El flamenco es un arte y pertenece a los artistas. Lo demás, es un exudado de su propia condición.
sábado, 26 de noviembre de 2011
jueves, 24 de noviembre de 2011
LOS POETAS QUE ENVIDIO (V)
MAO TSE TUNG
“Mis tierras de Hsiang Tan habían sido confiscadas por el Kuomintang. Mi mujer y mi hermana, las mujeres de mis dos hermanos, Mao Tse-hung y Mao Tse-tan, y mi propio hijo habían sido arrestados por Ho Chien. Mi mujer y mi joven hermana fueron ejecutadas. Los demás fueron puestos en libertad más tarde.”
En 1921, Mao se casó con Yang Kaihui, la hija de su profesor preferido Yang Changji. En 1927, el Kuomintang (partido nacionalista chino) la hizo presa y fue ejecutada por negarse a renunciar a su matrimonio con Mao y a la política revolucionaria. En diciembre de 1961, Mao escribió un poema en su memoria, titulado “Oda a la flor del ciruelo”.
Oda a la flor del ciruelo
Viento y lluvia despiden a la primavera que parte,
la nieve que revuela, saluda su retorno.
Sobre el peñasco, donde inmensos carámbanos imperan,
se abre todavía una flor llena de gracia.
Llena de gracia, mas no pretende para sí la primavera,
se contenta con anunciar su presencia.
Cuando las flores de la montaña se abren plenamente,
CON LAS ALAS DE MERCURIO
Ah, si pudiera…
a Mercurio rogara sus alas
y atravesara en grácil vuelo
esa glacial cordillera.
Como un iceberg
transparente y errático,
ensartara el espejo de sus nieves.
Y ya, roto el horizonte del mar,
azul, azul,
como las turquesas de tu corona,
a tu pecho confiara
la amplitud de mi zozobra.
jueves, 17 de noviembre de 2011
RAFAEL MENDIOLA Y LA DEMANDA DE LO IMPOSIBLE
Díceme Rafael Mendiola,
guitarrista sin igual,
que cree certero el origen
de la debla y la toná.
Parece que los herreros
de Triana ¡casi ná!
se consultaban la historia
buscando la novedad,
mire usted que tonaílla,
mira tú por dónde va,
y entre fraguas y martillos,
llegaban a averiguar,
cada uno a su manera,
pero ajustando el compás,
dónde los sones antiguos
llegaron a penetrar
con las pavesas del cante
fijando su identidad.
Así, toná le pusieron
a la forma de entonar
de los que escuchan atentos
a los que sabían cantar
y a la debla, de Triana,
porque la cantaba Blas.
Una tarde del otoño
tomaba café en mi bar,
y en un amable coloquio
sobre la vida y la edad
en una pregunta mutua
de la cosa como está,
-y la cosa está tan mala
porque no se vende ná-
decidimos dar al arte
su digna oportunidad.
Acerquéle la sonanta,
¡Jesús qué barbaridad,
niño, que capa de polvo,
por Dios, cuanta suciedad!
Si yo, Rafael la uso
tan sólo por alternar,
por si ocurre un desconsuelo
tener su complicidad,
tiene treinta y siete ferias,
qué voy a pedirle más.
Mire, compadre, no sé
poner ni siquiera un fá,
sólo toco sevillanas
y fandangos… la verdad,
mi trabajito me cuestan
y menos acompañar,
que esa labor es de sabios
y gente de más calidad;
tengo sin embargo el gusto
y cierta capacidad
para hacer el cante jondo
-no pretendo alardear-,
a mi gusto y marcaíto,
y no es que sepa cantar,
pero tengo en el oído
el gusto y la facultad
y complazco los sentidos
de quien me quiera escuchar.
Toque usted por donde quiera,
que yo me sabré arrancar.
Afinó con tal soltura,
se puso a gesticular
con la vena del oficio,
y finura en el pulgar
que daba gloria escucharlo,
tocaba pa´reventá.
Hízome tal filigrana,
cuando me tocaba entrar
que descargué en el espacio
con gran agresividad
tó lo que llevaba dentro,
con esfuerzo y voluntad.
La fe se me vino arriba
y así pude soportar
una media granaína
con cierta facilidad,
de las que salen del alma
cuando las quieres buscar,
pero se presentan solas,
solas llegan y se van
cuando les viene la gana…
es difícil de explicar.
