El flamenco es un arte y pertenece a los artistas. Lo demás, es un exudado de su propia condición.

lunes, 30 de septiembre de 2013

LATIDO DE SIGUIRIYA

Marca el luto su rejón ensangrentado
como vértice de daga rompedora
y al viento su mantón de hilo dorado,
impone su pasión la bailaora.

¿Por qué si no es dolor su orgullo llora
tiñendo el tablazón de colorado?
¿Por qué estalla la luz inspiradora
allí donde el tacón ha señalado?

Locura y alboroto del hastío,
golpe del corazón, voz sin solfeo,
centro del universo, poderío
que vuelve realidad cualquier deseo.
Ni el trueno más terrible, ni su brío,
podrán callar jamás su taconeo.

José Luis Tirado Fernández


sábado, 21 de septiembre de 2013

¿SABIA SILVERIO FRANCONETTI TOCAR LA GUITARRA?




El gran Silverio, de apellido Franconetti Aguilar (Sevilla, 6/10/1823 - 30/5/1889), patriarca indiscutible de los primeros balbuceos del cante fue hijo de italiano y andaluza, y testigo de una época en la que los artífices del cante no ejercían generalmente como profesionales hasta que, a su vuelta de unos años por América del Sur, abre en Sevilla un café cantante donde él mismo interpretará los primeros cantos flamencos propiamente dichos, advirtiendo el enorme interés que despierta entre el público.  (De la página web de la a la zeta)



                 Silverio nos mira desde esta foto -¿gelatinohaluro?- con aires de suficiencia. ¿Será verdad que su voz era capaz de destemplar a otros cantaores, como afirmaba Maria Borrico? O, puestos a elucubrar, ¿fue capaz de mejorar los cantes del Fillo o les quitó la enjundia? ¿Son de verdad suyas las cabales? ¿Cuánto llegó a pesar? ¿Es cierto que tuvieron que llamar a una empresa de transportes de pianos para llevar su féretro?
                Como resulta que me gustaría saber las respuestas a todas estas preguntas y también el número del cupón que va a salir mañana, sólo se me ocurre plantear otra, muy curiosa. ¿Sabía Silverio tocar la guitarra?
                 El caso es que algunos estudiosos, a través de argumentos testimoniales, han llegado a averiguar que Silverio se acompañaba, incluso cuando cantaba, en ocasiones, con la guitarra. Un análisis más técnico que el que yo pueda aportar, a la vista de esta foto, podría sacar algunas conclusiones más precisas que las mías. A mí me parece que…

-La mano derecha nos delata que -a no ser que en ese momento estuviera realizando un rasgueo continuo, cosa que dudo porque en esa época la velocidad de obturación era tan lenta que la mano hubiera salido disipada, y en este caso, aparece con sus contornos nítidos-, Silverio está posando, simplemente. Además, parece estar sosteniendo el peso de la guitarra por las cuerdas, ya que no se aprecia si la tiene apoyada en la pierna. Creo que no. El peso de la guitarra gravita sobre esos dedos y el pulgar izquierdo, es impracticable poder mover las manos adecuadamente.

-En la mano izquierda no nos aparece pisando ninguna nota coherente, sino algo que podría asemejarse a un RE si tuviera bien apoyado el índice en cejilla sobre el quinto traste, teniendo, además el pulgar, demasiado abierto, con lo que la presión de los dedos sobre las cuerdas es prácticamente nula.

-Pero ¿posaría un guitarrista medianamente aventajado en esa postura? La manera de colocar el brazo derecho sobre la caja no es desde luego de tocaor.

Para ampliar la teoría, tomamos este montaje, procedente de un web moronense “Morón de la Frontera, historia, flamenco, deportes”, donde aparece Silverio junto a Juan Breva, ambos con guitarra:


                Juan Breva sí sabía tocar la guitarra. Cualquier guitarrista que se haga una foto de pose, es decir, cuando no toca, inconscientemente adopta con la mano izquierda una nota de las más usuales. En este caso, Juan está pisando un Do.

                Guitarristas consultados, profesionales incluidos, me dicen que sobre la boca (nombre del agujero de la caja de resonancia por donde sale el sonido), hay multitud de acepciones, siendo “boca” la más utilizada. Pero hay guitarristas románticos y muy flamencos que le dicen –qué bonito tratamiento- EL OJO DE POLIFEMO, en referencia al poema de Lorca.

