El flamenco es un arte y pertenece a los artistas. Lo demás, es un exudado de su propia condición.
jueves, 11 de marzo de 2021
NO LO SABEN ELLOS BIEN
sábado, 20 de febrero de 2021
CALLEJONES DEL FLAMENCO
No es de extrañar. No. Una ciudad
asolada por Cayo Julio César, que extermina la población –en aquel tiempo los
sevillanos ni éramos del Betis ni del Sevilla,
éramos de Pompeyo-, que la coloniza de nuevo y que la fortifica, una
ciudad que se alza luego y hasta nuestro presente sobre el trazado árabe y que hasta mediados
del XIX no recibe los primeros –tímidos- ensanches, cuyo precio fue tal y tan terrible como la pérdida de sus
puertas, de las que sólo subsiste la de la Macarena y un postigo -del aceite-
que se libró de la piqueta porque un vecino que habitaba sus altos hizo valer
sus derechos, que recibe durante la segunda república, en un pleno, una
propuesta del grupo socialista para derribar las murallas porque afeaban la
ciudad -de esa época datan los derribos de la zona de San Julián-Capuchinos-, una
ciudad enferma de sí misma, que padece el martirio y la crucifixión incluso de
quienes más deberían amarla, y que hasta los setenta de nuestra juventud recibe
tales hachazos como la desaparición del palacio del Marqués de Palomares o el
de los Cavalieri, ambos en la plaza del Duque.
No es de extrañar
que en una ciudad como esta, lo más grande, lo más hermoso, sea oculto e
incierto. Una ciudad llena de callejones. En ellos, habitaron la flor y la nata
del arte flamenco, estos son unos ejemplos.
sábado, 6 de febrero de 2021
PACA AGUILERA EN EL CORRAL DE LOS CHICHAROS
Nicolás, su padre, era de oficio panadero. En un padrón de Sevilla de 1889, junto a su esposa, María Dominguez Sanchez y siete de sus catorce hijos -algunos habían perecido y otros estarían casados en esa fecha-, habita en la calle Lumbreras, 6, en el famoso y celebrado "Corral de los Chícharos", donde declara llevar un año establecido en la ciudad.
lunes, 1 de febrero de 2021
TIO ANTONIO CAGANCHO, 17 AÑOS, CASAD0
Le encontramos en los padrones de Triana, casado con Concepción García Vargas, de quince. El genial siguirillero vivía amparado por su suegro José, viudo, que mantenía a su madre, María Caballero y a dos hijas solteras, llamadas Dolores y Rocio. Habitaban el número 20 de la Cava de los gitanos. Allí, al poco tiempo daría fruto su amor, naciéndoles una hija, Josefa, que, tristemente, moriría con dieciséis años, cuando ya vivían en mi calle, Pelay Correa.
Herrero de profesión, suponemos que en ese tiempo andaba fraguando su obra gigante, esos cantes que le levantan a uno del asiento, o que erizan la piel, fundamento de esa viña de la Cava donde tantos entraron y seguirán entrando a por uvas. Nadie más adecuado para ilustrarlos que el mejor de los nacidos para el cante, Tomás Pavón Cruz.
miércoles, 20 de enero de 2021
MI ABUELITO VENDIA BORRICOS
Ese que usted ve ahí, Paco, el trajinero, el marido de Manolita, él, de La Algaba, ella, sevillana de la Alameda, Ciegos y Peral, casados y con domicilio en Butrón 19... ¡¿Cómo, pero que dice usted?! ¿Donde vivia con su familia y dicen que nació Pastora?. Pues sí, ahí mismo, en el mismo corral, cerquita de la Puerta Osario y de San Román. Esos son mis tatarabuelos.
El otro, Salvador, el cuarto de la lista, ése mismo, el que se casó con mi bisabuela Rosenda, el que estuvo en Cuba y regresó forrado de oro y tenia tierras de cultivo en la Cartuja. Si, el mismo que aparece en la lista de pasajeros de la isla de Ellis en 1905, el dueño del anillo con el indio Jerónimo y sus plumas en oro y piedras preciosa ¿Dónde andará?