Mírame fijo el gitano
y me dice sin dudar:
precioso, compadre, pero
te ha fallado el respirar.
Ni yo entiendo de flamenco,
ni yo entiendo ná de ná,
yo sé que me tiene aprecio
y me dice la verdad,
pero me saca de quicio
esa insólita frialdad.
Mírole yo con recelo
y gran incredulidad:
¿Cómo quiere que respire,
Mendiola, por caridad
y por los clavos de Cristo?,
Respeto su autoridad,
pero lo que usted me dice
tiene una dificultad,
ya no puedo aunque quisiera
sostener sin resollar,
pues son muchas primaveras
las que han desfilado ya…
podría, seguramente,
si se pudiera lograr
¡que me cambiaran la fecha
del carné de identidad!
Rafael Mendiola tiene un sitio en internet. Podéis visitarlo aquí
http://www.myspace.com/rafaelmendiola/music
Con todo mi afecto.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
PEPE GÓMEZ Y SILVIO
Con gente como esta en el coro, da gusto. Así, cualquiera. Bienvenido, Pepe, un saludo en mi nombre y en el de todo el coro
martes, 8 de noviembre de 2011
LA PLUMA NEGRA
Es un muchacho tranquilo, sonriente, y que siempre está dispuesto a hacer cosas por los demás. Sus compañeros le tienen en gran estima y posiblemente de los que conozco, sea el de más talento para esto de las letras. Pertenece a Faisem (Fundación Pública Andaluza para la Integración Social de Personas con Enfermedad Mental) y vive en uno de los pisos tutelados por esta entidad. Es aficionado a la lectura y no tiene mal estilo cuando escribe; por eso, y por el afecto que le tengo, le pedí una colaboración para este blog; también colabora con la unidad de rehabilitación salud mental (URSM Virgen Macarena) y en su blog podéis encontrar más cosas de la que escribe.
Lo hace con el seudónimo de La Pluma negra, y de verdad, os aconsejo que lo leáis, merece la pena. Este es su relato sobre la Semana Santa sevillana.
Anoche costo mucho dormir a los más pequeños de la casa. Estaban nerviosos. Esperaban el día de hoy con gran ilusión. Llevaban preguntando cuanto faltaba para el Domingo de Ramos por lo menos un mes, y es que hoy, 23 de abril, salen de nazarenos en la cofradía de La Sagrada Cena. Tradición que se cumple en esta casa durante la fiesta que viste de gala a la ciudad de Sevilla, la Semana Santa.
Todos han dormido en casa de la abuela, que vive cerca de la plaza Ponce de León, por dónde la Cena tiene su casa de hermandad y así, una vez vestidos pueden salir desde aquí andando.
El salón parecía una tienda de trajes de nazarenos. Había seis túnicas, cada una de un tamaño, con sus sandalias, sus cinturones de esparto, sus capirotes, sus antifaces, sus escudos y sus medallas de hermanos. Todo lo había preparado la abuela de noche, para que por la mañana con las prisas y los nervios no le faltase a ninguno nada.
Los padres de los niños fueron llegando a la par que estos se despertaban. Entre las madres, la abuela y los padres, que también salían de nazarenos, fueron vistiendo a los más pequeños. Pero sin duda a la que más ilusión nos hacía a todos ver vestida era a Claudia que apenas tenía diecinueve meses y era la primera vez que la íbamos a vestir. Sus sandalias parecían de juguete, al igual que el cinturón de esparto y el antifaz que llevaba recogido sobre la cabeza.
Cuando le llenamos el bolsillo de caramelos puso cara de asombro. Su hermano mayor, ya vestido de nazareno y dispuesto a salir, le preguntaba si le daba un caramelo. Ella veía el bulto de chucherias que llevaba bajo la túnica y con un dedo lo señalaba como diciendo que esos eran los caramelos y que ella los tenía ahí. Nos hicimos fotos todos juntos antes de salir. Los niños pegados a los padres, todos vestidos de nazarenos, las madres luciendo trajes de primavera para un Domingo de Ramos y todos sonriendo a la cámara del abuelo José, que guardará esta foto junto a los mejores recuerdos vividos en la Semana Santa sevillana.