En la redonda
encrucijada,
seis doncellas
bailan.
Tres de carne
y tres de plata.
Los sueños de ayer las buscan,
pero las tiene abrazadas
un Polifemo de oro.
Federico García Lorca (1898 – 1936), Poema del cante jondo


José Luis Tirado Fernández

miércoles, 11 de septiembre de 2013

OIDO EN LA BARRA DEL BAR III



…me toca una primitiva, la mitad para ti, y la mitad para mí. Además, le dije que la llamaría todos los días para ver como estaba. Pero hasta la otra mitad soy capaz de darle si se va de España…
***
…eso lo aprendí yo de pequeño, me lo ha demostrado la experiencia. Un hombre sin dinero, es un bulto sospechoso…
***
…que tienes la cara de un canasto de caña…
***
…he pitado en muchos pueblos, pero recuerdo especialmente uno en el que salí al terreno de juego y vi que todos los presentes portaban una escopeta. Entonces, mandé llamar al presidente local. Me explicó que los goles de su equipo los celebraban disparando al aire. Entonces, le pregunté… -¿y qué pasa cuando marcan los visitantes? –Ese caso no se ha dado nunca…
***
…menos mal que en medio del naufragio el capitán puso templanza. Nos enseñó la carta de navegación y señalando un punto, fríamente y sin dudarlo, nos dijo: “Si es una isla estamos salvados, pero si es la cagá de una mosca…
***
…la situación económica es de tal gravedad, que hoy, es rico aquel que no debe nada…
***
…he visto a Manolo Brenes en el autobús. Está bastante bien. He hablado un rato con él, me dijo una frase… El flamenco va a morir en España y va a renacer en Japón…
***
…qué delgadito te veo, Joaquín… na más tienes pellejo y huevos, como los monos en invierno…


José Luis Tirado Fernández

martes, 10 de septiembre de 2013

TERMAS DE CARACALLA



Leves notas dan los pájaros,
sutil  la brisa,
claros azules, ligeros grises, cielo.
Aquí, donde todo es blando y dulce,
¡qué fácil traicionar a la memoria!
Un disparate:
conceder este gozo a la cultura.


José Luis Tirado Fernández

lunes, 9 de septiembre de 2013

TOMÁS DE PERRATE, LA NEGACIÓN DE LO COTIDIANO


            El peligro de mezclar las alubias de dos cosechas distintas es que, cuando están cocidas, unas salen duras y otras tiernas. Me lo dijo mi abuela, cuando entre otras faenas domésticas me enseñaba a espulgar lentejas, deshilar las vainas de las habichuelas o machacar almendras crudas para espesar los guisos. Las personas, como entes pensantes individuales, aplican distintos y variados puntos de vista sobre los quehaceres a realizar y sobre cómo los realizan otros, y de ellas me enseñó mi abuela que cada una tiene una leche. El flamenco es una de esas labores y pocas veces abandona su entorno lógico en las que salga bien parado. En una anterior entrada de este blog pudimos deleitarnos con el piano de Pedro Ricardo Miño acompañado por una hija de Shankar, que tocaba el sitar a compás de bulería como si hubiera nacido en el monte Pirolo, cuando en realidad es londinense. Con tanta basura que pasa por nuestras tragaderas adobadas con el distintivo “fusión”, es de agradecer que de vez en cuando nos podamos permitir alguna astillita.
            En esta ocasión, y  para desmentir la regla, traemos esa excepción oportuna y brillante, como es en este caso una que combina dos bellezas: la salvaje de hembra gitana de Alba Molina, con la de la voz profunda y arcaica, que parece brotar de un disco de pizarra, pero con la calidad que la técnica actual nos proporciona. Dos bellezas.





