Juan José Pavón Suarez, nacido en Puerto Real en 1895 y fallecido en la misma población en 1987, cantaor que sobresalió por soleá y siguiriya,
EL COJO PAVON
Su madre, Francisca Suarez Cruz, conocida como La Curra, fue cantaora y bailaora, nacida igualmente en este bello pueblo gaditano. Su padre fue José Pavón Fernández, nacido en 1864 en la calle Paraiso, el epicentro de la Triana fragüera. Su abuelo paterno, Fernando Pavón Fernandez, nacido en 1837 era de Alcolea del Rio, y su abuela condensaba en sus genes el arte de dos familias cantaoras trianeras, los Fernández y los Moreno. Nació en 1833, era casada en segundas nupcias con Fernando y su nombre era Maria del Carmen Fernández Moreno.
Aunque también hizo grabaciones para la Magna antologia del cante flamenco, podemos escuchar al Cojo Pavón por romance,
Hermana de Pepa la Calzona, aparece en el video de "Rito y geografia del cante" que se grabó en 1972 en el Morapio, la mítica taberna de Pelay Correa. Esa manera de recogerse el delantal, la he visto yo en algún sitio. Y me parece que en el Museo de Sevilla.
En la iglesia
En la iglesia mayor de Sevilla
hay una bandera que allí puesta está
el que quiera sentar plaza en ella
Jesús Nazareno va de capitán
Y ésta es la verdad
de que es María más pura (1) que el agua
más que las estrellas de la cristiandad.
El 29 de septiembre de 1615, por iniciativa de su Hermano
Mayor Tomás Pérez, la Hermandad hizo solemne Voto y Juramento de creer,
proclamar y defender, hasta derramar su sangre, si preciso fuere, que María
Santísima, Madre Dios y Señora Nuestra, fue concebida sin pecado original,
(1) siendo la primera congregación que llevó a cabo este Voto y Juramento.
(De la Web de la hermandad del Silencio)
Por Dios te pío
yo por Dios te pío
que no te agraves
de lo que han dicho
y que tú no te agraves
de lo que han dicho
El 14 de abril de 1579, siendo Hermano Mayor Mateo Alemán, (2) adquirió en propiedad la pequeña capilla del Santo Crucifijo y una parte del
huerto del Hospital y Real Casa de San Antonio Abad, sita en la calle de las
Armas, donde labró capilla y quedó establecida canónicamente. (De la Web de
la hermandad del Silencio)
Juanito Mojama
De las galeras del
Puerto a las Minas nos trasladan hacia el pueblo de Almadén revuelto de sangre gitana.
Cuente usted lo
que nos hacen sacar las ollas del horno arde con el fuego nos crujen las carnes. No nos permiten dormir, la noche se nos pasaba amarraitos saques de agua. Señor Don Mateo Alemán (2) cuando la punta baldía sacaban las ollas del horno los pellejitos nos crujían. Con los palos los miembros insultaban nuestras vidas, antes de que nos muramos todos. Señor Don Mateo Alemán por Dios date prisa.
Versos de Félix Grande
Resulta
que el benefactor de los gitanos forzados, era precisamente ese Mateo Alemán,
hermano mayor de la Hermandad del Silencio.
Lo
que no sabía es que la soledad se contagia. Sentirla. Padecerla, o mejor, estar
dentro de ella. Ni una brisa siquiera que te advierta de la realidad presente.
Ni la sombra de una golondrina que rompa el monótono discurrir de los pasos, el
fino paño del lienzo que configura tu mirada, por mucho que te acerques.
O
por más que te acerques.
Entonces
te acunas en tus recuerdos. Tus viejos paseos, tus sueños pasados o cumplidos, en
tus suspiros, viejos, pasados u olvidados. La vieja fuente, el mismo escalón,
el puestecillo de tabaco de la esquina, la torre y sus jaramagos, el mirador, el
balcón, la reja y los caliches.
La
soledad no engaña. Ahora también solos los arriates, las flores y la hojarasca,
y solas las fuentes que sucumben a las patas de los vándalos. Qué miedo de
soledad.