José Luis Tirado Fernández
domingo, 17 de enero de 2021
DOS QUE CANTABAN CORTO
El Cantaor largo siempre se ha
entendido que es aquel que toca más palos o la totalidad, cuestión inasequible
en el cante. Mayormente por los localismos. Lo contrario, los cantaores cortos, han existido siempre, pero por respeto nunca se les ha
señalado ni han sido referenciados por ello.
Lo mismo con cantaores que
dedicaron su carrera a cantar por Caracol o Camarón. Y a algunos les ha ido
muy bien, y grabaron mucho. De Camarón ha habido bastantes. Algunos siguen viviendo
de su estilo. Sobre Caracol, me viene al pensamiento el nazareno José Collantes
de Terán, un cantaor que, a pesar de de dominar los estilos soleareros alcalareños,
tuvo cierta repercusión por su parecido en la voz con Manuel Ortega Juárez.
Para el anecdotario, debutó en la Bienal a los 77 años. Murió en 2018. Tuvo incluso los seguidores que le proporcionó esa imitación de cantes caracoleros, y por lo que fue más conocido.
DE
SEVILLA, SEVILLANO
Antonio Pérez Guerrero nació en
Sevilla, en San Julián, pero su familia se trasladó cuando tenía nueve años a
Alcalá de Guadaira, donde aprendió de Joaquin el de la Paula y de El Curilla.
Pero destacó como gran fandanguero e hizo su estilo inconfundible. Escribía sus
propias letras y alegaba que su fandango se basaba en el apretón final, donde
hacía un gran esfuerzo, tanto de musicalidad como de pronunciación, ya que se resumía
en un solo tercio más de la mitad del fandango. He aquí la muestra.
EL
FANDANGO DE TRIANA
Algunos lo han calificado de esa
manera. Fandango trianero. Gordito. Yo hablé con su nieta en una ocasión y dejé
en este mismo blog esta entrada:
http://miflamencoymipoesia.blogspot.com/search?q=gordito
De su calificación, doctores tiene la ciencia. Pero es de
los fandangos que más me llegan al alma. Es un verdadero puñal, semejante a la
saeta antigua de un minuto. También los creaba Manuel. De verdadero lujo, la
siguiente:
Que es lo que me pasa a mí,
un loco me preguntó
que es lo que me pasa a mí,
el loco a mi me escuchó
y entonces le oí decir
tú estas más loco que yo.
Y como esa, 3.800 más, que debe
custodiar su familia. Una buena edición para los aficionados; ahí debe haber
mucha filosofía y mucha sabiduría escrita. Le vamos a escuchar cantar en el Morapio, donde seguro
escribió muchos fandangos, por ser este el lugar donde paraba. Nostalgia.
Así que el fandango corto, en realidad es, por lo escuchado, el de más dificultad de interpretación. Pero ya no nacen creadores como Manuel o Antonio. Y bueno, que yo sepa, profesionalmente al menos, aquí no sale nadie que se dedique a ello.O será que ya no existe ese público fandanguero de antes.
José Luis Tirado Fernández
martes, 12 de enero de 2021
JUANACA, AMANTE DE ABRIL Y MAYO
Amante de abril y mayo,
morena de mi pasión,
te llevo como a caballo
sentada en mi corazón
No nació en la Trinidad de Málaga, pero sí muy cerca, junto a la orilla del Guadalmedina, en Puerta Nueva, a tiro de piedra del barrio. Por el año de su nacimiento, 1853, es candidata a estar en la foto del café cantante de Beauchy. Sin embargo, como los soñadores del tiempo, yo tampoco creo que sea la que está sentada en el centro del escenario. A lo mejor es otra de las presentes, o a lo mejor no está. Esa foto tiene un halo que me asusta.