José Luis Tirado Fernández

domingo, 8 de septiembre de 2013

EL CUARTITO

        José coge la americana y sale a la calle. Los adoquines están apretaos, corre brisa y los estertores de enero le producen escalofríos  en la espalda y el cuello. No sabe dónde ir. Ayer el capataz del muelle no le cogió para el barco que acababa de llegar.  El viernes se espera otro más grande y quizá haya más suerte.
        Los señores han cenado abundantemente, han encendido el cigarro habano y paladean un coñac, a la luz de los candiles. Mujeres con mejillas de colorete y encantadoramente vestidas se insinúan sin pudor mientras van de un lado a otro de la taberna en pos de la clientela.
        Pues yo conozco a Fulanito, que canta como los ángeles y por diez reales le tenemos toda la noche... Habla un hombrecillo calvo con bigotito, dirigiéndose  a la reunión que poco antes había llegado en el carruaje que está aparcado en la esquina. El mayor de todos ellos chasquea los dedos. Un criado vestido a la manera de los cocheros de la época acude a la llamada. Llégate con Aurelio donde él te diga y aquí de nuevo con el cantaor. Los dos hombres salen del local y se marchan en el coche de caballos.
Mientras tanto, José, ha paseado por todas las tabernas de Triana, a ver si algún conocido lo convidaba a media botellita, pero tampoco ha habido suerte. Hoy no es su día. Lo único bueno que le ha pasado es la soleá que le ha escuchado a Frasco en Castilla, que por casualidad estaba allí, alternando con los cabales. Volviendo a casa, ha divisado el carruaje en la puerta de su corral. Le esperaban a él.
         Parece que el día no va a terminar tan malamente. Hoy, José va a beber lo mismo que el señorito, va comer lo mismo que el señorito y a lo mejor tiene ocasión de tocar muslo de la pecadora compañía del señorito, cuya relación junto a la bebida, el cuartito y la depravación provocaron el desprecio de la generación del 98 por el flamenco. Si no hubiera sido por los Machado...
El caso es que José llegará por la mañana feliz a su casa. Los vecinos están de suerte, porque José despierta a sus niños cantándoles siguiriya. Hoy comerán chicha y además su mujer podrá comprar un retal para hacerse un vestido. El cuartito ha solucionado por hoy las tribulaciones de José.



José Luis Tirado Fernández

martes, 3 de septiembre de 2013

HEREJIA, MI PADRE Y EL NAIPE QUE NUNCA EXISTIÓ

Para Ramón Gómez del Moral


            Esta historia viene de lejos, de un tiempo en el que comer era un hecho fortuito y, por provocar esa posibilidad, se hacían cosas asombrosas. Llenar el buche era un listón cuyo desbordamiento era el goce y la satisfacción del ansia de a veces, varios días.
            El hambre le ha dado tantas páginas a las letras como golpes dan las olas en las rocas una noche de tormenta. Y cuántas picardías ha levantado el hambre. Desde las uvas de Lázaro prosiguieron la estela y rondaron, husmeando con las de Caín los pucheros que hierven  tantos miles de famélicos; que el cuerpo de la literatura no tendría esqueleto si  sus hijos no hubieran tenido la oportunidad de narrar sus cuitas. Desde antiguo, hasta el siglo de oro, hasta las hambrunas provocadas por los conflictos bélicos, hasta la posguerra de los cuarenta en España, cuántas líneas, cuánta tinta, cuántas lágrimas. Y lo curioso es que siempre nos lo hemos tirado a risa.

Herejía en la cocinilla de mi madre. Era muy aficionado a los guisos, incluso tenía una receta de arroz con tomate y cuando nos reuníamos para la fiesta, se encargaba él personalmente de hacer la comida. Es curioso comprobar cómo las cocinas en aquel tiempo tenían cerradura, porque eran accesibles desde el patio del corral y había que defenderlas. Podemos ver la llave puesta. Y es que la comida en aquel tiempo era una cosa muy seria.

SE VENDEN PASTELES

            Los trenes de aquella época no eran muy cómodos, asientos de madera, traqueteo, carbonilla, pero era lo que había y la única forma de llegar a los pueblos un poco lejanos a la urbe, ya que a los cercanos se llegaba fácilmente en bicicleta. Nos referimos a los principios de los años cincuenta, cuando España comenzaba a salir de las hambrunas a que fue sometida por la autarquía del franquismo, fechas que supusieron la secuela de aquel sin sentido. En un tiempo en el que abundaban más los piojos que los garbanzos, no debe resultar inverosímil que un simple pastel fuera asunto de los sueños de millones de españoles
            Nunca me contaron dónde compraban los pasteles, pero yo supongo que en los mismos pueblos en que los vendían. Usaban canastos de caña al estilo de los que usaba Emilio el de los mariscos. Herejía me contaba cómo iban los dos un buen día cargados con dos canastos llenos de pasteles; mientras él pedaleaba, mi padre iba detrás en  el trasportín, hasta que el cansancio le hizo quedarse dormido. Cuando se dio cuenta, frenó, comprobando que había dejado caer por el camino la mercancía. Además de vender, canasto en mano, por las casetas, organizaban rifas a la hora de más afluencia de público, en las que el premio era el canasto entero. Iban vendiendo participaciones en forma de cartas de la baraja española, para, finalmente, proceder al corte y ¿entregar el premio? Hasta ahí podía llegar la broma. El naipe premiado jamás había sido vendido. Esos pasteles eran vueltos a rifar, o se vendían en la próxima feria. Cuando se ponían duros, los sumergían en agua con azúcar, los oreaban y vuelta a empezar. Tiempos.