Entraron al Templo por la Casa de Hermandad. Iban cada uno con su papeleta de sitio. Salían todos en el mismo tramo. Irían juntos. Así lo habían pedido. Por antigüedad, los más mayores podían ir mas cerca del paso de la Sagrada Cena pero por acompañar a los chico y para que estos no se saliesen del recorrido, lo hacía todos juntos aunque por eso tuvieran que ir más cera de la cruz de guía. Nosotros nos fuimos para la puerta del Templo y la vimos salir. Claudia llamaba la atención donde iba. Todo el mundo se paraba a pedirle un caramelo, a hacerle una foto o solo a decirle lo guapísima que estaba vestida de nazareno.
Hacia un Domingo de Ramos espléndido, con un cielo raso de un azul brillante que auguraba una semana de gala para la ciudad. Este año se lucirían las Hermandades y este día entraría en el recuerdo de muchos cofrades.
Tengo un recuerdo que no olvidaré. Quizá porque era yo quien la llevaba en brazo a Claudia cuando sentí como se impresionó ante la novedad a la que se enfrentó, y fue cuando escucho la primera banda de música. Se le encogió el corazón. El pulso le temblaba con cada partitura. Los ojos abiertos como mochuelo. La boca gritando una “o” muda de asombro sonoro y el cuerpo en un eléctrico impulso. Era la primera vez que escuchaba tocar de cerca una banda de música en directo y el estruendoso espectáculo la paralizó. Su minúscula mano se agarró a mi chaqueta azul marino tan fuerte como pudo apretar.
Este recuerdo no lo tendrá ella, aún es demasiado pequeña para tener recuerdos. Cuando crezca y sea un poquito más grande le contaré como fue la primera vez que escucho una banda de música ya vestida de nazareno de la Hermandad de La Sagrada Cena. Ahí estará su abuelo para que de sus primeros pasos con sus vivencias como cofrade. Esto es una tradición que va pasando de padres a hijos de abuelos a nietos y que vivirá en el corazón de los sevillanos por siempre.
De la pluma negra para su gran amigo José Luís Tirado 07/ 11/ 11.
domingo, 6 de noviembre de 2011
AL-MUTAMID A SEVILLA
Cuando Don Nicolás Salas nos ve venir, debe pensar: “Ya están aquí otra vez esos dos pesados”. Tras unos amables saludos y las preguntas por la salud de rigor, mi amigo Paco saca el tema.
Don Nicolás, lo de Al-mutamid…
Y es que pensamos, piensan muchos, que ya va siendo hora de que este personaje, un día rey de estas tierras, gran poeta y bienhechor del arte y la cultura que hoy disfrutamos, debería reposar en su patria, como se ha hecho con anterioridad con otros ilustres nacidos en Sevilla, y que ya va siendo hora de que alguien se mueva. Por ejemplo, los sevillanos. Y don Nicolás tiene entre ceja y ceja traernos un día al rey poeta para que le tengamos con nosotros. Vamos a apoyarle, entre todos, podremos.
Tumbas de Al-mutamid (a la izquierda), Itimad (a la derecha) y el hijo de ambos (centro). El mausoleo se construyó en 1970 ya que hasta la fecha las tumbas estaban en ruinas, como toda la vieja ciudad de Agmat. El lugar se conoce como la tumba del forastero (qabr al-garib) debido al epitafio que el mismo rey poeta escribió y que empieza: «Tumba de forastero, que la llovizna vespertina y la matinal te rieguen, porque has conquistado los restos de Ibn ‘Abbad». De Wikipedia.
Gustavo Adolfo Bécquer
En 1913 consiguieron los sevillanos que los restos del poeta fueran traídos a Sevilla desde Madrid, donde descansaba desde 1870. Una anécdota poco conocida, y que sin embargo nos atañe por estar relacionada con la historia de nuestra Hermandad, fue que, llegado el féretro a la estación de Córdoba, y recibido por las autoridades municipales y los amigos y amantes de su obra, era conducido a hombros hacia la Universidad, cuando un enorme aguacero descargó sobre la ciudad. Ante la duración del mismo y dado que se echaba la noche encima, se decidió colocar el ataúd a los pies del Cristo de las Siete Palabras, donde permaneció toda la noche, hasta el siguiente día en que continuó el traslado. ¿Qué excelsa conversación mantendrían en la soledad y silencio de la capilla Jesús colgado del madero y el poeta yacente a sus plantas? A veces, cuando se entra, parece que resonaran sutilmente en su eco las rimas de Gustavo Adolfo, declamadas por él mismo, dirigidas a nuestro Cristo.