Una
ciudad tan sola no es la mía. Es su fantasma. Sola, vencida por un diminuto bacilo
oriental, inesperado e inoportuno. No es ciudad, sino ruina, espectro que
entrega su belleza a las ausencias, que no es nada sin la gente. Bella, si,
pero vencida.
Soledad
contra espíritu. Martillo que se estrella en los credos, sombra que corre por
las paredes como una lagartija, ceniza que invade sus callejas y sus templos.
Soledad
feroz que aísla y acota las devociones, los mitos y las costumbres. Que niega la
pasión, los abrazos y las sonrisas.
Que
manda sobre los sitios, los ambientes, las huellas y los rincones.
Que
no es paz, sino tristeza, que pinta la emoción con la nostalgia, y lastima el
corazón con la distancia. Péndulo que marca la derrota y presta a la conciencia
la huella de otro tiempo.
Seguimos con Pastora, ya que parece que su imagen, a través de su voz y su arte, calan en las nuevas generaciones. Su devoción principal,Tomasito, su hermano pequeño, en mi opinión y en la de muchos (y la de Pastora y Pinto) el mejor cantaor nacido a día de hoy, que fue su protegido y mimado hasta su muerte, en 1952. A partir de esa fecha Pastora cayó en una tristeza y decaimiento que reflejan las fotos que le hizo Alan Lomax dos meses más tarde. Pueden verse aqui
Cuando Pastora y Pepe se casaron delante de la Virgen Macarena, no existía la Basílica actual. Lo hicieron en San Gil, antes del incendio provocado por los "amantes" de la cultura y el patrimonio. La Virgen y su hermandad tenian una capilla propia en esta parroquia.
Pero no era esa su devoción principal, tanto ella como su marido profesaban sus amores en la imagen letifica de Santa Lucia, cuya hermandad reside en la iglesia de Santa Catalina. Acudian regularmente a sus cultos y fueron benefactores de la misma.
Voy por San Luis y me encuentro en la pared semejante dibujo:
Creo que se trata de una plantilla. Una de esas de chapa que se troquela y a la cual se le pasa un rodillo con pintura y el resultado es este. Recordé los tiempos de clandestinidad de los rojos de aquel tiempo, más honrados, más comprometidos y más coherentes que los actuales. En nuestro caso, usábamos una imprentilla que llamábamos la "vietnamita" y con la cual se imprimían las octavillas de manera artesana y más rápido que una por una.
Pastora con Luisa Ortega
EL ICONO
Seguramente sea una promoción de la exposición pictórica que se ubica en la calle Cardenal Spinola, donde por cierto estuve la semana pasada. Me asomé tímidamente y un jambo con una guitarra en la mano... ¡¡¡óle!!! me invitó a pasar. La primera intención que tuve fue pedirle que me acompañara una siguiriya, pero entre la mascarilla, el ambiente de desconfianza del cov19, y el frío, lo dejé pasar. Pasar, pasé, y estuve viendo los cuadros. Me regocijaba ver tanta y tanta imagen de Pastora, y alguno en los que se reproducia las caras de mujeres flamencas, como Fernanda, Serrana, Serneta, la Niña de la Puebla, etc.
La verdad es que me ha gustado; no entiendo la intención, pero me agrada mucho ver que uno o muchos se acuerdan de Pastora y hacen una demostración icónica de su rostro. Han retirado del original la peineta y le han puesto otra con una leyenda: ARTE. No lo saben ellos bien-
No es de extrañar. No. Una ciudad
asolada por Cayo Julio César, que extermina la población –en aquel tiempo los
sevillanos ni éramos del Betis ni del Sevilla,éramos de Pompeyo-, que la coloniza de nuevo y que la fortifica, una
ciudad que se alza luego y hasta nuestro presente sobre el trazado árabe y que hasta mediados
del XIX no recibe los primeros –tímidos- ensanches, cuyo precio fue taly tan terrible como la pérdida de sus
puertas, de las que sólo subsiste la de la Macarena y un postigo -del aceite-
que se libró de la piqueta porque un vecino que habitaba sus altos hizo valer
sus derechos, que recibe durante la segunda república, en un pleno, una
propuesta del grupo socialista para derribar las murallas porque afeaban la
ciudad -de esa época datan los derribos de la zona de San Julián-Capuchinos-, una
ciudad enferma de sí misma, que padece el martirio y la crucifixión incluso de
quienes más deberían amarla, y que hasta los setenta de nuestra juventud recibe
tales hachazos como la desaparición del palacio del Marqués de Palomares o el
de los Cavalieri, ambos en la plaza del Duque.