EL CANTE Y EL BAILE
La Juanaca, artísticamente, y por las reseñas y testimonios, debió ser la repanocha. Fernando el de Triana la cataloga como gran intérprete de alegrías para el baile y soleares. Lástima que no haya dejado ninguna grabación de voz o imagen, y su biografía está dispersa en internet con más literatura que rigor, asegurándose en un diario que fue esposa de un hermano de La Mejorana y que tenía un hijo llamado Jose Monje Escalona???.
Más luz arroja Don Eusebio Rojas en un estudio sobre los café cantante de Málaga, localizándola en 1920 junto a sus hijos José y Pastora, cuyo padre era Francisco Rojas, viviendo en Málaga. Pero, ¿Qué fue de los hijos que tuvo Ángela Juana con Víctor Rojas, Antonio (1879) y Francisco (1883) y que fueron documentados en este mismo blog? Menos preguntas y más datos serian convenientes en estos sitios, en los que intentamos datar en frío a artistas flamencos. Pero la realidad es que nadie tiene, hasta ahora, noticias de esos hijos. Si se fue a Málaga, ¿se haría cargo Víctor Rojas de ellos? ¿Murieron ambos?
EL DOLOR
Con siete años perdió a su padre y su hermana Maria Dolores; su madre, viuda con veintiséis años, encuentra consuelo en brazos de un pariente, Joaquin Heredia Romero, con quien aparece en los censos de Sevilla, en 1888, con un hijo llamado Joaquin Bernal Cortés, sus mismos apellidos.
Juana, en 1888, vive en el mismo patio que su madre, en Amor de Dios, con una hija, Eloisa, que suponemos se trata de Pastora, la hija que tuvo junto Francisco Rojas. Su vida en Sevilla debió ser intensa, suponemos que llegó para actuar en el café de Manuel Ojeda, y luego prodigarse en los distintos locales de Sevilla y toda España.
Su último registro, en 1895, lo hallamos en Butrón, con su hija Pastora. Ignoramos si su hijo José, que aparece más tarde en Málaga, viviría con su padre y su abuela en la calle Sol. No consta. Sin embargo leemos que en los años veinte regentaba una taberna en dicha ciudad, donde su otrora apasionada madre, ya con 67 años, es posible que ya no bailara.
José Luis Tirado Fernández
sábado, 19 de diciembre de 2020
LOLO VEGA, CANTAOR
Esto de localizar artistas flamencos, datarlos, identificarlos, fijarlos y darles esplendor sirve, en mi opinión, y en mi circunstancia, para ocupar un tiempo donde en otro caso se ubicarían miedos, ansiedades y desconsuelos. A mí me sirve.
No somos okupas de ningún espacio reservado a doctores. Aquello que está colgado para consultarlo, se consulta. No hay más. No molestamos, ni invadimos, ni pontificamos; simplemente nos entretenemos. Total, si como dice Ortiz Nuevo, tras, tras, los flamencos no leen…
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| http://miflamencoymipoesia.blogspot.com/search?q=bailaora+identificada |
Pero
para establecer escuelas, estilos, formas reconocibles, etc., el pan sólo sirve para empujar y esto tiene poca miga.
Otra cosa es que, al escuchar a Manuel Cagancho después de la limpieza de su única
grabación, donde impresionó siguiriya y soleá, o al ver dar unos pasos a La Macarrona
en una inédita grabación escondida tras el olvido y bien hallada por los soñadores
del tiempo, a los que admiro, algo se me remueva en el corazón, que lo tengo
que si tú lo vieras…
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| Simpatía en la cara |
Y esto viene a colación de una reseña del “Sevilla recuperada" de M.A. Yáñez Polo, donde aparece una noble anciana, antigua bailaora y a la que la Alameda conocía como “La tía Nicanora”. Y a uno le pica la curiosidad. Quién seria, de qué familia, de qué calle, actuó en los café-cantante, conocería a La Malena, a Macarrona, a Realito… Y la primera intención, echar la red sobre la red. Desde casa, tranquilito, un cafelito, darle la soba al sofá. Nicanora…
Desde 2000 en que apareció el libro, me picó la curiosidad, por La Melliza, Nicanora y un tal Lolo Vega que el autor incluye en esa pléyade de artistas del anonimato que no probaron las mieles del éxito y que tuvieron que currar y mucho para sobrevivir. Este, concretamente, en la fragua de su familia. Si, es verdad, como dice el siguiente texto, que era de la saga. Efectivamente, una distinguida familia.