En esta, de mediados de los cincuenta, está mi tío Juan, en el centro, en la feria de Benacazón. Detrás de ellos, puede leerse: "Pasteles a 1´00 peseta"

TE CAMBIO UNA SOTA POR UNA BULERIA

            El de las cartas era mi padre. Siempre las dominó a la maravilla, y no precisamente eran cartas de amor. Lo he visto en la escalerilla, siendo yo pequeño, ir  desplumando a varios golfillos de la plazuela, hasta que de uno en uno, se iban retirando. Durante sus visitas a los pueblos para buscarse la vida, solían también jugar partidas de cartas, con apuestas monetarias, claro que sí. Su juego favorito era el giley, que permite una serie de rondas de envite, hecho que permite a los más aventajados “meter” en apuestas sin interés a los demás, para ir minando poco a poco sus bolsas. También hacían un juego al que ellos llamaban el “cané”, y que se jugaba mucho en la cava de los gitanos, pero ahí no llego yo; ni siquiera sé si es un juego de envite, aunque supongo que sí. Me contaban los mayores de mis mayores, es decir, de ellos mismos, que se entendían no sólo con mirarse, sino en la forma en que respiraba el otro en cada una de las situaciones que iban viviendo. Herejía intentó sin éxito enseñar bailar a mi padre; de lo que estoy seguro, eso sí, es que José sí aprovechó las enseñanzas lúdicas de su amigo.
            Una noche, tras una buena venta y la relajación propia del deber cumplido, entablaron en una caseta una partida con un gitano que también buscaba la vida de feria en feria, pero la carta que le tenía que venir al caló nunca llegaba –para eso estaba allí mi padre- y el final fue un “alégrame el día” en el  cual Herejía metió a su “primo” de cabeza dentro de un barril de agua que allí había, desatendiendo los consejos de mi bato que intentó, o eso me dijo, evitarlo. Incluso le ayudó a salir, impidiendo que se ahogase. Tampoco sé si se lo agradeció, aunque presumo que no. Otro que se quedó buscando el naipe. Y mojado.

José Luis Tirado Fernández

lunes, 2 de septiembre de 2013

CAGANCHO

Dedicado a Orna Timen

Forjó la cadencia pura
tu metal de fragua vieja;
yunque cantor que nos deja
esta dote de hermosura.
Brotó la fatal jondura
que a nuestro tiempo se aferra,
la siguiriya que encierra
el huerto fiel de la cava,
donde plantaste la octava
maravilla de la tierra.

Vino el ángel a buscarte
y te señaló el camino,
reniego yo de mi sino
si no es para venerarte.
Yacen -plenitud del arte-,
cuando los  tercios levantas
los gitanos a tus plantas,
porque de siempre te adoran;
¡si hasta  los niños que lloran
se callan cuando tú cantas!

Sueño de la rebeldía,
vendaval de tu fogata
las finas alas de plata
que avientan tu fantasía.
¡Qué céfiro soplaría
en tu lumbre esa mañana!
No fue la enseñanza humana
ni la voz de la experiencia,
ni te lo prestó la ciencia…
eso… te lo dio Triana.

José Luis Tirado Fernández







domingo, 1 de septiembre de 2013

YO ME QUEDO CON EL CANTE



I
Levante con sus tacones un vendaval delirante,
adorne su pelo negro un rojo de flor sangrante,
robe la luna del cielo y me la tire delante,
que aún sintiendo su grandeza, yo me quedo con el cante.
II
Fabrique con las maderas del arca del almirante
su sonanta, y me dedique su falseta deslumbrante,
le ponga cuerdas de plata y clavijas de brillante,
que aunque divino me suene, yo me quedo con el cante.
III
Parezcan conchas marinas en agitación vibrante,
repicando la cadencia de su estribillo galante;
sea, pues, dulce alboroto que mis ánimos levante,
que aunque traiga primaveras, yo me quedo con el cante.
IV
Suenen sus teclas a gloria y a paraíso distante,
cargue en sus notas talento, de su mente y su talante
frescura le dé al martillo y a sus espectros espante,
que aunque mi espíritu avive, yo me quedo con el cante.
V
Venció el tiempo a la costumbre, y hoy se las da de importante,
pero es ajeno al flamenco, innecesario,  chocante,
caja de remotas tierras, de origen hispanohablante;
no tengo lugar a dudas: yo me quedo con el cante.