Al-mutamid
Su nombre era Muhammad Ibn Abbad al Mutamid. Era el segundo hijo de Almutadid, rey de Sevilla, y alcanzó el trono porque su padre mandó ejecutar a su hermano mayor, por traición. Fue un gran poeta y mecenas de poetas y literatos, y en Sevilla son varias las leyendas que se le atribuyen.
La partida de ajedrez
Una leyenda cuenta que Ibn Ammar, el favorito de Al-mutamid jugó una partida de ajedrez con Alfonso VI de León, el cual se encontraba asediando Sevilla (1078). La apuesta era elevada, puesto que el ganador decidiría el destino de la ciudad de Sevilla. Ibn Ammar ganó la partida y le pidió al rey castellano que respetase la ciudad. Alfonso mantuvo su palabra y no atacó Sevilla, quedándose con el tablero y las piezas del juego de ajedrez. La realidad es más prosaica, y el sitio no se levantó hasta que Al-mutamid no acordó pagar un cuantioso tributo a Alfonso VI.
Al-mutamid conoce a Rummaykiya
Al-mutamid e Ibn 'Ammar solían salir disfrazados a pasear por un lugar llamado la pradera de plata, posiblemente en la zona de confluencia del Tagarete y el Guadalquivir. El viento rizaba el agua y Al-mutamid improvisó un verso:
La brisa convierte el agua una cota de mallas.
La costumbre era que el acompañante debía continuar el poema, en el mismo metro y con idéntica rima, pero en aquel momento no le llegó la inspiración a Ibn 'Ammar; entonces, una voz de mujer lo hizo:
¡Qué armadura para el combate si quedara helada!
Sorprendido Al-mutamid, buscó la voz y dirigiéndose al sitio encontró a Rummaykiya, esclava de un arriero, quedando prendado de su belleza. La llevó a su palacio y la hizo su esposa, adoptando desde aquel momento el nombre de Itimad.
Luego de una época de esplendor en cuanto a su reinado, llegó a tener que pedir ayuda a los almorávides para luchar contra los cristianos. Los almorávides vinieron, lucharon contra los cristianos y, ya de paso, se quedaron con todo. Incluido su reino. Al-Mutamid fue depuesto por el emir almorávide en 1090 y desterrado a África. Encadenado junto a su familia, tuvo que embarcar en el Guadalquivir, camino del destierro en África. Con Rummaykiya andrajosa, su hija vendida como esclava y sus familiares en la calle, Al-Mutamid escribió sus mejores poemas al tiempo ido, a la belleza gozada y perdida, a sus cadenas y a los cuervos de Agmat, evocando los olivares sevillanos y sus palacios. Allí murió, un día de otoño de 1095. Vive en sus versos. Su historia es su leyenda.
Algunos poemas de Al-mutamid
En sueños
En sueños tu imagen presentó a la mía, mejilla y pecho;
Recogí la rosa y mordí la manzana;
Me ofreció los rojos labios y aspiré su aliento:
Me pareció que sentía el olor a sándalo.
¡Ojalá quisiera visitarme cuando estoy despierto…!
Pero entre nosotros pende el velo de la separación:
¿Por qué la tristeza no se aparta de nosotros,
por qué no se aleja la desgracia?
El copero, la copa y el vinoRecogí la rosa y mordí la manzana;
Me ofreció los rojos labios y aspiré su aliento:
Me pareció que sentía el olor a sándalo.
¡Ojalá quisiera visitarme cuando estoy despierto…!
Pero entre nosotros pende el velo de la separación:
¿Por qué la tristeza no se aparta de nosotros,
por qué no se aleja la desgracia?
Apareció, exhalando aromas de sándalo,
Al doblar la cintura por el esbelto talle,
¡Cuántas veces me sirvió, aquella oscura noche,
en agua cristalizada, rosas líquidas!
Este lo compuso estando preso en África
Yo era amigo del rocío, señor de la indulgencia,Amado de las almas y de los espíritus;
Mi diestra regalaba el día de los dones,
Y mataba, el día del combate;
Mi izquierda sujetaba todas las riendas que dominaban
A los corceles en los campos de batalla.
