El flamenco es un arte y pertenece a los artistas. Lo demás, es un exudado de su propia condición.

sábado, 30 de mayo de 2015

AMOR DE MAYO


Él le acaricia la cara
y alumbra con su sonrisa
el cendal de su vestido
y el prado de sus mejillas.
Ella inclina la mirada
de timidez fugitiva
replegando entre los tules
sus piernas de bailarina.
***
Él le dice que la quiere
con toda la artillería,
y se entrega a su refugio
de nimbos y de caricias.
Ella le ofrece su nido,
el frescor de sus cortinas,
su salón lleno de espejos,
su vestíbulo de ninfas.
***
Él dispara los cañones
de su pasión contenida
y alza, delicadamente,
el fruto de su conquista.
Ella recoge el presente
alcanzado en tierras frías
y lo abriga entre los pechos
como si fuera su cría.
***
Él la envuelve por el cuello
con la seda de su insignia,
y estrecha su corazón
con el satén de la brisa.
Ella esconde su sonrojo
entre emociones furtivas
y le agradece al amante
su calor y compañía.
***
Él la salva de la gente
retorcida y con malicia,
y la ampara de las voces
que esparcen odio y mentira.
Ella esquiva la pelusa
de las hojas de la ortiga
y florece en los laureles
de un ciclo que no termina.
***
Él regresará mañana
para ofrecerle otra dicha,
y volverá a arrodillarse
a los pies de su barquilla.
Ella seguirá esperando,
viendo pasar los tranvías,
pero no pondrá a sus niños
pañales, por más que digan.

Él se llama José Antonio,

Ella se llama… Sevilla.


Foto: Diario As


José Luis Tirado Fernández

lunes, 13 de abril de 2015

OIDO EN LA BARRA DEL BAR XI

Un niño es preguntado por el maestro, en el colegio, por su filiación.
¿Tu padre? Mi padre es cura.
¿Tu madre? Monja.
Colgaron los hábitos…
¡No! Se los echaron pa’rriba…

***

Una monja sorprende al cura sobre una de sus compañeras, con las faldas subidas.
¡Pero padre…!
Nada hija, la estaba poniendo una inyección
Pues abróchese usted la sotana porque tiene la jeringuilla fuera…

***

…Yo debía ser el más tonto del patio. Allí había gente “guardada” por haber robado millones. A mi me metieron por llevarme tres chapas de uralita de una obra…

***
-Ha muerto el cura que me casó.
-Tó se paga en esta vía.

***

Lo atropelló en un paso de cebra, quedó tendido en el suelo. El del coche dijo: ¡Ten cuidao! El herido respondió: Ahora, ¿qué le vas a dar, pa´tras?

***

Yo estaba en medio del salón. Una voz ordenó:
-¡¡¡ Los invitados del novio, a este lado, y los de la novia a este otro !!!
Yo seguí en el centro, la voz volvió a ordenar:
-¡¡¡ Los que se han movido pueden irse, esto es un bautizo !!!