José Luis Tirado Fernández

jueves, 22 de agosto de 2013

SIGUIRIYA GITANA

Martillo de mi “consensia”,
déjame “pecá”
porque estoy viendo que la ”vía” es corta,
¡cómo se me va!

Espejos, los espejitos, “mare”,
que “abiyelo” en casa;
se miraba en ellos
la que a mí me falta.

Bastiana, ay, mi Bastiana,
“Majarí“ bendita,
la mejor gitana.

“Desgraciaito” del hombre
a quien “naide” quiere,
va cargando el “desinio”
de la mala suerte.

Calle maldita,
yo me vuelvo al barrio,
que la “bata” mía
me andará buscando.


José Luis Tirado Fernández

lunes, 19 de agosto de 2013

OIDO EN LA BARRA DEL BAR II

             Estos son trozos de conversaciones o soliloquios que los clientes “colocan” al camarero, tomadas a vuelapluma si la pluma, en este caso, fuera una oreja que gravitara el espacio en el momento oportuno.  No son literales, ni me identifico con todas, aunque algunas me han parecido maravillosas. Creo, que son trozos de la vida que el viento lleva y que, si alguien no los capta, mueren en el limbo del olvido. Ahí va la segunda parte.

***
… he comprado un panteón y lo he mandado construir en mármol, pero italiano, me ha costado un pico… también he mandado que el pongan una estatua con una alegoría, una especie de ángel con las alas abiertas y unas letras en bronce con mi nombre…
-Pare, si yo tuviera un panteón como el suyo, me moría tres meses antes…
***
…ando buscando novia, pero no tengo prisa. Estoy esperando que llegue una que me guste, pero que sea delgadita, que mi padre me ha dicho: “canija siempre, que gorda y guarra se pone sola”…
***
…caballero, haga usted el favor  de socorrerme, que llevo tres días sin comer…
-¿Tres días? Pues siga usted jugando con el estómago…
***
…los que aprenden antes a comer solos son los niños de las guarderías, porque les ponen la comida y les dan la cuchara, y ahí te apañes. No sólo aprenden antes, sino más rápido, antes de que le quiten el plato…
***
…voy al psicólogo porque me da miedo la oscuridad. –A mi me da miedo la luz, sobre todo cuando llega el recibo…
***
…cubrir con el pelo de los lados de la cabeza la calva de la parte superior, ya sabes, como Anasagasti, creo que le llaman el cruzado mágico, me parece ridículo. Pero en un sacerdote, sospecho que es pecado de vanidad…
***
…Me dice viejo a mí… y tiene seis meses menos que su abuelo...
***
…un café con leche y me corta usted un mollete, la parte de abajo muy finita… y me pone usted la de arriba…

José Luis Tirado Fernández

lunes, 5 de agosto de 2013

LOS CIELOS QUE PERDIMOS

Para Rafael Medina


Traslúcidas sabanillas que ya nunca gozaremos,
apuntes de anhelos rotos sin cuerpo para cogerlos,
no sonaba el añafil que anunciara el atropello
sino el descuido cobarde de quien pudo defenderlo;
ganó la ley del mercado, intereses y provechos
impusieron por la fuerza la nueva Babel de acero.

Foto de José Luis Galván


Llora Romero Murube desde su balcón de almendros;
ojalá que sean sus lágrimas, si no júbilo, fiel riego,
que sus ánimos repartan  lucidez y buen criterio
y que devuelvan las luces a los que van de modernos.


Foto de José Luis Galván



Más no llores tú, Sevilla, pues volverán otros cielos
y desnudarán de añiles las flores de tu lamento;
no viertas ningún suspiro por los hijos que se fueron,
podrás escuchar su canto cuando declamen sus versos;
mírate en  las cosas bellas que pueblan tu firmamento
y deja al amor que esculpa las volutas de los sueños.

