertamente meritorio y tan enfático como vos misma? Por de contado, tanto placer tuve en bordar esta galantería presuntuosa, que nada, en cambio, he de pediros.


martes, 20 de septiembre de 2011

CHARLOT, POETA Y GITANO Primera parte

         Charlot en principio, era un mimo, nada más. El mejor de todos los tiempos; eso le llevó a la farándula, al teatro, al cine. Eso, y su genialidad, como artista y como ser humano. No fue un adelantado de su tiempo, ni se retrasó a su avance, nació y trabajó en su momento, cuando le correspondía hacerlo. A pesar de negarse en principio a aceptar el cine sonoro y discutir su validez artística, utilizó sus medios para incorporarlos, aunque sin hablar, en “Luces de la ciudad”, añadiendo efectos y músicas, y también en “Tiempos modernos”, en la que incluso canta una canción en su final. Luego vendrían, sí, las sonoras: "El gran dictador", "Candilejas", de la que algunos afirman podría ser la mejor película de la historia del cine, y algunas otras en las que demostró que también podía abandonar el estilo y adaptarse.

CHARLOT COMO YO LO SIENTO
         Esta entrada no es una biografía de Chaplin, existen muchas y muy buenas, esto es una visión particular de su mundo a través de mis ojos, y mis oídos, ya que también tiene este genio del cine sus sonidos propios.
         Su “tipo”, como también se llama en carnaval, lo diseñó en 1914, para una película que no dirigía, y en la que trabajaba como actor, para lo cual escogió un pantalón anchísimo, un chalequillo apretado, zapatos grandes y con las suelas gastadas, un bastón y el clásico bombín, con el que le identificamos universalmente y con el que seguiría vistiéndose en sus interpretaciones, excepto en contadísimas ocasiones.
         Hablaré de las películas que me han causado más estremecimiento, ya que todas me han emocionado en la risa y en el dolor, los sentimientos y la ternura, que también transmitía Chaplin en sus cintas. Hablaré del Chaplin humano y de su cercanía con nosotros, y del Chaplin poeta y gitano.

EL CHICO 1921
         La escena que más me marcó fue en la que el chico, desde la furgoneta que se lo lleva cuando se lo quitan a Charlie, tiende los brazos llorando e implorando que le dejen con su “padre”, el cristalero vagabundo. Luego se dirige a Dios, y éste parece hacerle caso, según lo que sucede a continuación.  Pueden verla en este video, en el minuto 2:11.

            En tono humorístico hay muchas, claro, como en todas sus películas, en esta sobresalen aquella en la que el policía sorprende al chico después de partir unos cristales que –mira por dónde- arreglará su padre que casualmente pasaba por allí…
            O el sueño de Charlie en el que toda la calle se puebla de ángeles de emplumadísimas alas… o en la que inmoviliza al chico durante una pelea con el hermano del “feo” para que no le haga daño, ante la promesa de devolverle los golpes.
            Una muy emotiva cuando la madre va al juzgado a recoger al chico, y enternecedoras, las lágrimas que surcan las caras de ambos. (Curiosamente dentro de los edificios no hace viento, pero en este sí, las plumas del sombrero de la señora así lo demuestran. Puede ser una técnica de Chaplin, posiblemente en busca del movimiento) Y otra, inadvertida y fugaz, pero llena de amor y sentimiento… la oración que antes de comerse unas tortitas rezan el chico y el vagabundo en su acogedora morada.       

LA QUIMERA DEL ORO 1925
         En esta película, los momentos de ternura y desengaño se definen en la burla que le hace Georgia al fingir interés por él, dejándolo finalmente plantado en la cabaña con la cena preparada. Memorable la escena del sueño de Chaplin en el que interpreta el baile de los panecitos.

         Histórica y eminente la escena en la que Chaplin se come una bota y chupa los clavos como si fueran huesos, otra en la que se come una vela, sazonándola con un arte fuera de lo común, o aquella otra en la que Mac Kay, el gigante, lo mira, a través de los ojos del hambre, convertido en gallina, e intenta matarlo para comérselo. O la de la casa que está a punto de caer por el precipicio… ¡No te muevas, no respires!

LA POESÍA EN LA OBRA DE CHAPLIN
         ”Charles S. Chaplin: su arte y su poesía” es un libro del costarricense Rodolfo Rodríguez Blanco, en el que hace un amplio recorrido por su vida, su obra, sus películas, y en el que no deja atrás su capacidad poética y deslumbradora. Hace también un especial hincapié en la necesidad de la risa, un atributo del ser humano y del cual carecen los animales aunque algunos emitan sonidos parecidos a la risa humana (hienas, cacatúas, etc.…) y que le distingue del resto de los seres que habitan este mundo. Después de un extenso recorrido alrededor de esta cualidad humana hace una cita de un antiguo proverbio escocés, que por su calidad, cito:
La risa cuesta menos que la electricidad y sin embargo, da más luz.

Este es un poema de Charles Chaplin:

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos...
Por eso, canta, ríe, baila, llora
y vive intensamente cada momento de tu vida...
...antes que el telón baje
y la obra termine sin aplausos.
¡Hey, hey, sonríe!
más no te escondas detrás
de esa sonrisa...
Muestra aquello que eres, sin miedo.
Existen personas que sueñan
con tu sonrisa,  así como yo.
¡Vive! ¡Intenta!
La vida no pasa de una tentativa.
¡Ama!
Ama por encima de todo,
ama a todo y a todos.
No cierres los ojos a la suciedad del mundo,
no ignores el hambre!
Olvida la bomba,
pero antes haz algo para combatirla,
aunque no te sientas capaz.
¡Busca!
Busca lo que hay de bueno en todo y todos.
No hagas de los defectos una distancia,
y si, una aproximación.
¡Acepta!
La vida, las personas,
haz de ellas tu razón de vivir.
¡Entiende!
Entiende a las personas que piensan diferente a ti,
no las repruebes.
¡Eh! Mira...
Mira a tu espalda, cuantos amigos...
¿Ya hiciste a alguien feliz hoy?
¿O hiciste sufrir a alguien con tu egoísmo?
¡Eh! No corras...
¿Para qué tanta prisa?
Corre apenas dentro tuyo.
¡Sueña!
Pero no perjudiques a nadie y
no transformes tu sueño en fuga.
¡Cree! ¡Espera!
Siempre habrá una salida,
siempre brillará una estrella.
¡Llora! ¡Lucha!
Haz aquello que te gusta,
siente lo que hay dentro de ti.
Oye...
Escucha lo que las otras personas
tienen que decir,
es importante.
Sube...
Haz de los obstáculos escalones
para aquello que quieres alcanzar.
Mas no te olvides de aquellos
que no consiguieron subir
en la escalera de la vida.
¡Descubre!
Descubre aquello que es bueno dentro tuyo.
Procura por encima de todo ser gente,
yo también voy a intentar.
¡Hey! Tú...
ahora ve en paz.
Yo preciso decirte que... TE ADORO,
simplemente porque existes.

Charles Chaplin