Se llamaba Manuel Vega Moreno y era tío abuelo de Curro Puya, hermano de su abuelo Joaquin. Sin noticia de su partida de nacimiento, consta dicha fecha en su llamamiento a filas, veintidós de Enero de 1849. Enamorado de una gitanilla de Lora del Rio, pueblo de la Josefa, madre de Faico, que se llamaba Rosario en unos padrones y Setefilla en otros, fue padre a los veintitrés años, siendo el número de sus hijos de seis, llamados Manuel, Rosario, Rocío, José, Francisco y Rafael, nacidos entre la calle San Juan y el puerto camaronero.
Como digno integrante de la pléyade, nada sabemos de su carrera artística, sino lo que alumbra la siguiente foto, en la que aparece con dieciocho años.
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| Pie de foto: Lolo Vega, cantaor flamenco |
Tenia una estatura de 1.67 M. En su documento de llamamiento a filas, puede leerse:
<<…Alegó que era manco
de la mano izquierda. Reconocido por los profesores en medicina y cirugía D. Matías
Palacios y D. Enrique Romero, certificaron que en razón a estar lesionado
exclusivamente los tegumentos exteriores y no siendo por consecuencia la causa
de su alegación, según lo observado para impedimento de las funciones del
miembro, lo creemos en perfecta utilidad. El Ayuntamiento en su vista le declaró
soldado.>>
Eso sería un martillazo, entusiasmado con un martinete, que el bueno de Manuel se pegó en la mano izquierda, cosa que según la foto, no le impedía sostener suavemente el cigarro puro que se esta fumando.
José Luis Tirado Fernández
miércoles, 16 de diciembre de 2020
GEROMA LA GITANA, MODELO DE BEAUCHY
GERÓNIMA JIMÉNEZ HEREDIA
Nació en Jerez de la Frontera en 1865. Geroma la gitana era hija de Francisco Jimenez Garcia y Ana Manuela Heredia Campo y prima hermana de Juan el de Alonso. Francisco, su padre, y la madre de Juan eran hermanos.
Dos tías de Juan, Juana y Soledad Vargas Seda, comparten cartel con Geroma, en el incipiente café de Silverio, en 1882, donde también constan ilustres figuras de la época.
Existe la posibilidad de que Juana pudiera ser la hermana de Juan el de Alonso, de la misma edad de Geroma, siendo su prima hermana. Pero no consta en ningún censo de Sevilla, poco probable.
BEAUCHY
Esa serie de fotos de Geroma y Rojitas, podría haberse tomado alrededor de esas fechas. Ella tendría entonces diecisiete años y Víctor, treinta y dos.
Gerónima Jiménez Heredia es la que aparece junto a Rojitas. Suelen confundirla con Gerónima Leyton de la Hera, prima hermana de Manuel Torre y madre de Currito, pero esta tenía entonces solamente doce años.
ESPLUGAS
En 1883, cuando tenía dieciocho años, otro ilustre retratista barcelonés, Antoni Esplugas, la impresionó en el Café de la Alegría de Barcelona, con un pie de foto espectacular:
Geroma la gitana
bailadora por todo lo alto. Café de la alegría. Barcelona 1883
En 1884, Geroma vive en Sevilla, en la Alameda, en el dieciséis, junto a su madre y su hermano Francisco, en el mismo patio que sus familiares, Juan Vargas Salguero, su esposa Maria Seda Vega y sus hijos José y Soledad. Falta Juana Vargas Seda, que era por entonces pareja de Paco de Oro y que en 1885 convivían, junto a la hija de Paco, Pepa, de quince años, en la acera de enfrente, en el número 80.