Hoy soy rehén, de la cadena y de la pobreza
Apresado, con las alas rotas.
martes, 1 de noviembre de 2011
FLAMENCO JOCOSO
Sólo te pío una cosa,
que te venga pa´ Triana
y dejes el Parque Alcosa.
Rosario no le eche cuenta,
Rosario nunca te apure
mientra te jierva el puchero
y en el río haigan albure.
Compare, qué frío má grande,
un gato con gabardina
ha cruzao el puente San Telmo
y s´a parao en el Cristina.
Ya te lo digo, por eso,
los rábanos son coloraos
y las papas no tienen güeso.
La guerra le he declarao
a las barandas del puente
que cuando pasa mi novia
con ella siempre se meten.
Que ya te lo dicho, niño…
pa´que yo güelva a tu vera
tienen que llové pestiños.
Un gitano chatarrero
mira ar puente de Triana:
¡osú, qué jartá de jierro!
La muerte sin aviso llama.
Po´ cuando me toque a mí,
que me ponga un telegrama.
lunes, 31 de octubre de 2011
LAS HORCAS CAUDINAS
El engendro erigido en la Encarnación -me gustaría decir obra faraónica, pero entre lo cursi y lo alejado de la realidad del caso no me cuadra-, por nuestro amadísimo ex alcalde Señor Sánchez, y que iba a tener un costo inicial de 50 millones llegó, por arte de birlibirloque, hasta los 126, además de la cesión durante cuarenta años (toda una vida te estaría mimando…) a la empresa Sacyr de su explotación. Más claro y abundante: la edificación, sus dependencias y los beneficios que produzca no pertenecen a los sevillanos, sino a una empresa. Además, y entre una más de las anécdotas surrealistas de este esperpento, la Delegación de Hacienda del Ayuntamiento, que tenía prevista su instalación en el edificio de la Gavidia, el cual debe ser derribado y vuelto a construir, se va a quedar en la Encarnación, pagando 720.000 euros al año de alquiler… ¿adivinan ustedes a quién? ¡Bingo! a Sacyr. ¿Durante cuántos años, adivinemos de nuevo… cuarenta? Dentro de cuarenta años, el Señor Sánchez, usted y yo posiblemente estemos calvos. Yo personalmente, ya ando en ello. Piense y deduzca: ¿en qué estado va a entregar Sacyr las setas dentro de esos cuarenta años? Porque otra cuestión de calado es la calidad de los materiales con los que está construida la “cosa”. ¿La echarán abajo y edificarán otro engendro con la misma brillantez en su gestión?
Indignados
Para sumarse a la fiesta, los indignados están volviendo a la carga. Ahora, según su propio comunicado, avisan.
“Además, según ha señalado el movimiento 15M en un comunicado las personas que han impulsado esta acción han explicado que "la plaza de 'las setas' de la Encarnación, donde estuvo la acampada y se celebran las asambleas de coordinación del 15M, es ahora mismo propiedad privada y de hecho la compañía propietaria la cierra al público a su antojo", por lo que han ocupado el antiguo mercado bajo el lema 'Si privatizan lo público, tomaremos lo privado'.”ABC digital 30-10-11
Una toma pacífica, temporal y simbólica del mercado de la Encarnación. Y tan simbólica. Hasta donde Sacyr, su legítima propietaria durante cuarenta años les conceda, porque en cuanto llamen a la policía, el desalojo, entre protestas y gritos, pancartas y consignas, será efectivo. ¿Cuánto querrá Sacyr por irse y rescindir ese contrato ahora mismo? Lo que no tiene el Ayuntamiento en las arcas, ni tendrá durante mucho tiempo.
Las setas, los hongos, lo que sea.