Desaparecido Palacio de los Cavalieri
Una ciudad cuya plaza principal tenia, en 1920, este tamaño:
Foto del blog "El pasado de Sevilla"
La Campana
No es de extrañar
que en una ciudad como esta, lo más grande, lo más hermoso, sea oculto e
incierto. Una ciudad llena de callejones. En ellos, habitaron la flor y la nata
del arte flamenco, estos son unos ejemplos.
Este es el callejón de Juan de Oviedo. No tiene salida. En él, habitaron a finales del XIX y principios del XX la mayoria de los artistas que acudían a trabajar en los café-cantante, desde toda España, principalmente de Jerez, Cádiz y Málaga.
La calle Amapola, donde habitó y murió Manuel Torre.
En Agosto de 1933, la Revista "Crónica"publicó un reportaje sobre la vida, muerte y la triste herencia que dejó el cantaor.
Hace esquina con Infantes, donde al parecer nació Amalia Molina y residia en 1886, con dos años.
Al volver la esquina, en Laurel, habitaba el matrimonio Diaz-Loreto, ascendientes de Maleni Loreto, gran bailaora.
Maleni Loreto
Los callejones de Pasión y el que podemos ver en la imagen, Azofaifo, tenian puertas de entrada al Burrero de Sierpes.
Pastora Pavón vivía en esta calle sin salida, Canarios, en 1895
El último tramo de la calle Confiterías, fue morada de Rosario "La Mejorana", en casa de Victor Rojas, posiblemente la misma de la foto.
En este callejón sin salida, situado en Escoberos, vivian en 1887 La Malena, su hermano Juan Gaspar, su tía María La Chorrúa y su madre, Josefa, junto a un agregado llamado Luis Villar Haro.
Don Antonio Chacón estaba empadronado en el callejón de Morgado,en 1895.
También numerosos los flamencos nacidos o residentes en Pedro Miguel, como Manuel Escacena. Albergó también, en el número seis, llamado el Corral del Cristo, la Academia de baile de Frasquillo, que tantas figuras dio a nuestro arte.
No se puede obviar en una entrada de este tipo, que Manuel Vallejo nació en el callejón de Padilla, en san Luis.
Callejón de Padilla
Rematar con la contemplación de la estrechez de la calle Rosario, donde estuvo el Salón Silverio, hasta su cierre por defunción.
Nicolás, su padre, era de oficio panadero. En un padrón de Sevilla de 1889, junto a su esposa, María Dominguez Sanchez y siete de sus catorce hijos -algunos habían perecido y otros estarían casados en esa fecha-, habita en la calle Lumbreras, 6, en el famoso y celebrado "Corral de los Chícharos", donde declara llevar un año establecido en la ciudad.
Este aspecto presentaba el Corral de los Chicharos en esas fechas. Significativa la leyenda contenida en la foto.
LOS DUENDES DE LA ALAMEDA
Si Paca llegó a Sevilla en 1888, con once años, seguro que tuvo buenas oportunidades de asimilar cante, de empaparse de los estilos reinantes en ese centro del universo flamenco en el que, posiblemente por los azares de la vida, había aterrizado. Bohórquez afirma que Paca pertenece a la escuela sevillana, mas como transmisora, también dejó impresionados cantes de Málaga así como los atribuidos a La Andonda, que en esas fechas, y hasta 1902, habitaba en Triana.
El corral de los Chicharos en la actualidad. Un hotel ocupa sus antiguos partidos y viviendas.