José Luis Tirado Fernández

ANTES DE QUE MUERA EL ECO


                Conocí un tiempo en el que las hermandades pagaban las saetas. Hoy, en una triste minoría, algunas siguen haciéndolo, sin atender al espíritu de su naturaleza, la médula misma de su razón de ser: una oración que se canta. Hay algunas variantes, dignas de estudio, en un fenómeno que prolifera en la actualidad: las saetas de aficionados que igual en la calle, a las Sagradas imágenes que procesionan en los pasos, que en eventos cofrades –en los cuales participo y a cuyo género he dado en llamar  “saeta de salón”-, en los que habitualmente se canta a un cuadro, cartel,  o excepcionalmente a una imagen tridimensional de Jesucristo nuestro Señor o su Santísima Madre, dan lo mejor de sí mismos con la voluntad del mundo, pero que en ocasiones nos ofrecen estrafalarios, pintorescos y patéticos intentos por ensalzar a Dios con el cante.
                En la calle, la caridad de las bandas de música que interrumpen esos esperpentos, nos alivia, excepto cuando la hermandad tal es de silencio, caso de la Soledad de San Lorenzo, la cual recibe a la entrada de la Virgen un aluvión de oraciones que se mezclan, las de pago, muy dignas y bien ejecutadas, y las de aficionados, con muchas ganas. En los salones, el público asistente, cada vez más estoico y más escaso, se traga lo que le echen.
                Otro fenómeno es el de los chavales de “La copla” que se han arrimado a la cuestión y que son celebrados por el respetable que les reconoce cuando cantan, por haberlos visto a través de la caja tonta.  Me han contado de uno del programa que le cantó a un crucificado y fue abucheado. “Porque tengo los pies clavados, que si no…” debió pensar el Cristo.
                En todos los casos, profesionales, que generalmente lo hacen bien, los aficionados, buenos y malos, y los copleros de Canal Sur, la saeta se ha hecho demasiado ampulosa, quizá recargada y de una duración insoportable. Entre todos la mataron y ella sola se murió, podremos contar un día si antes nadie lo dice o entre todos hacemos algo. Que una saeta de Torres o de la Niña de los Peines duraba un minuto, carajo, y la de Manuel Cuevas, magnífico, insuperable, fantástico, que rompió la madrugada y todo eso, pero duró cuatro y medio. Y el nombre, SAETA, nos conduce a su primitiva intención, un dardo que surca la noche e impacta en la misericordia de aquel que perdona siempre. Breve, eficaz, donde es el sentimiento la primera intención, por delante de la técnica, el talento, la calidad de la letra o la voz.
                Nuestra Semana Santa, y no sólo la saeta, se ha subido al carro del “citius, altius, fortius” olímpico y no deja de ofrecernos nuevos registros, tanto de chicotás, sólos de corneta, rumbitas de Los Chunguitos a tiempo de marcha, costaleros con los ojos tapados y  saetas con machos redoblaos.
                Estoy deseando que llegue la Semana Santa próxima. No puedo dejar de aportar mis humildes, como siempre, opiniones. Porque así la siento, porque la he mamado, porque la amo, porque la he vivido, porque he crecido a su sombra. Porque he escuchado una jartá de saetas.
Y porque este año me ha dado la vena crítica.


José Luis Tirado Fernández

domingo, 12 de abril de 2015

QUEVEDILLAS DE PASIÓN


Y pues pasó, Dolorcitas,
nuestra Semana Mayor,
te ofrezco con estos versos
la humildad de mi opinión.

Antes de empezar la fiesta,
el Consejo se coló,
queriendo imponer el orden
allí do siempre faltó.

Cuando se lo habían creído
les cortó el rollo el Cecop
y a viejos itinerarios
de nuevo les obligó.

¿quieres arroz, Catalina?
pues dos tazas, vive Dios,
que se te quiten las ganas
de caer en tentación.

En otro orden de cosas,
y hablando de “la calor”,
llegó el Domingo de Ramos
rubio como nunca, el sol.

Por su causa se volvía
ardua la respiración
y bajo los antifaces
tórrida la sensación.

Algunos se destocaban
raudos, sin ningún pudor
no ya fuera de las filas,
sino en plena procesión.

Esos buenos nazarenos
que completan la estación
sin salirse de la fila,
son dignos de admiración.

Que estación de penitencia
no es sólo satisfacción,
pues cuando bastos dibujan,
hay que aguantar el tirón.

Otras causas de tormento
que aumentan la devoción
son los malditos parones
por la masificación.

No admiten “númerus clausus”
las hermandades de pro,
sin atender argumentos
ni venirse a la razón.

Que los nazarenos vayan
dispuestos de dos en dos
es lo de toda la vida,
no puestos a repelón.

Si adocenan a los cirios,
ya no entiendo la función
del diputado de tramo,
¿por dónde, por dónde no?

La segunda madrugada,
parece la solución,
pero ¿lo pone en las Reglas
de alguna corporación?

Ya comprendo, Bourrelier,
se cambian y se acabó,
a otra cosa, mariposa,
vamos con otra cuestión.

Decir café para todos,
como el remedio mejor
es un disparate grande
y produce confusión.

No se puede contentar
a toda la población
ni encender por los dos cabos
la vela de la aprensión.

Son cojones  las premisas
de una buena decisión,
que la que aconseja el miedo
son de canguelo y mojón.

Así que a currar, muchachos,
a rematar la misión,
y a poner peras al cuarto
a quien vaya de matón.

Aquí se encienden las luces
y se echa imaginación
o acaba el Consejo entero
como el gallo de Morón.

Dios mio... ¿Qué he hecho yo para merecer esto?