Poca historia tiene la carrera artística de Gerónima Jiménez, no conocemos más datos de su actividad, ni de cuándo la abandonó. Pero podemos adivinar que enfermó gravemente y tuvo que dejarlo.
Como consta en el anterior certificado de defunción, sucumbió en Jerez de la Frontera a una tuberculosis, en la calle Cantarería, donde llegan nítidas las campanas de la espadaña de Santiago. Murió a los veinticuatro años un 22 de julio de 1889, como constata el diario El Guadalete.
José Luis Tirado Fernández
viernes, 27 de noviembre de 2020
EN LA GUERRA, COMO EN LA GUERRA
En 1982 el Gobierno dictatorial argentino ocupó militarmente las islas Malvinas. Hablando de memoria, y por lo que se leía en prensa en aquella fechas. temíamos una lucha sangrienta, que podría dejar miles de muertos y la destrucción no ya sólo de aquellos islotes situados estratégicamente, como Gibraltar, sino de la economía mundial, que sufría entonces una de sus depresiones cíclicas. Efectivamente, los británicos reaccionaron
No estaban dispuestos a entregar sin resistencia un archipiélago disputado por España, Francia, o incluso Alemania. Resolvieron rápidamente por superioridad armamentística la cuestión y en algo más de dos meses destruyeron la armada argentina y volvieron a asentar sus bases donde estaban. Pero aquella guerra no terminó en eso.
En 1986, en Méjico, el ejército argentino tomó cumplida venganza y sin violencia ni bombardeos, dejó resuelta la cuestión. La victoria, por fin, y la justicia, habían llegado. Su Comandante en Jefe era un humilde muchacho criado en un barrio deprimido de Buenos Aires.
El Diego.
domingo, 1 de noviembre de 2020
DIJO LA MACARRONA A LA ARGENTINITA...
Sutiles diferencias
…la vieran bailar y dieran su
parecer, dijo:
-Mu bien mu bien.
-Bueno -dijo la Argentinita-,
desea decirme sinceramente si me encuentra algún defecto?
-Sinceramente, sinceramente de
verdad?
-Sinceramente.
-Pues bueno, bailas divinamente,
pero encontramos que no sabes troncharte.
sábado, 24 de octubre de 2020
VICTOR ROJAS, EL PADRE DE PASTORA IMPERIO
Quizá
fue esa su principal aportación a la historia del arte. Haber participado junto
con Rosario la Mejorana en el nacimiento de una de las estrellas más relevantes
del baile y la interpretación de todos los tiempos. También fueron progenitores
de Víctor Rojas Monge, “Rojitas”, guitarrista habitual de su hermana.
Su
contribución al arte flamenco vino dada por ser, aparte de sastre de toreros,
el que diseñaba los trajes de majo que vestían las bailaoras de El Burrero, y
que documentaba el poeta, escritor, político y ateneísta Don José Muñoz
Sanromán, en la revista Mundo Gráfico, en 1931:
<<Desde
el año ochenta comenzaron las flamencas que bailaban solas a vestir el traje de
varón; bien el de Majo con botines, calzón corto, chaquetilla flamenca y
sombrero de queso, o bien el de luces que usan los toreros.
Esta
costumbre se generalizó hasta diez años después de comenzada, en que empezó a
decaer.
Los
trajes de majo confeccionábalos el nombrado Vito, que tenía su tienda en la
Alfalfa, donde vivió y se formó el gran Espartero, y el de luces el más
renombrado Sastre Manfredi.
La
primera flamenca que usó en los bailes el traje de hombre fue la Cuenca, alzaba
preciosos brodequines, y vestía calzón corto de fina seda negra, con botones de
plata y linda chaquetilla de terciopelo. Se ceñía la cintura con hermoso
pañuelo de seda a modo de Faja, y al cuello llevaba una riquísima cadena de oro
para el reloj. Y se tocaba la cabeza, de Pelo negrísimo, con un bonito sombrero
majo. En algunos de sus bailes empleaba muleta y Espada de matador, para simular con ellas
faenas toreras. >>
Los
renuncios de Sanromán sobre materia flamenca son sonados, era un hombre muy
enamorado de su tierra, de sus fiestas, sus costumbres y sobre Semana Santa, un
verdadero erudito, aunque metía cuñitas de su cosecha. Pero nos dejó dos
ilustraciones sobre el tema. La propia Cuenca y la Águeda.