Fue la décima de aquellos catorce hermanos, algunos de los cuales se adaptaron a la vida sevillana y se establecieron en la urbe. Su hermana María, mayor que ella cinco años, y que según testimonios, actuaba junto a ella en las Cocheras de Pineda, la actual plaza de Villasís. Este lugar estaba a espaldas del Novedades, y debió ser un local de espectáculos de finales del XIX.
Paca desarrolló su vida artística fuera de Sevilla, y recorrió España entera coincidiendo con los grandes artistas de la época, acompañada de varios guitarristas. Murió en Madrid en 1913. Había nacido en Ronda el quince de enero de 1877.
Le encontramos en los padrones de Triana, casado con Concepción García Vargas, de quince. El genial siguirillero vivía amparado por su suegro José, viudo, que mantenía a su madre, María Caballero y a dos hijas solteras, llamadas Dolores y Rocio. Habitaban el número 20 de la Cava de los gitanos. Allí, al poco tiempo daría fruto su amor, naciéndoles una hija, Josefa, que, tristemente, moriría con dieciséis años, cuando ya vivían en mi calle, Pelay Correa.
Herrero de profesión, suponemos que en ese tiempo andaba fraguando su obra gigante, esos cantes que le levantan a uno del asiento, o que erizan la piel, fundamento de esa viña de la Cava donde tantos entraron y seguirán entrando a por uvas. Nadie más adecuado para ilustrarlos que el mejor de los nacidos para el cante, Tomás Pavón Cruz.
Ese que usted ve ahí, Paco, el trajinero, el marido de Manolita, él, de La Algaba, ella, sevillana de la Alameda, Ciegos y Peral, casados y con domicilio en Butrón 19... ¡¿Cómo, pero que dice usted?! ¿Donde vivia con su familia y dicen que nació Pastora?. Pues sí, ahí mismo, en el mismo corral, cerquita de la Puerta Osario y de San Román. Esos son mis tatarabuelos.
Francisco, el último de la fila, el herrero, estuvo preso cuatro años por atentado a la autoridad.
El otro, Salvador, el cuarto de la lista, ése mismo, el que se casó con mi bisabuela Rosenda, el que estuvo en Cuba y regresó forrado de oro y tenia tierras de cultivo en la Cartuja. Si, el mismo que aparece en la lista de pasajeros de la isla de Ellis en 1905, el dueño del anillo con el indio Jerónimo y sus plumas en oro y piedras preciosa ¿Dónde andará?
El Cantaor largo siempre se ha
entendido que es aquel que toca más palos o la totalidad, cuestión inasequible
en el cante. Mayormente por los localismos. Lo contrario,los cantaores cortos, han existido siempre, pero por respeto nunca se les ha
señalado ni han sido referenciados por ello.
Lo mismo con cantaores que
dedicaron su carrera a cantar por Caracol o Camarón. Y a algunos les ha ido
muy bien, y grabaron mucho. De Camarón ha habido bastantes. Algunos siguen viviendo
de su estilo. Sobre Caracol, me viene al pensamiento el nazareno José Collantes
de Terán, un cantaor que, a pesar de de dominar los estilos soleareros alcalareños,
tuvo cierta repercusión por su parecido en la voz con Manuel Ortega Juárez.
Para el anecdotario, debutó en
la Bienal a los 77 años. Murió en 2018. Tuvo incluso los seguidores que le
proporcionó esa imitación de cantes caracoleros, y por lo que fue más conocido.
DE
SEVILLA, SEVILLANO
Antonio Pérez Guerrero nació en
Sevilla, en San Julián, pero su familia se trasladó cuando tenía nueve años a
Alcalá de Guadaira, donde aprendió de Joaquin el de la Paula y de El Curilla.
Pero destacó como gran fandanguero e hizo su estilo inconfundible. Escribía sus
propias letras y alegaba que su fandango se basaba en el apretón final, donde
hacía un gran esfuerzo, tanto de musicalidad como de pronunciación, ya que se resumía
en un solo tercio más de la mitad del fandango. He aquí la muestra.