José Luis Tirado Fernández




sábado, 11 de abril de 2015

SILLITAS PLEGABLES

NO OPINABLE: Hay personas que hacen mal uso de las sillitas plegables.

OPINABLE: Deberían prohibir los cuchillos porque hay personas que hacen mal uso de ellos.

NO OPINABLE: Usted tarda más en levantarse del suelo que de una sillita plegable.

OPINABLE: Deberían prohibir sentarse en el suelo.

NO OPINABLE: La gente que hace botellona no usa sillitas plegables.

OPINABLE: Deberían obligar a todo el mundo a usar sillitas plegables, así se evitarían las botellonas.

NO OPINABLE: Las sillitas plegables molestan sólo en Semana Santa.

OPINABLE: Deberían prohibir la Semana Santa.

NO OPINABLE: Personas mayores sin  recursos para sentarse en una silla en la carrera, ven la Semana Santa porque gracias a las sillitas plegables pueden hacerlo.

OPINABLE: Que la vean por la tele.

            Y poco más. Ah, bueno, sí, Don Antonio Burgos, mi admirado escritor, poeta y novelista, plantea el tema como una guerra entre los barrios y el centro. Una guerra sin batallas, porque las tienen ganadas de antemano. Los que van a prohibir las sillitas plegables, todos, tienen sillas en carrera. Algunos de válvula. Una última consideración.

NO OPINABLE: Algunas personas hacen mal uso de las sillas de la carrera oficial


OPINABLE: Deberían prohibir las sillas de la carrera oficial.

José Luis Tirado Fernández

jueves, 26 de marzo de 2015

ROPILLA


Cantaba la Niña de los peines:
“En venta yo,
mi ropita en venta, mare,
¿quién la quiere comprar?
que te la vendo por poquito dinerito,
mare, la endiño fiá.”

Nunca presumo yo de eso:
mi camisa es de Villela,
con los botones de hueso.
***
Se lo imploraba a mi musa
y me inspiraba mirando
los ojales de tu blusa.
***
Se te pegó en el corpiño
la paja de aquel granero
donde me diste cariño.
***
O tiene pecas el cielo
o son lunares celestes
los que tiene tu pañuelo.
***
Al resguardo de mi abrigo
permanecen las candelas
de sol que se fue contigo.
***
No tires por los jardines
que se emborronan los folios
blancos de los calcetines.
***
La fuerza del aguacero
me dejó como un pestiño
las alas de mi sombrero.
***
Mariquilla, estate quieta,
déjate de travesuras
que me arrugas la chaqueta.
***
No sé quién me creerá,
pero el Domingo de Ramos,
me visto por soleá.


José Luis Tirado Fernández

martes, 24 de marzo de 2015

QUEVEDILLAS




No hay mejor literatura

que aquella que te divierte,

la que en sonrisas convierte

el rictus de la amargura.

 La que en sutileza advierte,

la que al cabo es travesura

y es exacta cuadratura

del circulo de la muerte.

***

Gran bohemio, mal vecino,

manirroto y suntuario,

buen poeta, propietario

del don de lo libertino.

No te arriendo tu destino,

pues temo mucho, Rosario,

que necesite a diario

el favor de tu chumino.

***

Echaba penas al viento

si no acoplaba la cuenta,

y cantaba las cuarenta

a la ocasión del momento.

Su liberal pensamiento

era un foco de tormenta

y una brújula sedienta

su culo de mal asiento.

***

Funámbulo y pendenciero

compañero de la aurora,

corazón que se enamora

sin fundamento certero.

Callejón del tinajero,

corral de la cantimplora,

no corta el mar, sino llora,

si a hueco suena el caldero.


***

Era una noche estrellada

y sin embargo, llovía;

en una alberca vacía,

una mariposa, nada.

A eso de la madrugada

cuando más bebido había, 

salió de la sacristía

con la bragueta mojada.

***

Despertóse el malhadado

dentro de una mancebía

y el  polvo que lo cubría

era un polvo bien pagado.

Oh, príncipe del pecado,

héroe de la picardía,

muera yo, también un día,

de ese polvo enamorado.

***

En dónde, ¿dónde andará?

¿por dónde se fue la luna

pues en ella su fortuna

colgada en su cuerno va?

Temprana la soleá,

en su llanto desayuna

el zumo de la aceituna

con los panes de Alcalá.