Yo he oído decir a gente que le gusta, y nunca he discutido el valor estético o innovador de la obra, doctores tiene la ciencia, pero para un sevillano criado en el rancio concepto de la belleza por el barroco de San Luis o el plateresco de la fachada noble del ayuntamiento, sirva como referencia, ir caminando por Laraña o venir por Imagen y encontrarse “eso” ahí, es chocante, por calificarlo de manera suave. No digo, sin embargo, que desmereciera en Sevilla Este, en uno de sus amplios espacios, rodeado de grandes avenidas y edificios más acordes a lo que representa. Pero recuerdo cómo era la Encarnación cuando yo era pequeño y la añoro mucho más allá de mis gustos personales, la fuente, el laurel, la redondez de su hechura, sus ovalados bancos, la estatua de Ceres…
A mi se me antoja todo un antisímbolo ese arco que va de un lado a otro de la Encarnación, y que por cierto, en la precuaresma de este año fue señalado en la prensa morada como obstáculo a salvar por algunas hermandades de relevancia, aunque al final todo se quedó en el cambio de itinerario de una hermandad, que como siempre en nuestro mundillo, dejó constancia de la oposición que deberían ejercer nuestras corporaciones, entre otras, a las agresiones urbanísticas a nuestra ciudad y de la falta de huevos y descarado servilismo del Consejo y de algunas pacatas juntas de gobierno. Y como ahora el que está es de otro partido, no hizo las setas y además es cofrade, pues no habrá caso. Y volverán a pasar todas por donde siempre y como siempre.
Y me parece también, cada vez que paso, por necesidades de traslado, peatonal o motorizado, bajo este arco de la ignominia, que debo bajar la cabeza como señal de sumisión al poder arbitrario, impositivo y paranoide que constituyó el pueblo legítimamente con sus votos en las elecciones municipales en las que salió elegido Alcalde el señor Sánchez. Y allí seguirá, como mínimo durante cuarenta años, dando testimonio de la estulticia que imperó en Híspalis durante un periodo negro, como émula y aventajada hija menor de las horcas caudinas.
jueves, 27 de octubre de 2011
UN, DOS, TRES
Siempre volvían. Los atardeceres de aquellas entrañables fechas, los niños, guardaban sus trompos, sus limas y sus pelotas, y una ancestral seducción los devolvía a la calle a esperarlos, porque sabían que seguro, seguro, volverían. Eran cómplices del frío, del viento, de las bufandas. Pasaban ligeros, no preguntaban, se colaban en los patios, en las escaleras y en las tabernas y tarareaban lo de siempre, miraban hacia arriba y los niños pensaban que les dedicaban sus cánticos a los vecinos de los pisos superiores, pero no era así.
Como una exhalación, se marchaban después de recoger las perras que, los más humildes les habían arrojado, buscando nuevos asientos donde ejercer su liturgia. Jamás se despedían; se iban como habían llegado: cantando. Tenue luz, desconchado y adoquín, marchaban a golpe de cántaro, tímpano inconfundible de su estilo secular, hasta detener su paso en otro sitio, donde, un, dos, tres, un nuevo repique de palillo imponía el tres por cuatro de su cadencia añeja. Y la campanilla.
Camisitas blancas de campanillero,
cintas de colores, estrella y sombrero,
y la voluntá
p´a comprarle al niño castañas asás.
Los niños tomaban nota. Cada año, la estrella sobre el hombro, las cintas, la uniformidad, iba calando sus retinas y el estilo de su ciudad, de su barrio, iba dando forma a una vieja aspiración del grupo: ser ellos mismos. Más adelante, dibujarían en el paisaje urbano la forma de ser honesta, singular, única, de aquella tradición heredada de sus mayores. Salir, cantar, juntar, encargar al latero las estrellas; este año quizá no sirvan, pero el que viene ya las tenemos. Seguían volviendo aquellos otros mayores, siempre volvían. Y los niños, aprendiendo, aguzaban el oído:
Yo sé que tienes rosquillas
y no me las quieres dar,
cuando pases por mi puerta
te tengo que apedrear,
cuando pases por mi puerta
te tengo que apedrear,
se te caiga encima
la campana gorda de la catedral.
En la plazuela, debajo del árbol, poco antes de salir, se entonaban unos breves compases que servían de ensayo, luego, a cantar. Al centro, a las casas, a los corrales; el invierno era fiel compañero, las lluvias, no ayudaban demasiado. A veces, resguardados bajo un zaguán, se seguía cantando, para recrearse unas veces, para matar el frío otras. Se volvía al barrio con los calcetines mojados y con dos o tres monedas dentro del cántaro; no se repartían, se guardaban para el siguiente día, que sería, sin duda, más provechoso. Triángulo, chinchín y armónica; a veces, una guitarra con dos cuerdas menos, otras, un rascador, las menos, una carrañaca.