En este párrafo, sin embargo, nos ilustra sobre la costumbre de vestir ropa de hombre las flamencas, aunque atribuye a la Cuenca ser la primera en hacerlo; parece que fue Salud, la hija del Ciego, quien lo hizo en primer lugar. Y sobre el nombre y las señas de quien vestía a estas bailaoras. “el nombrado Vito, que tenía su tienda en la Alfalfa”.
Desde
el año ochenta, constando Víctor como sastre en Confiterías 52. Esta calle se
corresponde con el trozo de la calle Huelva que hoy está dedicada la memoria de
Rafael González-Serna. Efectivamente, era como lo contaba José. Pero La Alfalfa
en aquel tiempo, mediados de los ochenta del XIX, era el principio de la calle
Águilas actual, y lo que hoy día es La Alfalfa, se llamaba Plaza de Mendizábal.
Allí, en el número tres, plantó tienda Víctor Rojas Teresa, según se anunciaba
en las Guías de Sevilla, en 1887 Y 1888.
EL ESPARTERO
Pastora
contaba que había nacido en la misma casa donde lo hizo El Espartero, famoso
torero sevillano que tiene una calle dedicada en la Feria de Sevilla. Es cierto
que el padre de Manuel tenía un negocio de espartería en la misma plaza, y que
prosiguió su hermano Antonio, según el anuncio.
Aunque podría ser, dudo mucho que fuera la misma casa exactamente. La configuración urbanística de aquella zona era distinta a la actual, y aunque así fuera, Manuel el Espartero está datado y nació en la Plaza de San Marcos 1, donde habitaba su familia en aquellas fechas, aunque en 1889 aparecía censado en La Alfalfa 3, mientras que ese mismo años, en Mendizábal 7, habitaba el hermano de Víctor, Antonio Rojas Teresa, sastre.
VICTOR, UNA VIDA INTENSA
Su
padre Joaquin, sevillano de la Judería, también era sastre, dando dicho oficio
a todos sus hijos varones, Víctor, Francisco y Antonio. Su madre Pastora,
sevillana de San Isidoro. Entre el primero y el tercer hijo había una
diferencia de dieciocho años. Tenían una hermana llamada como su madre.
Víctor,
nacido en 1850, según partida de nacimiento que en junio de 2016 publicaba
Alberto en “Flamenco de papel”, se escapó de la milicia por una afección
pulmonar que le acompañó toda la vida y que le llevó, ya de mayor, a Madrid a
una clínica que parece ser costeaba su divina hija. A los veintidós años era
padre soltero, pues le nació una hija llamada Maria Rosario, fruto de sus
amores con Dolores Valenzuela Vázquez, con quien tuvo un nuevo retoño en 1873,
una niña llamada Maria del Coral, que murió de una gastroenteritis a los pocos
días de nacer. No se casaron. Ella aparece casada con otro en 1875, y ese mismo
año Víctor vive con sus padres en la calle Guadiana. Más tarde, en 1895,
Dolores vivía, viuda y con cuatro hijos de su extinto marido Felipe, en una
caseta de madera, en la Enramadilla. El mayor, con diecisiete años.
RAFAELA CANO PAZ
Esta
desconocida bailaora, que lo fue del elenco de Silverio, había nacido en 1846
en el Puerto de Santa María, consta en un anuncio de mayo de 1874 en el Diario
de Córdoba, junto a Franconetti y un tal Francisco Rojas.
Puede
tratarse del hermano de Víctor, y no sólo eso, sino que además pudiera ser que
los dos hermanos fueran bailaores, porque en otra reseña del mismo diario en
1877, aparece Víctor, junto a Rafaela Cano.