Postal antigua

José Luis Tirado Fernández

domingo, 4 de agosto de 2013

LO QUE EL TIEMPO DA, LO QUE EL TIEMPO QUITA, LO QUE EL TIEMPO PONE





            Es el título de una puesta en escena  de José Luis Ortiz Nuevo y que cerró la Bienal de 2004. Tuve el gusto de estar presente con mi padre y Paco Menudo, el que, junto conmigo, aparece en esta foto de 1976, en el que estamos colaborando con una de tantas causas que en aquellas fechas se prodigaban. El sitio, la Asociación de Vecinos “Unidad” del Polígono San Pablo; el escenario, una humilde tarima, un pupitre y unas sillas de colegio en las que se celebraban las famosas asambleas de vecinos de aquel tiempo un tanto revuelto. Y flamenco, claro.

El dominio del compás
            Paco Menudo no es un guitarrista académico, pero tiene un sentido del compás que para sí quisieran muchos guitarristas, y yo. Puede mantener una conversación mientras toca, nada le entretiene el reloj. Es la teoría de Rafael Mendiola puesta en práctica. <<Niño, dile a quien presume de compás que te haga uno por soleá; háblale mientras lo hace, y comprueba si lo pierde o no.>> El reloj interno es algo con lo que se nace. A mi precisamente no me lo dejó mi bato como herencia.

Vuelta a la foto
            Me ha parecido un buen pie de foto para este documento: lo que el tiempo da, lo que el tiempo quita, lo que el tiempo pone, puede ser un resumen del primer vistazo con que se contempla. Nos dieron ese tiempo para gozarlo, el tiempo nos quitó esas cosas tan maravillosas que vivimos y nos puso luego otras más accesorias e intrascendentes y sin las que sin embargo, hoy, no sabríamos vivir. En fin, un jirón de nuestras vidas que, por casualidad, hoy he encontrado. El único espectador que aparece en la foto es un viejo anarquista que frecuentaba la Asociación y al que apodábamos “Durruti”.

José Luis Tirado Fernández


viernes, 2 de agosto de 2013

OIDO EN LA BARRA DEL BAR

            Estos son trozos de conversaciones o soliloquios que los clientes “colocan” al camarero, tomadas a vuelapluma si la pluma, en este caso, fuera una oreja que gravitara el espacio en el momento oportuno.  No son literales, ni me identifico con todas, aunque algunas me han parecido maravillosas. Creo, que son trozos de la vida que el viento lleva y que, si alguien no los capta, mueren en el limbo del olvido.
***
            …un vendedor de mi empresa se dedicó a asegurar a los vecinos de la vega de Triana, humildes habitantes de las casas construidas alrededor de los antiguos tejares…
            ….al año siguiente me tocó a mí ir a cobrarles las primas, que en aquellas fechas eran anuales. Les informé de que no tenían cubiertos los daños producidos por fenómenos de la naturaleza, puesto que en la póliza quedaban exentos por tratarse  de terrenos inundables. No creían que pudiera haber alguien tan honrado… querían linchar al agente que les aseguró… por supuesto nadie me pagó la prima…
***
            …me han trasplantado de medula y sé que esto no se acaba aquí, pero estoy preparado.  Considero todo este tiempo como un cominito que Dios ha querido adjuntar al árbol de mis días… No me quejo de nada… la vida es un don maravilloso que  no nos pertenece…
***
            …los amigos  malos son preferibles a los amigos buenos, porque se ven venir.
***
            Una señora entra en el bar y se dispone a entrar en el retrete (léase W.C. como eufemismo) Pregunta: ¿Dónde está la luz?  En el techo… contesta el camarero.
***
            …me dio un infarto pero me duché y se me quitó enseguida. -Pero, ¿habrá ido usted al hospital, no? -¿al hospital, para qué? le estoy diciendo que me duché y se me quitó…
***
            …el “imposible” era un zapatero remendón que recogía los zapatos en mi pueblo. Se le quedó  ese nombre porque los vecinos le entregaban los zapatos para arreglar en muy mal estado…
… algunos le entregaban sólo los cordones…
***
…pare, préstame usted cien euros pa ´pagar la luz.
…pos ´no se va a llevar tiempo la luz encendía…
***
            …la noria la inventaron los chinos por necesidad, aunque en realidad parece de procedencia y uso árabe, - la que llora-, del que procede el vocablo na‘úra –cuánta poesía-, ya que el agua al resbalar por ella evoca el llanto en su sonido.  
***

Posiblemente, habrá una segunda parte.