Acompañado por El Niño Ricardo
EL
FANDANGO DE TRIANA
Algunos lo han calificado de esa
manera. Fandango trianero. Gordito. Yo hablé con su nieta en una ocasión y dejé
en este mismo blog esta entrada:
De su calificación, doctores tiene la ciencia. Pero es de
los fandangos que más me llegan al alma. Es un verdadero puñal, semejante a la
saeta antigua de un minuto. También los creaba Manuel. De verdadero lujo, la
siguiente:
Que es lo que me pasa a mí,
un loco me preguntó
que es lo que me pasa a mí,
el loco a mi me escuchó
y entonces le oí decir
tú estas más loco que yo.
Y como esa, 3.800 más, que debe
custodiar su familia. Una buena edición para los aficionados; ahí debe haber
mucha filosofía y mucha sabiduría escrita. Le vamos a escuchar cantar en el Morapio, donde seguro
escribió muchos fandangos, por ser este el lugar donde paraba. Nostalgia.
Así que el fandango corto, en
realidad es, por lo escuchado, el de más dificultad de interpretación. Pero ya
no nacen creadores como Manuel o Antonio. Y bueno, que yo sepa,
profesionalmente al menos, aquí no sale nadie que se dedique a ello.O será que ya no existe ese público fandanguero de antes.
No
nació en la Trinidad de Málaga, pero sí muy cerca, junto a la orilla del Guadalmedina, en Puerta
Nueva, a tiro de piedra del barrio. Por el año de su nacimiento, 1853, es
candidata a estar en la foto del café cantante de Beauchy. Sin embargo, como
los soñadores deltiempo, yo tampoco
creo que sea la que está sentada en el centro del escenario. A lo mejor es otra
de las presentes, o a lo mejor no está. Esa foto tiene un halo que me asusta.
EL CANTE Y EL BAILE
La
Juanaca, artísticamente, y por las reseñas y testimonios, debió ser la
repanocha. Fernando el de Triana la cataloga como gran intérprete de alegrías
para el baile y soleares. Lástima que no haya dejado ninguna grabación de voz o
imagen, y su biografía está dispersa en internet con más literatura que rigor, asegurándose
en un diario que fue esposa de un hermano de La Mejorana y que tenía un hijo
llamado Jose Monje Escalona???.
Más luz arroja Don Eusebio Rojas en un estudio
sobre los café cantante de Málaga, localizándola en 1920 junto a sus hijos José
y Pastora, cuyo padre era Francisco Rojas, viviendo en Málaga. Pero, ¿Qué fue
de los hijos que tuvo Ángela Juana con Víctor Rojas, Antonio (1879) y Francisco
(1883) y que fueron documentados en este mismo blog? Menos preguntas y más
datos serian convenientes en estos sitios, en los que intentamos datar en frío
a artistas flamencos. Pero la realidad es que nadie tiene, hasta ahora,
noticias de esos hijos. Si se fue a Málaga, ¿se haría cargo Víctor Rojas de
ellos? ¿Murieron ambos?
EL DOLOR
Con
siete años perdió a su padre y su hermana Maria Dolores; su madre, viuda con
veintiséis años, encuentra consuelo en brazos de un pariente, Joaquin Heredia
Romero, con quien aparece en los censos de Sevilla, en 1888, con un hijo
llamado Joaquin Bernal Cortés, sus mismos apellidos.
Juana,
en 1888, vive en el mismo patio que su madre, en Amor de Dios, con una hija,
Eloisa, que suponemos se trata de Pastora, la hija que tuvo junto Francisco
Rojas. Su vida en Sevilla debió ser intensa, suponemos que llegó para actuar en
el café de Manuel Ojeda, y luego
prodigarse en los distintos locales de Sevilla y toda España.
Su último registro, en 1895, lo
hallamos en Butrón, con su hija Pastora. Ignoramos si su hijo José, que aparece
más tarde en Málaga, viviría con su padre y su abuela en la calle Sol. No
consta. Sin embargo leemos que en los años veinte regentaba una taberna en
dicha ciudad, donde su otrora apasionada madre, ya con 67 años, es posible que
ya no bailara.