José Luis Tirado Fernández

martes, 17 de marzo de 2015

CANTAORES VIEJOS


                Esculpen en los oídos estrépitos de tormenta concebidos en los golpes del cincel de su frecuencia; los viejos alzan el macho y el candil de la experiencia, maldicen, miran de reojo, levantan la ceja izquierda, suspiran y se acomodan,  se paran, buscan, observan, ven de soslayo las caras, y si nada les molesta, adornan con su quejío la premisa de la fiesta.
                Los cantaores viejos disimulan lo que cantan, pero cantan lo que piensan, entonan letras de hiel, no guardan las apariencias,  reniegan resueltamente del entorno hostil, recelan del halo presuntuoso de quien paga las bandejas, desdeñan el pan que ganan cuando amarga la corteza, así que el hambre les doble y las tripas les retuerza.
                Por eso, con el primer temple, importan, venden la pena, arrancan sin previo aviso, vista al cielo, suplican, ruegan;  en los pliegues de los párpados añejo dolor encierran, y en los surcos de la frente saber de pasadas épocas.
                Salen, y cuando salen,  con la garganta y la lengua, manifiestan su caudal, invocan su parentela y se acuerdan de sus muertos hasta que por fin asientan en el compás del bastón sus  voces de plata vieja.


José Luis Tirado Fernández

lunes, 16 de marzo de 2015

TESTIMONIO GRÁFICO. MANOLETE EN LA FERIA DE SEVILLA



                Esta foto me la facilita Manuel Benítez, ilustre novillero, flamenco y sevillanista donde los “haiga”. Está tomada a mediados de los años cuarenta en la Feria de Sevilla. Los personajes que aparecen a su alrededor, populares y cotidianos en el real, son, según me cuenta Manuel:
Con el número 1, Pepe Benítez, su padre.
Con el 2, Pepe Valencia, el saetero de la Hermandad de los Gitanos, cuyo azulejo luce en la calle Cuna.
foto del blog “Esa Sevilla”
Con el 3 el famoso “Conde de las natillas”, José Martínez López, maestro confitero de “La Campana” y componente de la peña humorística “Er 77”
 
imagen del blog “Desde mi torre cobalto” de Emilio Jiménez Díaz.
Con el 4 Pepe Cordero “El corbata”, gandinguero del mercado de la Encarnación y con el 5, “El Loqui”, pescadero del mismo mercado.


domingo, 8 de marzo de 2015

EL VIERNES, DARÉ EL PREGÓN DE LAS SIETE PALABRAS

En el Círculo Mercantil, calle Sierpes 65, pronunciaré, Dios mediante, el Pregón de las Siete Palabras. Agradeceré su compañía a todo aquel que, no teniendo nada mejor que hacer, decida presentarse en el salón de actos, a las 20.30. Va a salir bonito.


sábado, 24 de enero de 2015

MÁS LETRAS FLAMENCAS

Letras flamencas

Ay, Dios mío,
el día que Dios se entere
lo mucho que te he querío

Si te suenan a Triana,
no me digas que no sabes
dónde suenan las campanas.

Me propuse ser un día
fanático de la verdad,
mira tú que tontería.

Decía que era mi amigo
con la mano en el puñal…
Jesús le mande un castigo.

Vete, consuelo,
que te corte la trenza
tu peluquero.

Ayer te quise decir
lo mucho que te quería,
pero no te pude hablar
con la ropita tendía.

Una tira triquitraque,
un lápiz de guachindé
y un onza chocolate.

De tal manera,
que aquella que no se casa
moza se queda.

José Luis Tirado Fernández



OIDO EN LA BARRA DEL BAR X


                …he estado esta mañana en el médico. - ¿Qué te ha dicho? Que si tengo pagado el último recibo del Ocaso…
***
                …y tengo ya tantos libros que no me caben en las estanterías, así que tengo un problema, no sé si regalarlos o devolverlos…
***
                …Por favor, un café con leche. -¿Algún dulce, señora? –No… no como dulces, sólo los que me regalan…
***
                …me caso y me compro un piso bajo en la calle Arroyo, viene la arriá y llega el agua al techo, me mudo a un cuarto en la calle Sol, se pone mi hijo malo y el médico me dice que sin ascensor, no sube, me mudo a un séptimo con ascensor y llega un terremoto que me tembló hasta el bigote, estuve tres días durmiendo en el aeropuerto con mi mujer y mis niños… la verdad es que ya no sé dónde irme a vivir…
***
                …tan guarra, tan guarra, que antes de lavarle la camisa al marido le compraba una nueva…
***
                …y mientras que uno me afeitaba el compañero le decía que el perro es el animal más listo de todos, y el otro que el gato, y así durante toda la faena. Al final, me levanté y les dije a los dos barberos: ¡El animal más listo es el chivo, que se deja la barba para no tratar con ustedes!