Por la transcripción,

José Luis Tirado Fernández

miércoles, 31 de julio de 2013

BOHÓRQUEZ SE EQUIVOCA

No nació este blog para la crítica del flamenco ni ninguna de sus actividades, tanto artísticas, como de opinión, prensa o e enseñanza. He narrado alguno de los espectáculos a los que he acudido explicando –a mi manera- lo que he visto. No sé si estoy capacitado para ello. Después de diez o doce horas tras la barra de mi bar, me sirve de desahogo. Como los poemas que escribo.
Estas líneas son producto de mi asombro, en principio, y de mi incredulidad, en segundo lugar, tras haber leído en ocho días tres columnas de Manuel Bohórquez –critico de flamenco del Correo de Andalucía- en los que ataca duramente el libro de Ángel Vela “Triana, la otra orilla del flamenco”, cuya presentación fue anunciada en este blog hace un par de semanas. El corto espacio de tiempo y la reiteración sobre el tema me llevó a sospechar un posible plan para aumentar la venta del libro -de hecho yo ya tengo dos amigos que quieren que se lo mande-, pero cuando deseché la idea, porque creo que ambos personajes son absolutamente honrados, aprecié un ensañamiento por parte de Manuel que todavía no me explico. Vamos al turrón.

La crítica.
Toda actividad humana es susceptible de ser criticada debido a que los seres humanos no somos perfectos, y por lo tanto, nuestra obra tampoco. Esa crítica puede ayudar a aquel a quien se hace, siempre que esté fundamentada y se haga dentro de unas formas correctas y cordiales. Cuando se apartan de la razón o pierden esas maneras, dejan de ser críticas y se convierten en agravios personales.
            La crítica es, también, una forma de comunicación entre personas, y por lo tanto, en ella debe prevalecer la educación y el respeto por el criticado. Cuando Bohórquez utiliza palabras como “no hay por donde cogerlo”, está faltando a esas normas y convirtiendo su escrito en un libelo cruel.

La investigación y el flamenco.
            En el comienzo del libro de Stephen Hawking “Historia del tiempo”, en los agradecimientos, dice el autor: <<Alguien me dijo que cada ecuación que incluyera en el libro reduciría las ventas a la mitad. Por consiguiente, decidí no poner ninguna en absoluto>>
Ignoro si es posible acometer la escritura de un libro sobre flamenco sin aportar ninguna fecha o lugares de referencia, me parece imposible; pero aburren. A mí me aburren. Los soslayo y paso a otra cosa. En libros de Bohórquez he leído auténtica literatura sobre la vida de Tomás, El Canario, Gerena, etc.… y muy buena por cierto, salida de su pluma. En qué año nació tal o cual cantaor, me da lo mismo. Si me habla de su estilo, atiendo más. Si me explica si era un buen ligaor, o largo, o cita su escuela, me ilustro. Si incluye un Cd explicativo, aprendo.
            El modelo matemático que propone Manuel en estos últimos artículos no me complace. En uno de ellos llega a decir: “Con Frasco el Colorao, que era el primer misterio que había que resolver…” Esto es lo más grande del mundo. Le está diciendo a un tío lo que tiene que escribir en su libro…

El dogma del rigor histórico de los datos
Conozco poco a Bohórquez y no he convivido con él lo bastante –prácticamente cero-, como para hacer un análisis exhaustivo de su personalidad. Le leo, sí, desde mi juventud, en el correo, como critico de flamenco y hasta ahora, nunca me había dado muestras de esa intolerancia cuyo penacho ha ostentado estos últimos días.
Le he jaleado en su blog y me he identificado con él  a menudo a través de su pasión por Tomás Pavón y su escasa –ya quisiéramos los flamencos disponer de más cositas del genio- obra, pero eso no significa que tenga, como han hecho algunos de sus seguidores, decir que no voy a comprar el libro sólo porque él ha dicho que es malo; todo un pontífice. Supongo que de ahora en adelante el que escriba un libro de flamenco deberá contar con el “nihil obstat” de Bohórquez, o enunciar en el prefacio el juramento de “derramar hasta la última gota de sangre si ello fuera necesario en el afán por hacer resplandecer la veracidad de los datos que en la obra se aportan”. Demasiado para el cuerpo.