Pero
Víctor y Rafaela no sólo fueron pareja de baile, sino que en 1880, en los
padrones de Sevilla, constaban como casados. No sabemos cuánto duró la
relación, pero Rafaela se va lejos, y en 1883 y 1884, estaba triunfando en
Santander. Cantaba y bailaba.
VICTOR Y LA JUANACA
En el
artículo arriba referenciado, Muñoz Sanromán redondea la faena, refiriéndose a
las flamencas vestidas de hombre y La Cuenca, haciendo esta referencia:
<<A
su semejanza se vestía también la Robles, y entre otras, usaba el traje de
luces, llevándolo como ninguna, la Juanaca, mujer de Seisdedos.>>
Y,
¿Quién la vestiría de torero? Adivinen.
En
1885, Víctor Rojas se empadrona dos veces, en dos direcciones distintas.
-En la
Correduría, con Juana Escalona Bernal, la Juanaca de Málaga, que vivía junto al
sastre y tenían dos hijos comunes. Antonio, con seis años, y Francisco, de dos.
-En la
calle Confiterías, junto a su madre y su hermano Antonio. Tienen un ilustre
huésped. Una muchacha de 26 años, gaditana, soltera, y se llama Rosario Monge.
El año anterior, 1884, ya se hospedaba con ellos.
Siguiendo
con la Juanaca, no sabemos quién era “Seisdedos”, aunque posteriormente tuvo
hijos con el hermano de Víctor, Francisco Rojas Teresa. José nacido en 1884, y
Pastora, nacida en 1887. En 1894 actuaba en Madrid, en el Liceo Rius, junto a
Juan Breva. En 1895 vivía sola con su hija en la Puerta Osario.
ROSARIO LA MEJORANA
La
sastrería se muda a sitio más comercial, y en 1886, vende en la Plaza de
Mendizábal, 3, donde viven, como solteros, Víctor y Rosario. Ella aparece como
sirviente.
No
consta nadie más en la vivienda-negocio, aunque sospechamos que Pastora Imperio
ya había nacido, pues en 1895 ya tenía once años, según los padrones de
Sevilla. Manuel Bohórquez data la fecha de su nacimiento en 1883, y puede ser.
Tampoco
sabemos nada de que Rosario bailara en esas fechas, y según la tradición oral,
tuvo una carrera muy corta, de tres años, aunque en 1882, en La Ilustración
española y americana, Mas y Prats la cita entre las bailaoras flamencas de más
fuste.
En 1890
nació Víctor Rojas Monge, hijo de Rosario y Víctor Rojas. En 1899, según La
Correspondencia, se le ofrece un homenaje en Madrid. Bien, con 41 años, pudiera
estar retirada.
Mientras
tanto, Víctor da un salto de calidad a su negocio y se instala en la Avenida,
en el número 1, una accesoria junto a los arcos de la mismísima casa de los genoveses,
donde murió Silverio.
BEAUCHY,
GEROMA Y ROJITAS
Se
trata de una serie, con dos modelos a los que el fotógrafo data como –de puño y
letra- Rojita y la Geroma, de corte costumbrista y que se asemeja mucho en su
formas a las poses que actualmente, y creo que por mucho tiempo, adoptan los
actuales bailaores y bailaoras flamencos.
Hay
muchas posibilidades de que el Víctor Rojas que aparece en la reseña junto a
Rafaela Cano y padre de Pastora Imperio sea el mismo que posa junto a Geroma.
Sin embargo, Geroma, aunque en la web de Beauchy esté datada como Leyton de las
Heras, que fue madre de Currito y prima hermana de Manuel Torres y Josefa, la
madre de la Malena, es otra mujer distinta.
Tenía
otros apellidos distintos y en una próxima entrada los dataremos, así como su
nacimiento y su fugaz carrera artística, ya que murió con veinticuatro años. Un
dolor.
José Luis Tirado Fernández





















