***

                …¿Cuándo le vas a poner las peras al cuarto a ese fanfarrón? – Déjalo que ande, que así  le veo mejor la cojera…


sábado, 17 de enero de 2015

UN TESTIMONIO SOBRE ENRIQUE “EL ALMENDRO”

             
                 Mi  querido y más que admirado profesor Don Manuel Filpo Cabanas, me remite un escrito, que por su calidad literaria, valor sentimental  y legítima joya de las vivencias de la Sevilla de aquellos años, reproduzco entera, sin retoques ni adornos. No le hacen falta. Juzguen ustedes mismos.


El Almendro

<< Lo dijo Antonio Machado: «Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo despertar». Pues tu semblanza sobre El Almendro, fotografía incluida, despertó muchos recuerdos de mi infancia y juventud. El dormitorio de don Enrique y doña Rosalía pisaba el de mis padres, lugar de mi nacimiento en un caluroso 24 de julio de 1940 en la calle Santa Ana, 18. En muchas ocasiones mi madre esperaba la llegada de don Enrique para ofrecerle en la planta primera una silla para que descansara, dada su obesidad. Lo vuelvo a escuchar con su voz profunda tallada por el cante, entrecortada por el esfuerzo: «Doña Mercedes, muchas gracias, estas escaleras cada día se vuelven más altas… ¡qué bien me viene este descansito! Muchas gracias».
Solo la familia Ortega tenía teléfono, el 27.0.12. No resulta necesario decir los ofrecimientos para que lo usásemos. Ahora, cuando desde mi actual domicilio, justo enfrente de la casa, observo los dos balcones, me aumentan las vivencias de una querida familia envuelta, como tantas, en las muchas dificultades de una posguerra que, aunque siempre indeseada, creaba unos lazos de sinceros afectos próximos a un cariño sin paliativos.
Llegados los fríos de diciembre, veo a doña Rosalía con toquilla y permanente sonrisa, ojos negros, tez blanca, moño de pelo salido de un cuadro de Romero de Torres, contrapunto de un marido con señorío y curtido en los ruedos de la vida. Cada cual con sus rasgos apaciguaban algunas trifulcas entre los dos hijos varones: Enrique, el mayor, rubio, funcionario destacado de Hacienda y Manolo, sano, de generoso físico, pero algo tarambana. Rosa y Amalia eran dos bellezas impresionantes. La primera, casada con el banderillero Antonio Almensilla, era el prototipo de la mujer gitana andaluza, cariñosa, dicharachera. Le decía a mi madre: «Mercedes, tu hijo crece para mejor: más guapo y buen mozo», entre mis rubores adolescentes… La segunda no quedaba atrás, más dulcificados sus rasgos pero de bondadoso trato. Amalia tuvo tres hijos;  el mayor, Enrique Henares, abogado, dio un Pregón de Semana Santa hace unos cuatro años. 
¡Agua, por favor, cerrad los grifos un ratito! Constituía una frase que resonaba en el patinillo porque la presión no permitía que subiese a las plantas altas. Igual las escaleras impregnadas con  frecuencia por los gratos olores de los platos que intercambiaban el grupo de los siete vecinos. ¡Qué tiempos …!



«¡Señorita, póngame con Jerez, sí, ya le llamé antes pero sigo sin línea… ¿Que no es  posible? Por favor, hágalo…!». Expresiones altisonantes que resonaban en la calle cuando don Enrique necesitaba hablar para atar las representaciones vinícolas.
Ahora, cuando uno se hace mayor sin saberlo, se activa una infancia dormida, preludio del misterioso círculo vital. La familia de los Ortega y la del bajo, Heredia, gitanas de porte y clase, contribuyeron a que entendiese la vida con sus diferencias. Comprensión basada en algo fundamental: un profundo respeto que, inevitablemente termina en afectos profundos.
Termino con una disculpa. Tus trabajos —el adjetivo ‘magníficos’ lo encuentro raquítico— me llegaban por eso que llaman Span. No sé de dónde saqué el alarmismo de que los borrase sin abrir, y sin más. Hasta que no hace mucho me dijeron que no pasaba nada. Entonces allí encontré algunos de tus sorprendentes por estéticas, amenas, instructivas y elaboradas publicaciones.  
Gracias por tus envíos. Besos para tu mujer y parabienes para la familia.
Un abrazo,  >>