La luz del entendimiento
            Sigo sin entender el porqué de estos artículos, pero creo que, si de verdad han sido alguna vez amigos, como yo tenía entendido, Manuel y Ángel deberían hablar. Nada más; de ahí puede salir alguna luz. Y digo que no lo entiendo porque, además, y de golpe, Bohórquez se ha enemistado con mucha gente que antes admiraba su obra y opiniones y me temo que, a  partir de ahora, en cualquier dato que aporte, va a tener que cerciorarse muy mucho de la veracidad, autenticidad y carta de naturaleza del mismo, ya que va a tener muchas escopetas cargadas esperando el patinazo. Yo no tengo escopeta; como digo, los datos los leo pero no los considero. En mi opinión, vale más una patá del Carpeta que cien artículos de investigación flamenca.

            Si damos por bueno lo que dice Manuel sobre que Ángel ha aportado poco o nada a la historia del flamenco, él, con destruir, ha aportado menos. Saludos para todos.

domingo, 28 de julio de 2013

ZURRAQUE


Vino ayer a buscarme una letrilla
y el deje de su estilo solearero,
el más fiel, más dulce y alfarero
flamenco modelado sobre arcilla.
Templo de la luz más cierta, joyero
que más que patrocinio de esta cilla
es apócrifa marca de esta orilla
y trocha del empeño rociero.
No sé por dónde ni por dónde no
o si antes o después vendrá su lira
de nuevo a verme, pero digo yo
que se impondrá su voz a la mentira
que niega al arrabal donde nació
la patria del jardín donde respira.

José Luis Tirado Fernández

martes, 16 de julio de 2013

NUEVO LIBRO DE ÁNGEL VELA: TRIANA, LA OTRA ORILLA DEL FLAMENCO

Ángel Vela presenta el miércoles dia 17 un interesantísimo libro, como todos los que publica, pero que en esta ocasión tiene al flamenco como referente. Y a Triana como telón de fondo; una combinación que a los que amamos esto y lo otro, nos puede hacer felices en su lectura. Será en el hotel Zenit, en Pagés del Corro 90, a las 21.00 horas. Yo voy.


domingo, 14 de julio de 2013

LAS MANOS DE MATILDE CORAL


¿Quién luce sus jechuras con ese garbo
y cobija el flamenco bajo su palio,
quién le roba a la lluvia las nubes blancas
y las cose en el vuelo de sus enaguas,
quién desmiente el vacío, quién con las manos
atrapa las estrellas del Altozano?


¡Cómo se abren tus manos!
parecen claveles grana
que lloran si rompe el aire
la siguiriya gitana:

<<Que yo no viera
 la luz del día
si mis ojos cubrieran
esas manitas.>>

Puntalitos son tus dedos
porque sostienen la llave
con la que abres promesas,
 enseñando lo que sabes,
 y finos broches de oro
con los que cierras el baile.
Cuando Triana resuena
con sus acordes triunfales,
te duele como un cuchillo
la soleá del Zurraque:

<<La corona de Triana
tiene su quinto puntal
la elegancia en esos pasos
que da Matilde Coral.>>

Prendida en los dedos lleva
la plenitud de la gloria
y al giro de sus muñecas
las penas se vuelven rosas,
se revelan los misterios:
no son manos, son palomas,
leves suspiros que ciñen
los firmamentos que adornan.

¡Qué colocación de brazos,
qué planta más portentosa!
¿Quién te ha prestado, flamenco,
abnegación más hermosa,
quién más largueza en su temple,
quién huella más primorosa?
Como fue, ¿quién hace el tango?,
soleá, ¿quién te da forma?,
 ¿quién te marca?, bulería,
siguiriya, ¿quién te adorna?,
¿quién te maneja, farruca?,
sevillana, ¿quién te borda?,
¿porqué a las luces del alba
pinta siluetas pasmosas
y a los cantes de la fragua
envolturas tortuosas,
porqué gritan los jazmines
 cuando Matilde los toca?
¡Qué difíciles los versos
que van germinando ahora
y cuánto tiempo anduvieron
esperando en la memoria!




La Paulova en la danza, fiel consejera,
Terpsícore su musa, la inspiradora;
el flamenco es Triana y en su solera,
siempre tuvo en Matilde su bailaora.


José Luis Tirado Fernández