En algunos bares no dejaban entrar a los campanilleros porque molestaban a la clientela; eran mocosos, moradores de las casas de vecinos y los corrales, con los pantalones remendados en las rodillas y las culeras y a menudo atados a la cintura con una cuerda de cáñamo. Calzaban alpargatas o gastados zapatos y estaban mal peinados y churretosos. Y, claro, molestaban. En algunas casas con el zaguán de mármol, azulejos de Mensaque y fastuoso enrejado les soltaban el perro. Sería verdad que molestaban.
¡Cuánto daría esta ingrata ciudad que desdeña y olvida a sus hijos, por volver a engalanarse de sus coplas, de sus aires, de sus latidos! Volver a contemplar las rondas de sus campanillas, sus versos, sus plegarias… ¿Y la llaman leal? ¿Cómo va a ser ella misma sin su sello, sus risas, su humidad? ¿Y quién volverá a cantarle si no añora sus voces, sus pasos y su estrella sobre el hombro? Tiempo era tiempo. Lo que éste arrolla, termina por desaparecer. Ahora, tenedlo por seguro, nunca volverán.
domingo, 23 de octubre de 2011
LOS POETAS QUE ENVIDIO (IV)
Isidro y José Miguel Muñoz Alcón
Sobre la playa llueve -¡Aire!-
Y las nubes son grises -¡Anda!-
Y llueve y llueve.
Ceniza se ve el agua -¡Aire!-
Anillos sobre el agua -¡Anda!-
Y llueve y llueve. Y me serena.
Huellas de gaviotas
que hay en la arena.
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¡Qué sola está Sevilla sin ella!
¡Qué sola! ¡Qué sola Sevilla sin ella!
¡Qué alta la torre sin ella! ¡Qué alta!
¡Qué alta va la torre sin ella!
¡Qué lejos se va el río sin ella!
La tarde se ha ido Tras de ella. Con ella me fuera.
¡Qué triste canta el ave cautivo! ¡Qué triste!
¡Qué triste el ave cautivo volando en un cielo cautivo!
Volando… Volando a golpes un cielo cautivo
¡Qué lejos se va el río sin ella!
Temblando en los dedos de un niño.
Limón amarillo.
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Córdoba. Córdoba a la vega del Guadalquivir
Por los minaretes se derrama Abril. Córdoba.
Córdoba Callada soñadora del Sur. Córdoba
Ojos negros, pelo negro y carmín. Córdoba.
Córdoba. Arcos de herradura por el olivar.
Por el agua quieta quien te soñará. Córdoba.
Córdoba. Callada soñadora del Sur. Córdoba.
Ojos negros, pelo negro y carmín. Córdoba.
![]() |
| JOSE MIGUEL MUÑOZ ALCÓN (ÉVORA) |
Amor que vuelve ¡Ay, amor!
Cuando ya la herida cicatrizaba
Cuando ya tu nombre casi olvidaba
Desde siempre ¿Quién te llama?
Desde siempre ¡Ay amor!
Amor callado ¡Ay, amor!
Se tragó la playa la noche oscura
mientras que los peces muerden la Luna
Desde siempre ¿Quién te llama?
Desde siempre ¡Ay amor!
Amor ausente ¡Ay, amor!
Niños que apedrean tu cristalera
Se llenó tu pozo de hojas de estrellas
Desde siempre ¿Quién te llama?
Desde siempre ¡Ay amor!
Amor cansado ¡Ay, amor!
Duérmete tendido en el horizonte
Geografiando sobre los montes
Desde siempre ¿Quién te llama?
Desde siempre ¡Ay amor!
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Salió la musa y bajó
Vestía de blanca blusa. La noche…
Esa noche, la del camino
cuando los pinos verdes se apagan
a la vera de la candela
sobre la arena y bajo la manta
Se escucha cantar con esa guitarra
que va calando en la madrugá.
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Me via hacer unos zapatitos
del ala de mi sombrero
mu finos y mu flamenquitos
que es mu flamenco mi zapatero
Que resuenen mis pasitos
que es mu flamenco mi zapatero
No lo he visto más bonitos
Que mis zapatitos nuevos
¡Ay, que flamenco! mi zapatero.