  



miércoles, 7 de enero de 2015

EL “LIGAO”, UNA DEMOSTRACIÓN DEL MANEJO DEL COMPÁS

                   En este blog, con anterioridad, tratamos de dar una opinión personal sobre lo que significan los tercios en el cante. Aquí:


                   Viene a cuento porque en el "ligao", que es el tema a tratar en esta entrada, los tercios tienen una importancia fundamental ya que lo que se liga cantando, precisamente, son los tercios, modificando la estructura del cante, uniendo, dos o más en algunos casos, o encadenando en un solo tercio toda una estrofa, como en esta soleá del Zurraque que nos dejó Antonio el Arenero,

Si a ti te quiere tu mare
                                                 y a mi me quiere la mía                                                
y a ti te quiere de noche
y a mí de noche y de día.

quien la realiza sin respirar, de un tirón, es decir, en un solo tercio.


                ¿Se "istingue"? Pero, como casi siempre, como paradigma del cante, cito a Tomás

Amapolas de un trigal
corté flores de un almendro
y amapolas de un trigal
y comparé sus colores
con los tuyos, soleá,
cuando me hablas de amores


1:08 Convierte dos estrofas en un tercio, sin respirar.
1:23 hace lo mismo en la ”e” de “colores” en una hermosa escala.

                   Por lo general, todos los cantaores ligan, aunque se den casos y casos; hay otros que se lo tragan, suave, profundo, y otros que se paran. ¡¡¡Pero pararse hay que pararse!!! Claro que sí, amigo, me has pillado, pero pararse cuando se debe, porque hay primeras figuras, y no señalo, que se paran cuando no deben, a verlas venir (compás). Y están ahí, viviendo de eso. De otros se dice que ligan poco; a lo mejor es que no tienen esa capacidad, o, en honrosos casos, cargan toda la melodía en medio de las estrofas. Eso tambien es cantar bien, pero, personalmente, prefiero el “ligao”
                   A veces, se puede ligar con una frase que no corresponde a la estrofa original, alguna palabra suelta, óles o un embuste; tenemos un ejemplo en estos fandangos de Caracol, en los que suelta un “porque” de su propia  cosecha entre los dos versos “Carmen la portuguesa (liga en 1:20) los lleva p´acá y p´allá…” El que puede, puede.


                   Tres elementos fundamentales tienen que darse para mantener un “ligao”; en principio, la capacidad pulmonar, la melismática y sobre todo, un  sentido rítmico, lo   que en flamenco, por lo general, suele llamarse “tener compás”, y que para hacer estas cosas, en los “ligaos”, como dice el título de esta entrada, hay que disponer de esa habilidad, un absoluto control del manejo del compás, porque hay algunos que se pierden en el adorno desmesurado y entran tarde, mal y nunca.
                   Ha habido, a lo largo de la historia del flamenco, muy buenos maestros del “ligao”, como Carbonerillo, Vallejo, Terremoto en su soleá, ay, ay, y tantos otros, como, por supuesto, Pastora. A ver qué piensan de ese “no” 0:37 que borda entre “que te quería no lo niego” ¡Qué difícil!


                   También se “istingue”, ¿o no? Lo mejor de la historia. Pues eso. Y como siempre, recuerden que estas entradas son visiones particulares, sin intención didáctica alguna y responden a opiniones personales.

José Luis Tirado Fernández

lunes, 5 de enero de 2015

LOS CUADROS DE GENARA BARRANQUERO (II)



Dice Genara, entre otras cosas, en un mensaje lleno de ternura:

…este curso tengo entre manos un toro de miura, eso le dije a mi nieta,  cuando me dijo lo que queria que le pintara, nada mas y menos que la torre Eifeel de Paris, y con solo un ojo y a mi edad sin pulso, he tenido veces que he querido renunciar, pero ya con este mes si Dios quiere la termino y sin haber pintado nunca en mi juventud, lo miro y mas bien me parece un milagro, alguien me está ayudando…