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Las madres cantaban la nana durmiendo a sus niños
con uvas y peces ¡Quien tuvo cariño!
El tiempo y las hojas. Las hojas del tiempo. El tiempo.
La niña compraba en la esquina café y achicoria
y un niño queriendo que fuera su novia
El tiempo y las hojas Las hojas del tiempo. El tiempo.
Belmonte el de la calle Feria deja la quincalla
y el toro del río lo espera en Tablada
El tiempo y las hojas. Las hojas del tiempo. El tiempo.
De seda con la primavera por las azoteas
ella se peinaba sus trenzas morenas.
El tiempo y las hojas. Las hojas del tiempo. El tiempo.
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La orilla está descalza, sin una ola.
Juegan marineritos a la pelota.
Saltó en pedazos el sol de la marea de un pelotazo.
Le hace cosquilla al viento su molinillo
el aro de un cedazo vuela un chiquillo.
Se cruza el mapa los cinco continentes con cinco brazas.
Con el aire que trae quién lo diría
Que ese barquito viene con avería
Quien se ha dejao el viento de las aguas pintorreao.
rederos de las sombras la playa cosen
con agujas de estrellas del sur al norte
Ya clareando La playa por levante deshilvanando.
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A la luna del cielo,
los astronautas,
a la luna del río,
yo con mi barca,
yo con mi barca,
a la luna del río,
yo con mi barca.
Mi pensamiento,
adelante a las naves corriendo.
porque el universo,
cabe en el hueco de mi pensamiento.
![]() |
| Manolo Sanlúcar con su hermano Isidro |
Que tu calle ya no es tu calle
Que es la calle de los cuchillos ¡Anda jaleo!
Ya tú sabes por qué lo digo ¡Anda jaleo!
Que es la calle de los cuchillos, de los cuchillos
Que tu calle -niña- ya no es tu calle. La calle de los cuchillos.
Con la Luna me hace una cuna
Pa mi niño mi carpintero ¡Ea la ea!
Martillitos de caramelo ¡Ea la ea!
Y a la Luna de los cuchillos, de los cuchillos
Que la Luna -niña- ya no es la Luna. La Luna de los cuchillos.
Si volaran mis soledades
Como vuelan las mariposas ¡Cariño mío!
A tu pecho, jardín de rosas ¡Cariño mío!
Soledades de los cuchillos, de los cuchillos
Que tu calle -niña- ya no es tu calle. La calle de los cuchillos.
Ella guarda en su secretero
Secretitos, tinta y tintero ¡Primito hermano!
Y lecciones de anatomía del cuerpo humano
Secretero, tinta y tintero pluma y cuchillos
Que tu calle -niña- ya no es tu calle. La calle de los cuchillos.
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¡Mira que tono más raro, primo! ¡Y qué flamenquito!
¡Qué flamenco es! Andaba por Santa Cruz y en el aire lo encontré
¡Qué flamenco es! Los trastes de mi guitarra huelen a menta y clavel
Caballos blancos como jazmines recorren el cielo abierto de mi Sevilla
Mira que tono más raro, primo ¡A ver si lo pillas!
¡Mira que trato más bueno, primo! ¡Y qué flamenquito!
¡Qué flamenco es! Cambié un jaca castaña por un reló de pared
¡Qué flamenco es! Mirando pa las manillas me dan las dos y las tres
Caballos blancos como jazmines recorren el cielo abierto de mi Sevilla
Mira que tono más raro, primo ¡A ver si lo pillas!
¡Cómo me hiere cantando, primo! ¡Y qué duquelitas!
¡Qué duquelas da! ¡Cómo se duele y se queja un tercio por soleá!
¡Qué duquelas da! Metales tiene la noche metales la oscuridad
Caballos blancos como jazmines recorren el cielo abierto de mi Sevilla
Mira que tono más raro, primo ¡A ver si lo pillas!
Vente a la cuarti que traigo prima ¡Ay farruquita!
¡Farruquita, ven! El aire que a ti te lleva ¡Que me lleve a mí también!
¡Farruquita, ven! O tú te vienes a Sanlúcar o yo me voy pa Jerez
Caballos blancos como jazmines recorren el cielo abierto de mi Sevilla
Mira que tono más raro, primo ¡A ver si lo pillas!
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